Los 7 factores esenciales en la predicción de la duración del tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas

Los 7 factores esenciales en la predicción de la duración del tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas

por David Nortman
Temas: Introducción a la homeopatía • Práctica Clínica

.

.

“¿Cuánto tiempo me tomará para mejorar?”

.
Esta es una de las preguntas más frecuentes formuladas por los pacientes homeopáticos nuevos o futuros. Se trata de una cuestión sensible que se origina en nuestro profundo deseo de predecir nuestro curso de la vida y recibir la garantía sobre el futuro. ¿Cómo se levanta la homeopatía para el reto de responder con una previsión fiable?

.
El reto de la previsión de los médicos  homeópatas
La previsión homeopática es un reto para cualquier homeópata, ya que el tratamiento homeopático se refiere a la predisposición total a la enfermedad – una entidad compleja compuesta de múltiples factores conocidos y desconocidos  – en lugar de síntomas aislados. El desafío es especialmente grande antes de la ingesta homeopática inicial , ya que sólo después de esta consulta que se podrá conocer la predisposición del paciente y se estará en condiciones de discernir.
La previsión hecha por médicos homeopáticos es altamente exigente  esencialmente debido a la naturaleza de la curación espiritual que es el objetivo del tratamiento homeopático de enfermedades crónicas. Esta curación profunda no puede ser forzada en el organismo, pero se debe permitir que tenga lugar en su propio ritmo. También exige la participación consciente e inconsciente del paciente, ya que el progreso se ve afectado por el grado de disposición a mejorar, y no son impredecibles pero se destacan los ambientes físicos y sociales que puede dificultar aún más el progreso.

.
Factores que determinan la longitud proyectada de tratamiento
Hay varias características clave del paciente, que pueden dar una estimación de la duración del tratamiento que se basa en principios sólidos. A diferencia de las previsiones del tiempo que a menudo se precisa en el corto plazo, pero inexacta en el largo plazo, las previsiones homeopáticos a largo plazo son bastante fiables, como la mayoría de las enfermedades crónicas (o que no se consideran médicamente curables) hacer con el tiempo el rendimiento del tratamiento homeopático en una línea de tiempo puede ser estimado  aproximadamente.
A continuación son, entonces, los factores esenciales (presentados en forma de preguntas) en el que las previsiones fiables de la duración del tratamiento se realizan:
¿Cuál es su nivel de vitalidad?
¿Cuál es su naturaleza y origen social?
¿Cuál es el tipo y la gravedad de su patología física?
¿Cuánto hace que las primeras señales de su preocupación surgen?
¿Es su condición hereditaria?
¿Qué factores de interferencia en su vida?
¿Qué nivel de curación buscas?

.
1. ¿Cuál es su nivel de vitalidad?
Cuanto más joven eres, en promedio has caminado menos en todos tus caminos físicamente y psiquicamente siendo más sensible al tratamiento, en promedio. Pero más importante que su edad cronológica es tu edad biológica. Si eres un adulto mayor vivaz que lleva una vida activa que es la envidia de la gente la mitad de su edad, si es así, tenderá a ser muy sensible a un tratamiento homeopático. ¿Es su hijo lento y perezoso, mostrando problemas de salud que han estado presentes desde el nacimiento? El tratamiento homeopático aún puede ser transformador, pero la mejoría probablemente tomará un tiempo.
El análisis vital puede mostrar síntomas dinámicos que varían en función de las tensiones que enfrentan a partir de un momento a otro. Los niños tienden a ser dinámicos: su estado de ánimo puede cambiar radicalmente de un momento a otro, y sus síntomas físicos tienden a aparecer y desaparecer rápidamente. Las personas mayores tienden a tener patologías fijas,  que están incrustadas en el organismo físico y son difíciles de cambiar.
La vitalidad alta es igual a una fuerza de la vida fuerte, flexible y resistente, que se dobla bajo tensión aún rebotes rápidamente. La baja vitalidad se refleja en una fuerza que no responde, la vida hipersensible que tienden a romperse en lugar de doblarse bajo estrés. Tener sentido de la condición de fuerza de la vida del paciente es el primer paso y más importante en la predicción homeopática.

