Documental Proceso Sanchez Ortega Trailer

 

FUENTE: http://www.amhb.net/index.php?option=com_content&task=view&id=44&Itemid=105

“Comprender lo miasmático es a nuestro juicio la máxima dedicación que compete al médico, porque involucra sencillamente la máxima comprensión de lo humano; tanto en todas sus cualidades que tienden a hacerle persistir y a realizarse plenamente, como la de todos sus lastres, sus fallas, que tienden a impedírselo”.*

Dr. Proceso Sánchez OrtegaEste hombre carismático, fundador de la escuela médico homeopática mexicana, nació en Tulancingo de Bravo, Hidalgo, en un humilde hogar, el 2 de julio de 1919. Su padre el señor Jesús Sánchez muere muy pronto dejando a su esposa, Enriqueta Ortega, con tres hijos que sacar adelante, Alberto de quince años, Ángel de seis y Proceso que tan sólo contaba con un año. Doña Enriqueta se dedicó al pequeño comercio, llegando con esfuerzo a tener una bodega de papas y chiles que supo manejar para formar bien a sus hijos. Con el mérito del trabajo materno, la simpatía (que siempre le atraía cuidados y cariño) y el aprovechamiento como alumno, el joven Proceso pudo salir adelante, hasta llegar a ser una figura trascendente de la homeopatía universal.

Realiza sus estudios de primaria en las escuelas “Nicolás García de San Vicente” e “Ignacio Zaragoza”, no ingresó al jardín de niños porque el mismo año que lo inscribieron lo pasaron a primero de primaria. En 1926, cursando cuarto grado, gana el campeonato Inter. escolar de aritmética, estando en la escuela “Central Oficial” y es premiado por el gobernador del Estado.

Desde niño fue muy aficionado a la lectura y a filosofar, así como profundamente creyente y en sus primeros años soñaba con ser maestro.

Durante esta época, al regresar de la escuela, pasaba su tiempo libre con sus tías que eran maestras y lo querían mucho, lo que tal vez le fomentó aún más el amor por la docencia.

El Dr. Proceso Sánchez dice de sí mismo:

“Soy un hombre como el común, que me he dedicado a lo que me gusta con gran apasionamiento, con mis grandes defectos como humano y la relativa hipocresía con la que se porta uno en la sociedad” .1

Al terminar la primaria, vino la gran decisión: continuar como sus hermanos el camino del comercio o seguir estudiando para lo cual tendría que mudarse a vivir solo a la capital que se encontraba con la gran inestabilidad política y social post revolucionaria.

La influencia de sus tías, a las que quería y admiraba, y el impulso de su maestro de 6º año, Juan Ramiro Alfaro, y el cura Canónigo Manuel Ceballos con quién Proceso convivía mucho como monaguillo y al cual le gustaba motivar a los muchachos de Tulancingo, lo llevaron a tomar la decisión de continuar la secundaria en el Distrito Federal.

El mismo Maestro Proceso refiere:

“Recuerdo que me ilusionó mucho la expresión de nuestro párroco director, cuando, como un aficionado a la docencia, servía yo con entusiasmo en la escuela primaria parroquial Santa Ana; el bondadoso sacerdote al dedicarme una foto del grupo de profesores puso:

“‘Al Sr. Profesor y futuro médico don Proceso Sánchez Ortega, alma de poeta, corazón de oro, abnegado y leal’.

“Esto lo grabé en mi mente sabiéndome totalmente indigno, pero tomándolo como un firme propósito”.

El maestro Juan Ramiro Alfaro fue una influencia muy trascendente en la vida del joven estudiante, ya que constantemente lo impulsaba a ser mejor y a seguir adelante. Gracias a él aprendió a superar el temor natural a hablar en público, y finalmente fue el profesor Alfaro quién lo impulsó a dejar su natal Tulancingo en busca de una mayor formación académica, ya que en aquel entonces en el pueblo no existía una escuela secundaria. Al respecto podemos citar las palabras de su preceptor:

“Váyanse de aquí, vayan a estudiar y no importa que vuelvan a cultivar la tierra pero vayan a cultivar” .2

Llegó a México a los 13 años y entró a la escuela secundaria “Cooperación” que se encontraba en el centro de la ciudad por los rumbos de “La Lagunilla”; en las calles de Constanza. Desde sus primeros meses contó con el apoyo de amigos, que le brindaron su casa y ayuda para poder lograr su ansiada meta.