.
2. ¿Cuál es su naturaleza y origen social?
Si eres por naturaleza atenta a las señales de tucuerpo, expresivo con sus emociones, adaptable, creativa y sensible a su entorno? ¿O más intelectual, emocionalmente reprimida, y programador en todos tus caminos?
La vida es movimiento, y aquellos pacientes que muestran mucho movimiento en su vida son propensos a responder muy rápidamente a una receta precisa, mientras que otros tienen que esperar pacientemente a su cuerpo y el alma reorganizarse.
Es digno de hacer notar que los pacientes que viven en condiciones simples, incluso en la pobreza, a menudo responden más rápidamente a un tratamiento homeopático de pacientes en las sociedades opulentas. Esto se debe a las patologías que se ve en las sociedades menos desarrolladas tienden a ser más de vida o muerte, mas afecciones agudas que las crónicas, y porque las personas que viven en tales sociedades tienden a ser menos emocionales y médicamente reprimida que el individuo moderno promedio.
Este hecho, fíjate, no es un anuncio contra la modernidad! Se trata simplemente de que el tratamiento de las personas en las sociedades modernas tienden a ser más complejo y prolongado que el de los no-occidentales.

.
3. ¿Cuál es el tipo y la gravedad de su patología física?
No existe una correlación simple entre el tipo de patología y duración del tratamiento, porque la homeopatía no trata la patología física directa. Una condición de la piel aparentemente menores pueden resultar difíciles y tomar varios años para aclarar en un caso, mientras que en otro caso de un tumor canceroso grande puede reducir de manera significativa durante varias semanas.
Sin embargo, un extenso daño tisular o daño para frenar y volver a regenerar el tejido (por ejemplo, los nervios y el cartílago) se correlacionan con un período de rehabilitación a más largo – a veces varios años en tratamiento dedicado en los casos en que se ha producido una degeneración física grave.
Debido a que la homeopatía es, en principio, capaces de revertir la patología considerada médicamente irreversible, la aceptación de tales plazos largos en los casos de patología severa puede inyectar esperanza a aquellos que perdieron las esperanzas en la recuperación:
La homeopatía ha sabido revertir la patología del nerviosa de la esclerosis múltiple, pero tardó varios años de tratamiento dedicado todo el tiempo.
La homeopatía ha llevado a la recuperación sustancial de los cartílagos de las articulaciones en la artritis reumatoide severa, también requiere muchos meses a varios años de persistencia del paciente.
La homeopatía lleva regularmente a la recuperación de las condiciones inflamatorias intestinales como el síndrome de intestino irritable (SII), enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, pero la cicatrización del tejido y la resolución de la inflamación progresa poco a poco y de manera desigual, siendo difícil resolver la agravación del paciente cada vez que una exacerbación se lleva a cabo.

.
4. ¿Cuánto hace que las primeras señales de su preocupación surgen?
Una regla de uso frecuente por los homeópatas es que se necesita un mes de tratamiento para todos los años la enfermedad ha estado presente . Esto es más o menos cierto en casos simples de la enfermedad crónica como resultado de factores de estrés claros. En los casos de enfermedad crónica debido a una predisposición instalada desde hace mucho tiempo la duración del tratamiento con frecuencia será más largo.
Por ejemplo, un paciente que sufrió una depresión tras la muerte de un padre hace cinco años se espera que requieren cinco meses de tratamiento antes de volver al estado psicológico de antes del evento traumático. Por otro lado, un paciente que desarrolló la depresión hace cinco años sin ninguna razón aparente puede requerir varios meses o incluso años varias para eliminar la predisposición (a menudo se presentan desde la infancia, o incluso hereditaria) que lo llevó a la depresión.
El tema de la herencia se trata específicamente en la siguiente pregunta.