Continuó sus estudios en la secundaria anexa a la Escuela Libre de Homeopatía donde también terminó su preparatoria. Al graduarse recibió una mención honorífica por su desempeño como estudiante.

Antes de terminar su educación preparatoria su madre enferma y no encuentra alivio en la medicina alopática o común. Tras varios intentos finalmente recupera su salud gracias a las prescripciones del Dr. Eulalio Darío Flores Velázquez médico homeópata que sería trascendental en la vida del joven Proceso.

Siguiendo su vocación médica y por los varios acercamientos previos que había tenido con la homeopatía, ingresa en 1938 en la Escuela Libre de Homeopatía de México, institución que lo marcaría por el resto de su vida. En este humilde plantel del barrio de Peralvillo aprendió a amar a sus semejantes no solamente desde el punto de vista religioso, si no también por la necesidad del ser humano y por la vocación de servicio ya implícita en él desde su nacimiento, indispensable en todo médico homeópata.

Terminó su carrera como médico homeópata cirujano y partero en 1942, lamentando el jurado la reciente prohibición de menciones honoríficas por considerar que él la merecía.1

Tuvo como maestros a personalidades muy distinguidas dentro del medio homeopático, como son los doctores Leonardo Jaramillo, Pastor G. Rocha, Eulalio Darío Flores, Moisés Méndez X, Gildardo Bonilla, Miguel Sánchez de la Vega, y Alberto Lara de la Rosa, entre otros, todos ellos discípulos directos del apóstol de la homeopatía en México, el Dr. Higinio G. Pérez.

El Maestro refiere:

“Sigo enseñando todo lo que sé con todo el apasionamiento y empeño de transcribir el conocimiento. Mi propia ansiedad, que ha sido siempre mucha, me ha impulsado a servir lo mejor que puedo a mis pacientes. Soy un ferviente enamorado de la belleza y desde chamaco hice mis versitos; pero sobre todas las cosas he puesto a la Homeopatía como lo único que me ha permitido conocer a Dios”.1

Estando en tercer año funda la Asociación de Intercambio Cultural ACUMS, “Amicorum Circulus Ut Mentis Solatium”,3 que invita y reúne a diversas personalidades de la época para obtener un intercambio cultural durante su estudio médico. Alguno de los miembros que constituían la asociación fueron el doctor Miguel de Vásquez y González, el profesor Luis P. Cuéllar, el profesor Israel Terán, el pintor Raúl Anguiano, el profesor Javier Gutiérrez y otros muchos más.1

Al terminar los cinco años de la carrera, fue incorporado excepcionalmente (ya que era necesario tener 5 años de titulado para poder ser profesor), como maestro auxiliar en el laboratorio de anatomía general, donde hizo méritos y ya al siguiente año fue nombrado profesor de doctrina homeopática, materia en la que pronto se distinguió como un entusiasta expositor.

Siendo muy joven frecuentemente los alumnos le premiaban con aplausos su clase, lo que fue ya muy característico en los diferentes foros que ocupó en el mundo homeopático, tanto en Europa como en América y en diversas partes del mundo.1

Su tesis se tituló Naturaleza y Homeopatía. Presentó su examen profesional el día 15 de enero de 1944. Como presidente del Jurado fungió el Dr. Jaramillo y los doctores Alfonso Vega, Eduardo Rocha Huerta, Carlos Sánchez Serrano y Efraín Bonilla como sinodales y como secretario, el Dr. Epitacio J. Gallardo.4

En el registro general de médicos recibidos de la Escuela Libre ocupa el lugar número 367.5

El 15 de enero de 1945 contrae matrimonio con su novia, la Srita. Rebeca Caballero Cuevas, enfermera y partera de la Escuela Libre de Homeopatía.

De esta unión nacieron 8 hijos, Edwiges, Antonio Proceso, Guillermo Pompilio, María del Rosario, Ana Florencia y Eugenio Francisco, así como Claudio Enrique y Roberto Gerardo, quienes fallecieron en la infancia. Sus 4 hijos mayores son médicos homeópatas.

Desde el año 1943 en que se recibió de médico homeópata cirujano y partero hasta la fecha, el doctor Proceso ha dado consulta a miles de enfermos sin poder descansar, ya que sus pacientes y su vocación de servicio no le permiten retirarse, por lo cual ha ejercido hasta el día de hoy la consulta privada por más de 60 años.

Entre sus pacientes se encontraron sus mismos maestros, que al verlo desarrollarse, pusieron su vida en sus manos con toda confianza.