.
5. ¿Es su condición hereditaria?
La homeopatía tiene a la herencia considerada un paso más allá de la noción de la herencia genética familiar de la medicina convencional.
Los homeópatas reconocen además de la herencia genética de las tendencias patológicas de la herencia de una clase denominada influencia miasmática (del griego miasma , mancha). La influencia miasmática se refiere a la impronta enérgetica negativa transferidos de los padres al niño junto con otras cualidades, infundiendo al niño tendencias físicas no deseado o de comportamiento.
Tensiones y traumas durante el embarazo con frecuencia afectan a los niños a través de la madre, causando enfermedades en el recién nacido, que son inexplicables, salvo cuando se consideran en su luz.
La homeopatía, junto con muchas culturas del mundo, reconocen además la influencia del estado psíquico de los padres durante el período anterior a la concepción del niño.
Las personas con frecuencia tienen un extraño parecido con miembros de la familia mayores de esa edad o fallecidos, incluso en los casos en que los nunca se han conocido.
Cuando un paciente se presenta con quejas de una base miasmática fuerte, estos todavía se puede tratar con homeopatía, pero la línea de tiempo se alarga y se convierte en más difícil de predecir.

.
6. ¿Qué factores de interferencia hay en su vida?
¿Vive con su cónyuge, amante, una familia de apoyo, en un paraíso donde los destellos del aire y el clima es justo todo el año? ¿O es que el tratamiento homeopático lo esta a comenzar en el medio de una crisis financiera, peleas frecuentes con sus hijos, y una rutina diaria que incluye un viaje de tres horas a través de un área metropolitana?
¿Come usted una dieta de cosecha llena de vegetales frescos, beber agua de sus montañas de primavera, se despierta a las 5 am para correr 10 km diarios en el bosque, y nunca precisa ir al médico? ¿O es tu desayuno un bagel con crema y café a la carrera (además de los medicamentos), su comida china para llevar a su mesa de trabajo (además de los medicamentos), y la cena una pizza y televisión (además de sus medicamentos)?
Los que llevan una vida tranquila rurales tienden a responder más rápidamente al tratamiento que sus contrapartes urbanas. En términos más generales, cuanto más pura física y espiritualmente es su vida actual,  más rápida sera la respuesta a cualquier tratamiento que usted persigue.

.
7. ¿Qué nivel de curación buscas?
La homeopatía tiene un ilimitado potencial curativo, pero sólo cuando el tratamiento se lleva a cabo durante el tiempo suficiente para eliminar la predisposición a la enfermedad en su totalidad. Esto normalmente requiere varios años. Sin embargo, un gran progreso clínico y aliviar el sufrimiento a menudo se logra en una fracción corta de este período.
¿En qué medida un avance del paciente más allá de la mera erradicación de incomodidad de una disfunción y el aumento del nivel de la conciencia espiritual es satisfactorio. La mayoría de los homeópatas esperamos y nos esforzamos por alcanzar todos los efectos curativos que puedan obtenerse a través de la homeopatía, pero este camino sólo es posible con la cooperación del paciente.
Algunos pacientes están interesados ​​en el alivio de los síntomas y no en el logro de una salud perfecta o la curación de su espíritu. Estos pacientes están preocupados por los síntomas molestos, y tan pronto como estas se corrigen (dentro de unos días, semanas o meses) se saldrá del tratamiento, aunque su estado de salud sigue sin resolverse y sin cambiar su nivel de evolución espiritual.
Otros pacientes, por ejemplo aquellos con enfermedades inflamatorias crónicas que requieren medicamentos, no están contentos con una notable reducción, aunque parciales, en su sufrimiento, y se quedan por los muchos meses suelen ser necesarios para lograr la libertad de malestar, la independencia de los medicamentos.
Los pacientes más ambiciosos que anhelan la liberación limitaciones físicas y psicológicas y de por vida beneficiarse enormemente de la continuación del tratamiento más allá del tiempo de resolución de quejas médicas identificables – normalmente durante varios años.
Las recompensas pueden obtener por este último tipo de pacientes son las siguientes: aumento de la resistencia a las enfermedades infecciosas y la resistencia a los factores estresantes del medio ambiente; capacidades que antes estaban ocultos o latentes estén disponibles para su uso, sueños y aspiraciones que nunca llegó más allá de la etapa de planificación comienzan a hacerse realidad; y  problemas psicológicos de larga data debido a un traumatismo o la herencia de la primera infancia comienzan a disolverse.
Tales cambios revolucionarios no ocurren simplemente como resultado del tratamiento homeopático: implican un compromiso a largo plazo a los comportamientos que cambian la vida. Pero la belleza de la homeopatía es que actúa para alinear el individuo a lo largo de este camino sólo a la acción correcta.
.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