Su gran éxito como médico, mismo que buscan alcanzar sus discípulos, se debe a varios aspectos: por un lado la manera exacta de aplicar los principios hahnemannianos sin dejarse influir por razones de otro tipo; por otro lado la investigación y profundización constante en la doctrina y la filosofía homeopática, y todo esto aunado a un conocimiento psicológico, filosófico y antropológico del ser humano.

Si esta convicción en sus principios guías y esta sabiduría de conocimientos se reúnen en una persona como el doctor Proceso, persona íntegra, con gran bondad y amor al prójimo, el resultado es un médico excelente e insustituible como él es.

Le han otorgado reconocimientos y honrosas amistades, colegas, alumnos y personalidades, agradecidos y todavía necesitados de su sabiduría, los cuales no le dejan retirarse ni tomar vacaciones a pesar de sus ya 84 años.

Desde el momento en que finalizó sus estudios en la Escuela Libre de Homeopatía de México, siempre combinó la práctica clínica con la docencia, la investigación y la difusión. Sus trabajos son conocidos y reconocidos en todos los lugares donde se estudia la medicina homeopática.

Fue catedrático de la Escuela Libre de Homeopatía de México por más de 20 años en diversas materias, junto con el doctor Eulalio Darío Flores, su maestro más querido.3

Expuso por primera vez sus investigaciones en una conferencia para médicos en la Escuela Libre de Homeopatía de México, en 1946 y a nivel internacional en el Congreso Internacional de Homeopatía poco después.

Él mismo nos refiere lo que lo llevó a profundizar en el estudio de las enfermedades crónicas o miasmas, uno de sus más grandes aportes a la homeopatía universal:

“Realmente considero que no tiene gran mérito, para el que se dedica a lo que le gusta y con mayor razón si le apasiona.

“El interés que tuve por lo miasmático fue por la observación de la práctica que tuvo ante mí mi maestro más reconocido, el doctor Eulalio Darío Flores, y los consejos magistrales de un gran prescriptor homeopático, el doctor Leonardo Jaramillo, sin menospreciar a otros muchos buenos maestros de mi ejemplar escuela como fueron Moisés Mendez X., Gildardo Bonilla, Alfredo Zendejas, Miguel Sánchez de la Vega, Pastor G. Rocha, y Alberto Lara de la Rosa, entre otros.

“Lucio Rosette inició mi especial curiosidad por lo miasmático ya que siendo profesor de Fisiopatología nos habló de la teoría de que las enfermedades derivaban muy frecuentemente de alteraciones de la nutrición ya sea por defecto, por exceso o por perversión, noción ésta que todavía predomina para explicar toda disfunción y toda lesión que se encontrará en toda enfermedad verdadera.

“Estudiaba tercero de medicina en la benemérita escuela tal como la dejara el doctor Higinio G. Pérez (y que mientras la sostuvieron como él la formó y pudieron conservarla mereció bien ese calificativo de Benemérita escuela, fundada con espíritu democrático, augurando que el trabajador ansioso de cultura y de elevación tuviera la oportunidad de hacer una carrera médica noble y eficiente).

“En unas vacaciones de ese año fui a mi pueblo en autobús, a pasarlas con mi familia. En el camino con la luz de la tarde, iba ojeando la materia médica que un amigo, que había tenido un familiar cercano partero homeópata, me había regalado. Era la materia médica de Jahr que forré con papel grueso liso. Iba pensando, en el camino, en la clase del maestro Rossette; él nos había comentado que los diversos autores en medicina siempre pugnaban por encontrar la causa profunda de las enfermedades, por ejemplo el gran Hipócrates con su teoría de los temperamentos derivados de los elementos circulantes, el sanguíneo, el bilioso, el flemático...

“Dentro de mi ignorancia, -estaba apenas en tercer año de la carrera y con tan sólo veintiún años de edad— asocié esos tres temperamentos con las tres alteraciones nutricionales que influían en esos tiempos en las escuelas de medicina: el defecto, el exceso y la perversión como base de toda afección orgánica. De inmediato lo relacioné con la hipótesis de las tres grandes enfermedades crónicas de Hahnemann: La psora, la sycosis y la syphillis.

“Pensé en por qué a pesar de tantos siglos de diferencia perduraban en la medicina esas tres direcciones de la causa íntima de las enfermedades.

“Apunté, con la luz ya mortecina de la tarde que se volvía noche, en el forro del libro de Jahr, esa interrogante que había de impulsar toda investigación futura que pude hacer sobre las causas de las enfermedades y que me impulsó a leer y estudiar todo lo referido a la patología del ser humano.