 

PSICOHOMEOPATÍA JUNGIANA Y CHAMANISMO

PSICOHOMEOPATÍA JUNGIANA 
Y CHAMANISMO Norberto Litvinoff


Desde tiempos prehistóricos nuestros antepasados chamanes nos legaron un conocimiento que por su utilidad ha perdurado a lo largo de miles de años: la administración de ciertas plantas logran suprimir el apetito, aliviar el dolor, despertar poderosas fuentes de energía, conferir inmunidad frente a agentes patógenos del exterior y del interior, iniciar procesos de curación que culminan exitosamente, despertar cualidades cognitivas o imaginativas de un nivel absolutamente insospechado.

Estas substancias cuyo conocimiento era esotérico solo podían ser usadas por los “medicine men”, no podían caer en manos de neófitos y su manipulación se transmitía bajo reglas estrictas de secreto.

Miles de años después los primitivos alquimistas experimentaron con el mismo propósito a los metales de aquella época, observando qué efectos desconocidos emergían de la ingesta de los metales cuando, a través de un complicadísimo proceso de transformación que llevaba semanas o meses, se trabajaban, se “abrían” y se diluían.

Por supuesto, Paracelso también trabajaba con plantas, las que vinculaba a las enfermedades a través de una conceptualización de corte astrológico. Paracelso popularizó el proceso con su formula de la “Karena”(una gota de la substancia en 64 de alcohol) pero debemos al genio de Hahnemann la divulgación de los procedimientos y las proporciones que constituyen hoy el dinámico campo de la homeopatía.

Gracias a este proceso alquímico/farmacéutico de dinamización es posible experimentar las peligrosas substancias crudas como el opio, la atropa o el beleño sin intoxicaciones peligrosas, solamente presentando una receta en cualquier farmacia homeopática con una prescripción de Opium, Belladona o Hyosciamus, respectivamente.

La homeopatía se ha apoderado así de las plantas que usaban los chamanes, y los metales de los alquimistas como el oro, la plata y el antimonio, haciéndolas accesibles a las masas por un costo básicamente posible, disfrazando sus nombres originales con eruditos términos latinos para no despertar sospechas, ayudándolas a cumplir su tarea de aliviar el humano sufrir y por sobre todo reduciendo espectacularmente sus efectos socialmente peligrosos léase distorsiones cognitivas, perceptivas, alucinaciones, cambios súbitos emocionales, delirios, visiones, sopor, torpeza, cegueras parciales, vómitos, diarreas ,incontinencia urinaria, temblores, etc.

Las patogenesias homeopáticas han demostrado sin lugar a dudas y de manera inapelable que ninguno de estos síntomas se presentan cuando se experimenta con la substancia dinamizada y que los síntomas que recoge el experimentador en los sujetos que se prestan voluntariamente ceden sin complicaciones a los pocos días o a las primeras tomas del antídoto correspondiente.

Cabe preguntarse aquí, y esta es la pregunta clave, ¿esta pérdida de los efectos dramáticos, no será acompañada por un aumento de los efectos sutiles, psicocorporeos, de la substancia dinamizada? Dicho en otras palabras, al reducir y potenciar la substancia, se logra eliminar los efectos mas groseros, del tipo de la intoxicación como alucinaciones, etc., manteniendo, en cambio, las cualidades de otro orden, realmente transformadoras, pero más allá de la conciencia ordinaria, y tanto mas allá, que incluso pasan desapercibidas para el consultante, que de manera general, se niega a reconocerlas, pese la intervención del observador atento y libre de prejuicios.

Vivimos en una cultura que se niega a percibir las profundas modificaciones psicológicas que se presentan ante la ingesta de substancias dinamizadas, lo cual es vivido como algo patológico, sentirse “dominado”, “manejado”, es vivido como algo peligroso desagradable y hasta cierto punto falso o artificial.

Los cambios en el sujeto producidos por la experimentación de las substancias homeopatizadas revelan de un modo incuestionable que el remedio potentizado tiene la capacidad de alterar y transformar nuestros procesos psicológicos más profundos, allí donde se tejen de manera inextricable los sueños, los Mitos, el esquema corporal, la narrativa del deseo, el Yo y la voluntad.

Pero hoy, los modernos terapeutas se avergüenzan de sus antepasados chamanes, reniegan de su origen en el bosque, en la caverna, de sus largas noches observando las estrellas, junto al horno alquímico. Incluso los megalaboratios abjuran también de su pasado. Olvidan que la aspirina nació del sauce (acido acetil “salicílico”) que la penicilina de un hongo (de ahí su nombre “penne”) y desconocen que sus jugosas ganancias son el producto de los sueños de los antiguos alquimistas, verdaderos padres de la química moderna.

La memoria solo queda de una forma muy difusa, presente más en el ritual de sanción que en la conciencia de los participantes. Perdura una división esquizofrénica entre médicos del cielo y médicos de la tierra, entre psicólogos de la mente y médicos del cuerpo.

El milenio actual nos dará muchas sorpresas, una singular es la que nos ocupa ahora: la revaporización de la capacidad transformadora de las substancias, ya no en lo corporal, sino en lo psicológico, en lo mental y comunicacional, quizás más que la desaparición de síntomas, se apuntará al cambio de narrativas.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

..

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

..

.

.

.

.

.

Espiritismo y Homeopatía

Espiritismo y Homeopatía


Pregunta: ¿Qué relación existe entre Espiritismo y Homeopatía?
Ramatís: El Espiritismo es una doctrina de esclarecimiento del espíritu inmortal; la Homeopatía es la ciencia que estudia y trata los efectos mórbidos que la mente produce en el organismo psicofísico. Su aplicación terapéutica es integral, puesto que cura al cuerpo estudiando las reacciones mentales de los enfermos, emanando de allí, la eficacia del tratamiento.
Pregunta: ¿Cómo debemos entender esa “medicación con el tipo mental del enfermo”?

Ramatís: Samuel Hahnemann, el pionero de la ciencia homeopática, no sólo consideró, sino que probó, que la enfermedad, como la salud se origina en la mente, en las emociones y acciones de la persona. Por esa causa, debe tratarse como un todo vivo, es decir, cuerpo y alma, pues las manifestaciones físicas atañen a la parte grosera o densa del cuerpo físico. La salud como la enfermedad, provienen desde el interior hacia afuera y de arriba hacia abajo, o sea, desde el alma hacia el cuerpo. Esa conceptuación era muy atrevida para la época y que hoy la reafirma el Espiritismo. Esa conceptuación que se preocupa por la cura del alma y consecuentemente, por la salud del cuerpo. Además, una conocidísima entidad predijo que “La medicina del futuro, tendría que ser eminentemente espiritual, sin mancha alguna, provocada por la fiebre del oro; y los apóstoles de esa realidad grandiosa, no tardarán en aparecer en los horizontes académicos del mundo, cual testimonio del nuevo ciclo evolutivo de la humanidad”. (Emmanuel, 124.) La Homeopatía es la medicina de orden psíquica, capaz de drenar de la mente indisciplinada los residuos nocivos del enfermo, en perfecta sintonía con el Espiritismo, que esclarece a los hombres para que “no pequen más”, así gozarán de una perfecta salud.
Pregunta: Es difícil comprender que la medicación homeopática, pueda interferir directamente en el seno del alma, mientras detectamos fácilmente úlceras, atrofias, congestiones hepáticas, inflamaciones renales, fiebres, afecciones pulmonares y cánceres, cosas que son objetivas y dilacerantes en el cuerpo físico.