“Con esa inquietud, fui encontrando en la filosofía homeopática de Kent y en las obras similares de Allen, Roberts y en todos los innúmeros clásicos de la Homeopatía, apoyos que fortalecían la posibilidad de la hipótesis que intuí ese atardecer: Una corriente del pensamiento de los grandes maestros de la medicina que buscaban siempre el actual concepto del inconsciente colectivo.

“Este mismo concepto que Jung, como Hahnemann y sus seguidores intuyeron, dándole sentido por medio de una explicación congruente y espléndida a través de las materias correspondientes a la medicina homeopática, las cuales ofrecían analogías para fortalecer el edificio arquitectónico de la doctrina de las enfermedades crónicas de Hahnemann.

“El biógrafo de Hahnemann, Haehl, señaló en su obra algo muy importante que yo leí mucho tiempo después en un trabajo de traducción de la doctora Rosa Belendez: ‘...Si Hahnemann no hubiera descubierto y dejado la doctrina de los miasmas de las enfermedades crónicas, obvio, la Homeopatía no hubiera pasado de ser, aunque la mejor, una más de las terapéuticas que existen’.

“Era para mí obligado, no sólo leer y releer sino estudiar concienzudamente, las múltiples coincidencias que hay entre el Organon, y La Doctrina y Tratamiento de las Enfermedades Crónicas de Hahnemann así como algunas incongruencias que también se pueden encontrar. Hahnemann mismo anticipó ante la grandeza de lo que estaba descubriendo, y lo dejó escrito, que sus discípulos necesitaban complementar y hacer patente ése, su último descubrimiento, lo miasmático.

“Dejó explicación bien comprensible al referirse a la syphilis y a la sycosis pero no llegó a definir lo que era el miasma. De sus lecturas, se puede comprender como un dinamismo patológico que modifica totalmente al ser, al enfermo, enfermándolo en su totalidad, hasta el fin de sus días porque lo transforma en un verdadero enfermo crónico.

“Muchos discípulos, médicos homeópatas con magnífica práctica, trataron de complementar la obra del maestro, especialmente en Norteamérica y en Inglaterra, aportando alguna luz, pero en mi persistente búsqueda encontré que los que más interpretaron y concluyeron aunque no de una manera precisamente Hahnemanniana, pero sí acercándose mucho, fueron los franceses: León Simón, los Gallavardin, pero sobre todo Trousseau, alópata converso a la Homeopatía, quien produjo la idea de la diátesis. A pesar de su materialismo del estilo galénico, su definición de diátesis se acerca mucho y podría tomarse incluso como la definición del miasma: ‘predisposición congénita o adquirida pero esencial y evidentemente crónica que produce afecciones múltiples pero únicas en la esencia’.

“Complementando esto, otro francés, Juan Pablo Tessier, contemporáneo también, define con precisión uno de los principios que hemos hecho corresponder al método hahnemanniano, el de la individualidad morbosa y que siguiendo y respondiendo a la exigencia de Dioscórides del siglo primero de nuestra era, contemporáneo de Galeno, exigía el conocimiento de cada medicamento, esto es, la individualidad medicamentosa.

“Jaime Carlos Bouchard fue el creador de la idea de la patología derivada de las alteraciones nutricionales de la salud, al mismo tiempo en que Virchow pontificaba dentro de la anatomía celular que todo individuo vivo era como la célula que lo conformaba :‘Omnnia, celula e celula’.

“Todo esto es la captación por diferentes estudiosos profundos de la medicina en la búsqueda también de Hahnemann quien los superó, porque lo comprobó en la clínica con sus múltiples enfermos y con su maravillosa doctrina de las enfermedades crónicas, la luz más luminosa y esclarecedora hasta donde es posible de la patología del ser humano.

“Hahnemann comprobó clínica, anatómica y fisiológicamente la perversión característica de todo el organismo y de todo el psiquismo del ser humano invadido por la syphillis, por eso la reconoció como la única enfermedad miasmática en el sentido en que él usó esta palabra que había llegado a conocer la escuela antigua.

“Vislumbró claramente como segundo miasma a la sycosis o enfermedad de las vegetaciones o condilomas venéreos y, además, intuyó perfectamente con esa capacidad cognoscitiva plenamente vivida por él, a la psora, miasma básico y más profundo, producido en la persona humana por su alejamiento y contrariedad a la naturaleza.