Ramatís: La salud y la enfermedad son el producto de la armonización o desarmonización del individuo hacia las leyes espirituales, las que, desde el mundo oculto actúan sobre el plano físico. Las molestias, en general, tienen su comienzo en el mundo psíquico e invisible para los sentidos de la carne, y advierten que el alma está enferma. El cuerpo carnal es el centro de convergencia de todas las actividades psíquicas del espíritu encarnado, cuyo comportamiento orgánico o fisiológico depende fundamentalmente de los pensamientos y de los sentimientos del ser. Si el hombre controla su mente y evita los bombardeos perniciosos que le sacuden toda la contextura carnal, definitivamente gozará de muy buena salud, porque permite a las colectividades microbianas que conforman el cosmos celular, a que trabajen satisfactoriamente a los fines de componer el organismo físico.
Pregunta: ¿Cuáles son vuestras consideraciones sobre el aforismo que dice, que la enfermedad y la salud vienen de “arriba hacia abajo” y de “adentro hacia afuera”?
Ramatís: El espíritu encarnado piensa por la mente y siente por el astral y reacciona por el físico. A través de la mente, circulan de “arriba hacia abajo” los pensamientos de odio, envidia, sarcasmo, celos, vanidad, crueldad y orgullo, incorporando en su pasaje las emociones del llanto, miedo, alegría o tristeza y que ineludiblemente perturban el equilibrio del organismo físico. El miedo ataca la región umbilical, a la altura del nervio vago simpático y puede alterar el funcionamiento del intestino delgado; la alegría afloja el hígado y drena la bilis; el sentimiento de piedad se refleja instantáneamente hacia la zona del corazón. La envidia comprime el hígado, derrama la bilis, confirmando así, el viejo refrán de que la “criatura cuando queda amarilla es por que le invade la envidia”. El miedo produce sudores fríos y la adrenalina puede llegar a erizar los cabellos, mientras la timidez hace fluir la sangre al rostro, causando rubor. El hombre queda mortalmente pálido delante la fiera o el enemigo implacable; la cólera congestiona el rostro y paraliza el flujo de la bilis; la repugnancia expulsa el contenido de la vesícula hepática, cuya penetración en la circulación produce náuseas y tonterías. Existe el eczema a causa del cólera o de la injuria después de la intoxicación hepática, cuyas toxinas mentales penetran en la circulación sanguínea; la urticaria es común en aquellos que viven bajo tensiones nerviosas y preocupaciones mentales. Las emociones violentas, de alegría o desesperación, provocan muertes súbitas debido a un síncope o apoplejía.
Todas las partes del cuerpo humano son influenciadas por la mente, a través del cerebro humano, cuyas ondas de fuerza descienden por el cuerpo y se gradúan conforme a su campo energético. La onda de rabia llega a crispar las extremidades de los dedos, pero las ondas emitidas por sentimientos dulces, llenos de bondad o perdón aflojan los dedos de la mano, cual verdadero gesto de paz. Hay una gran diferencia entre la mano movida por un gesto de odio, y la que bendice. A través del sistema nervioso, circulatorio, linfático y endocrínico, las emociones alteran la función normal de los órganos del cuerpo físico. Después de observaciones tan lógicas, Hahnemann, comprobó que la terapéutica más capacitada para actuar e influir en la raíz de las emociones y de los pensamientos perturbados, sería la homeopatía. Las dosis infinitesimales y potencializadas por el proceso homeopático, desahogan del psiquismo el potencial peligroso generado por la mente indisciplinada. Es una terapéutica exacta, que reactiva los órganos abatidos, sin exigirle la drenación violenta ocasionada por la medicación tóxica alopática.