“Todos los años de mi vida, siguiendo a estos autores en la medida de su coincidencia con el maestro, fueron puliendo y haciendo patente el método hahnemanniano, único logrado en lo médico, quiérase o no, a través de los siglos, coronado científicamente por vez primera en la medicina con la experimentación de toda droga en el hombre sano, insuperable forma de conocer totalmente la farmacodinamia de toda sustancia con posibilidad curativa”.1

Fue director de la Sección Profesional en la Escuela Libre de Homeopatía siendo director el doctor Flores (1947-1949).3

Otro de sus grandes aportes a la Homeopatía universal ha sido la didáctica y sistematización de los principios fundamentales de nuestra ciencia.

Él mismo nos refiere cómo empezó esta labor:

“En el segundo Congreso Nacional homeopático, en 1949, conjuntándose por única vez profesores de las dos facultades de medicina homeopática existentes y siguiendo el ideal de sus fundadores, verdaderos discípulos de la Escuela Libre de Homeopatía y de la Escuela Nacional de Medicina Homeopática, se presentó como tema principal del Congreso, la enunciación de los postulados básicos del método hahnemanniano.

“Los maestros Pastor G. Rocha, Alfondo Briceño Ríos, Eusebio Dávalos Hurtado, José María Carrera, y yo mismo, presentamos la sistematización del método extraído del Organon de Hahnemann. Desde entonces, propagamos por todo el mundo y dentro de la Liga Internacional Homeopática los ocho principios del método:

“Natura Morborun Medicatrix

Similia Similibus Curantur

Experimentación Pura

Individualidad Morbosa

Individualidad Medicamentosa

Dosis Mínima

Dinamismo Vital

Miasmas Crónicos”.1

En 1950 funda la revista “La Homeopatía en el Mundo”, publicación de intercambio internacional, que desde sus inicios contó con resúmenes de los artículos en inglés, francés y alemán.3

Su gran labor docente y de investigación pronto fue reconocida tanto en nuestro México como en el extranjero.

El doctor Hilario Luna Castro, uno de los más notables homeópatas de México de ese entonces, vicepresidente por México de la Liga Medica Homeopática Internacional, lo visitó en 1959 pidiéndole que lo sustituyera en esa representación que él había gozado por varios años, asistiendo al XXIII Congreso de la Liga en Florencia, Italia.

A partir de ese momento fue participante como organizador, ponente o invitado de honor a todos los eventos importantes a nivel internacional en el ámbito de la Homeopatía hasta la fecha durante cerca de 50 años, ya que siempre se espera con gran entusiasmo conocer los avances que presenta en sus comunicaciones, especialmente las referidas a la patología profunda o miasmática.

En 1960 funda la asociación Homeopatía de México, A.C., con la finalidad de estudiar, difundir y practicar la medicina homeopática ortodoxa.6

Fue presidente organizador del II Congreso Nacional de Homeopatía en 1960, presidente organizador del II Congreso Mundial en Río de Janeiro.

En 1962 se retira de la docencia en su Alma mater, ya que los directivos de ese entonces no compartían sus ideales y su doctrina, apartándose del carisma y las metas con las que el Maestro Pérez había fundado la Escuela Libre.

Cuando tuvo que retirarse de esta escuela, recibió un gran homenaje no oficial que él recuerda con cariño: una carta firmada por todos sus colegas y alumnos pidiéndole que reconsiderara su decisión. Al no encontrarse una solución, la planilla principal de profesores de materias de Homeopatía se retira con él.

A partir de ese momento, tanto el Maestro Proceso como los doctores David Flores Toledo, Fernando Francois Meneses, Alberto Sánchez Vilchis y otros, se dedican completamente a Homeopatía de México, A.C.

Desde este foro ha promovido y difundido la Homeopatía ortodoxa que nos legó Hahnemann, luchando contra las múltiples desviaciones y ataques que la Homeopatía ha sufrido por parte de extraños que la desconocen o, lo que es peor y más peligroso, por parte de “amigos homeópatas” que prefieren olvidar la prioridad de una verdadera curación a cambio de ganancias notorias en lo económico o en posiciones políticas. El doctor Proceso Sánchez ha dejado a un lado posibles honores o ganancias y siempre se ha guiado por los principios inamovibles de la Homeopatía hahnemanniana.

El Maestro Proceso ha sido Presidente de veinticuatro asambleas bienales de carácter internacional de Homeopatía de México, 2 congresos de la Liga Medicorum Homoeopathica Internationalis en Acapulco 1980 y Oaxaca 1995 y presidente de catorce reuniones de los Grupos Foráneos de Homeopatía de México.3

También fue Director y fundador de la Asociación de “Amigos de la Homeopatía” en las ciudades de México y Oaxaca, donde fundó la primera escuela de postgrado con reconocimiento oficial dentro de la República. Miembro fundador del grupo “Bandera de Oro” que se dedica al estudio y defensa de la Homeopatía hahnemanniana a nivel internacional. Miembro fundador y presidente de la “Asociación Doctor Eulalio Darío Flores”, asociación que también tendría el objetivo de preservar la Homeopatía ortodoxa.

Es además, miembro de la Comisión Dictaminadora de la Farmacopea Homeopática Mexicana. Todo lo apuntado aquí es un mínimo recuento; hasta el día que se escribe ésto el doctor Proceso Sánchez Ortega sigue trabajando continuamente.

Es colaborador y asesor de varias publicaciones homeopáticas entre las que destacan “Acta Homeopática de la LMHI”, “La Homeopatía de México”; “La Homeopatía en el Mundo” y la revista “Homeopathy” de Estados Unidos de Norteamérica.

Ha impartido cursos y seminarios en numerosos países de Europa, Asia y América, entre estos podemos mencionar a Grecia, Colombia Venezuela, España, Italia, Argentina, Brasil, Bélgica, Alemania, Francia, Ecuador, India, Uruguay y Cuba, entre otros.3

Las distinciones y condecoraciones que ha recibido son muchas y entre ellas podemos mencionar:

Miembro de Honor de la Academia Italiana de Homeopatía; de la Academia Médico Homeopática de Barcelona; de la Asociación Médico Homeopática Hahnemanniana de Argentina; de la Asociación de la Academia Médico Homeopática de Venezuela; del Instituto Luis G. Páez de Colombia; del Colegio de Homeopatía de Ecuador; de la LMHI.

Ha recibido la Medalla Hahnemanniana, otorgada en el Congreso Mundial de Homeopatía de Brasil en 1958; el diploma especial de reconocimiento del grupo “Médicos Homeópatas de Caracas”, en Venezuela, en 1963; Medalla de Oro de la Academia de Homeopatía de Barcelona; Diploma especial del “Grupo de Médicos de Quito”, en Ecuador, en 1981; condecorado con el “Símbolo del Sol” por la Asociación de Médicos Homeópatas de la India, como uno de los grandes maestros de la Homeopatía en el mundo, en 1985.3

Sólo se han dado tres de estos soles: uno al doctor Paschero de Argentina; otro al doctor Pierre Schmidt de Suiza y otro al doctor Proceso Sánchez de México. Reconocimiento por su labor cultural en la difusión de la Homeopatía en América y Europa con diploma y medalla al mérito por el entonces gobernador de Oaxaca, el licenciado Jesús Martínez Álvarez.

Entre los reconocimientos no oficiales encontramos cientos, pero vale la pena mencionar que fue entrevistado por los periodistas Hermilo Caballero y Jorge Saldaña en diferentes ocasiones y por el escritor Luis Spota para el programa “Fuera de Serie”. Fue homenajeado por sus 50 años como médico por sus alumnos, en Viena, en el Congreso de la Liga Internacional de Homeopatía en 1993 y en el Alcázar del Castillo de Chapultepec en México.

Recibió otro homenaje organizado por sus discípulos por sus 58 años de labor: se realizó en Tulancingo con una cena y concierto precedida por una misa que ofició Monseñor Pedro Arandadiaz Muñoz, obispo de Tulancingo quien con palabras llenas de admiración y conocimiento, agradeció la trayectoria de un hombre como el doctor Proceso Sánchez Ortega para bien de todos sus pacientes.

El 16 de agosto de 2002, se develó un busto suyo en el parque central de Tulancingo, Hidalgo, único reconocimiento de este tipo a un ciudadano de esta ciudad. La obra fue autoría del escultor Sergio Peraza Ávila, egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, que ha colaborado en la elaboración de monumentos públicos y de bustos de otros personajes ilustres de la vida nacional tales como los pintores Raúl Anguiano y Luis Nishizawa, del historiador Miguel León Portilla, del gran poeta Amado Nervo, entre otros.7

A Hahnemann le faltaron años de vida para terminar de aclarar y constatar todos los descubrimientos que genialmente nos legó. El doctor Proceso ha dedicado su vida a este afán: profundizar y aclarar los descubrimientos de Hahnemann para que puedan ser utilizados con más asertividad y facilidad en la clínica.

La investigación del doctor Proceso Sánchez era muy necesaria por haber muchos intentos al respecto, que sin embargo no precisaban su aplicación. Gracias a su labor, ahora es mucho más accesible el estudio y profundización de la doctrina hahnemanniana, especialmente en relación con las enfermedades crónicas.

Ha desarrollado principalmente tres áreas de investigación:

El estudio y profundización de los nexos filosóficos de la Medicina Homeopática; la sistematización y didáctica de la Clínica Integral Homeopática, para integrar una adecuada prescripción y principalmente el área en donde más ha sido reconocido a nivel internacional: su estudio de lo miasmático, explicación, complementación y aplicación clínica; comprobación nítidamente hahnemanniana respecto a la patología profunda o miasmática.

En el estudio y profundización de los nexos filosóficos de la medicina homeopática ubicó las verdaderas bases teleológicas de la Homeopatía, alejándola de las visiones mágicas o simplistas.

En su sistematización y didáctica de la clínica integral homeopática nos dio los puntos principales para llegar a una adecuada prescripción; esta obra es resultado de años de estudio y comparación de su trabajo en la clínica y permite a los homeópatas que la aplican, evitar errores en la primera, segunda y subsecuentes prescripciones, logrando una verdadera curación donde existe curabilidad y que evita también las supresiones o agravaciones inadecuadas.

Por último, nos referiremos al área en donde más luz ha dado: su clasificación y estudio de lo miasmático. Para bien de la clínica y de los pacientes, la teoría miasmática descubierta por Hahnemann fue profundizada y aclarada por el doctor Proceso Sánchez y ésta, es la mayor aportación de México al mundo de la Homeopatía.

Sin duda es esta parte de su obra la que más honores le trajo a él como persona y a la escuela de graduados que él fundó: Homeopatía de México, A.C.

“La mayor satisfacción lograda en nuestra asociación, durante 43 años de existencia, ha sido y es la difusión y aplicación en la clínica de este método genial del maestro Hahnemann y los resultados en bien de la salud de la humanidad”.1

Ha escrito cientos de artículos y ponencias que sería imposible enumerar o nombrar aquí y sigue escribiendo actualmente para próximas publicaciones. Podemos, sin embargo, citar algunos de sus artículos:

“Comentarios al párrafo 26 del Organon del Arte de Curar de Hahnemann”, publicado en 1951;8 “Panorámica de las parasitosis intestinales desde el punto de vista Homeopático”, trabajo publicado en 1955;9 “Sífilis”, en 1958;10 “Homeopatía Clásica”, en 195911 y 1960;12 “Eugenesia y Ortogenesia” en 1967;13 “Las Fuentes del Vitalismo de Hahnemann”, en 1971;14 “Homeopatía y Geriatría”, en 1973;15 “Qué es la Homeopatía”, en 1976”16 “La Dinámica de los Personoides en los Medicamentos”, en 1980;17; “A Propósito de la Dinamización en Homeopatía”, en 1983.18

Sus tres libros más conocidos son: Apuntes sobre los miasmas19 editado en 1979, traducido al inglés, italiano, alemán, francés, holandés, ruso y rumano; Introducción a la medicina homeopática, teoría y técnica,20 editado y publicado por primera vez en 1992, que se ha traducido al italiano, alemán y se está traduciendo al inglés; y Traducción y definición de los síntomas mentales del repertorio de Barthel,21 publicado en 2 ediciones, 1996 y 1998.

En julio del 2002 fue invitado de honor en el Noveno Encuentro Mundial por la Fraternidad Humana -Coplanet 2002- al que asistieron otras personalidades como Rigoberta Menchú, Carlos Monsiváis, Samuel Ruiz, Demetrio Sodi Pallares entre otros, durante este evento presentó la conferencia magistral titulada “La enfermedad en su verdadera significación y trascendencia.”

La noche del 15 de agosto de 2003, durante los trabajos de la XXIV Asamblea General de Homeopatía de México, A.C., se presentó su nuevo libro, Apuntes sobre Clínica Integral Hahnemanniana, que contiene las experiencias clínicas de más de 60 años de aplicación del Método Homeopático de este gran maestro, el doctor Proceso Sánchez Ortega, continuador del estudio de las enfermedades crónicas de Hahnemann y el gran difusor de la homeopatía hahnemanniana en nuestros días.22

Su obra es considerable en el aún pequeño mundo homeopático, pero la constatación de su relevancia está en la buena aceptación que ha tenido en las escuelas que lo formaron y en las diversas instituciones de su profesión en muy diversas partes del mundo que ha visitado.

Ese mismo viernes 15 de agosto al mediodía, se realizó en el parque Floresta de su natal Tulancingo, un sencillo homenaje en reconocimiento a su inigualable labor como médico y maestro.

Puedo citar las palabras de una de sus alumnas más cercanas y apreciadas:

“Cuando me enteré que había sido designada para dirigir unas palabras al Maestro Proceso, en este sencillo pero muy sentido homenaje que hoy le brindamos sus alumnos, me pregunté de qué aspecto del ser humano sería conveniente hablar; del que muy tempranamente escuchó el llamado interior y no titubeó para elegir su vocación, o el del fiel discípulo e investigador incansable del Maestro, o quizá el del pensador que ha profundizado en todo lo que concierne al hombre, o tal vez el del sabio que con su vasto conocimiento y larga experiencia, ha hecho aportes de trascendental importancia a la homeopatía, o quizá el del luchador incansable en busca de un lugar digno para la Medicina Homeopática en nuestro país, o el del médico atento y atinado que no sabe horarios, o el del Maestro formador de innumerables generaciones, o el del líder poseedor de un especial carisma que ha sabido seducir con especial y único estilo a alumnos, colegas, autoridades y personajes del mundo de la política, del arte, cultura o sociedad con su peculiar discurso?

“Y pronto me di cuenta que tan privilegiada encomienda no sería fácil, por lo cuál, decidí que hablara el corazón y no que razonara la mente.

“A lo largo de más de 30 años que he estado junto a Usted Maestro, he vivido muy de cerca la evolución del ser que se ha entregado completo, sin reservar nada para sí, al servicio de sus pacientes, al estudio profundo de la verdadera medicina y a la trasmisión de esa sabiduría.

“Siempre respetuoso, amable, sencillo, observador, exigente cuando así se requiere, regañón cuando el paciente o el alumno se lo ha ganado, comprensivo, intuitivo y profundamente conocedor del ser humano en todas sus manifestaciones, tanto de salud como de enfermedad, lo que lo pone precisamente en ese sitial de Maestro, siendo la Maestría, aquel don que muestra objetiva y subjetivamente todo el vasto conocimiento acumulado pero sustancialmente, la forma peculiar, única e irrepetible para brindarlo como sólo Usted lo ha sabido hacer, por la experiencia vivida y lo trascendente de su esencialidad.

“Con Usted hemos aprendido la Homeopatía hahnemanniana y los importantes aportes de los clásicos, siendo Usted uno de los más destacados; pero lo más trascendente es que con Ud. Aprendimos a amar a nuestro paciente y reconocer que sólo haciéndonos semejantes a él, siendo análogos en su sufrimiento podremos llegar al conflicto de su patología.

“Su vocación de Maestro -siendo tan grande- no es mayor que la de clínico, igual en el aula que en los auditorios convence del valor de la Homeopatía lo cuál se comprueba día a día con sus enfermos.

“Su quehacer médico no sabe de horarios, cuanto paciente ha solicitado sus servicios, incluyéndonos nosotros y nuestros familiares, hemos sido atendidos observando siempre congruencia entre sus enseñanzas y la práctica de la Homeopatía. En su entrega profesional, después de tantos años de ejercicio, ha sabido conservar el buen hábito de visitar a los enfermos en su lecho de dolor, práctica que el médico actual ya tiene en el olvido, dándonos un ejemplo de cómo debe actuar el verdadero homeópata, hecho que le agradecemos desde el fondo de nuestro corazón.

“Hoy, no nos queda duda que Usted ha delimitado un antes y un después en la Homeopatía, el rescate y profundización de lo miasmático han hecho que ésta apasionante Ciencia- Arte tome rumbos aún más esperanzadores para la humanidad.

“Su imponente personalidad de liderazgo, con esos carismas que le han distinguido a lo largo de su vida, han dado a ésta escuela una característica especial, reconocible en cualquier lugar, y es justamente la finalidad del Maestro, la de marcar lineamientos firmes, inalterables, verdaderos que resistan al tiempo y a la modernidad, ésta Asamblea es una irrefutable muestra de que Usted ha hecho Escuela, hoy como hace 43 años que se llevó a cabo la primera de ellas, sus alumnos respondemos al llamado, su persona, su cariño y su sabiduría nos congregan una vez más, y aquí estamos, unos en persona, otros en espíritu pero todos unidos en el mismo anhelo de apr