Pregunta: Interpretamos el sentido de vuestras palabras y lo expresado por Hahnemann, pero no podemos comprender, en dónde se encuentra la relación entre el Espiritismo y la Homeopatía. ¿Nos podéis aclarar ese punto?

Ramatís: El Espiritismo enseña al hombre a dominar sus pensamientos indisciplinados y pecaminosos, mientras que la Homeopatía actúa a nivel mental, ayudando al cuerpo físico a liberarse de los residuos deletéreos que lo enferma. El Espiritismo esclarece al espíritu y la Homeopatía lo ayuda eficientemente.
Pregunta: ¿No cabe criticar severamente a la Homeopatía, debido a su interferencia, al destruir los efectos pecaminosos de las personas que producen dichos venenos por fuerza de sus malos pensamientos y que son responsables por la enfermedad engendrada? Ese proceder, ¿no debilitaría el sentido rectificador de la Ley del Karma, que establece la relación de la culpa, conforme haya sido ésta?

Ramatís: No existe el Mal absoluto ni el castigo en las fuentes eternas de Dios; todo sufrimiento humano es el producto de las contradicciones del mismo hombre contra las leyes de la vida. Lo que se considera por castigo, apenas resulta ser el reajuste del espíritu hacia su ventura eterna. Las leyes de Dios, que regulan las actividades y el progreso espiritual no se conmueven por las súplicas melodramáticas de las personas, ni reaccionan por las rebeldías humanas. El sufrimiento y los correctivos obedecen a las perturbaciones, lo que podría interpretarse, como la aplicación científica de esas leyes beneficiosas.
Por eso, la filosofía, la religión y la ciencia del mundo encausan sus esfuerzos con la finalidad de solucionar los difíciles problemas, generados por los hombres en todos los sectores de la vida. Dios no quiere el castigo de sus criaturas, sino, su felicidad. Si la Homeopatía no debe sanar los efectos malignos causado por los pensamientos y emociones equivocadas, para no perturbar la Ley del Karma, entonces, el Espiritismo tampoco debería esclarecer a los seres humanos antes de pecar.

Pregunta: ¿Por qué el recetario mediúmnico espirita, sólo receta la medicina homeopática, si en algunos casos no dio resultados positivos?
Ramatís: Obedeciendo a la Ley del Karma, existen criaturas que no merecen la cura por las dosis infinitesimales de la homeopatía. No son predispuestas para ese tratamiento racional e indoloro, por eso, la receta médica o la mediúmnica homeopática no les hacen efecto.
Pregunta: ¿Cómo se explica vuestro decires sobre las personas con predisposición electiva hacia la Homeopatía?
Ramatís: Indudablemente, que las personas curadas por la homeopatía se debe a su predisposición, diríamos, son más armónicas en todas sus cosas, de aquellas otras, que sólo reaccionan bajo el toque de la medicina alopática. La homeopatía no produce reacciones dolorosas y violentas; no requiere perforar las carnes por las agujas; no es medicina tóxica o repulsiva, que elimina un síntoma y provoca otro más grave. Por eso, hay enfermos cuyo karma les da una naturaleza que sólo reaccionan a los medicamentos agresivos y dolorosos, creyendo entonces, que la medicina infinitesimal es inocua.
El Espiritismo es una doctrina de esclarecimiento espiritual y puede apoyar a la medicina homeopática, que actúa con mucho éxito en las funciones de la mente humana. Las personas, que son sanas de pensamientos y sentimientos, son más sensibles a la terapéutica que actúa en el psiquismo, como es la Homeopatía. Existe una gran simpatía y armonía entre la doctrina espirita y el sistema homeopático, puesto que ambas obedecen a la ley de “los semejantes atraen a los semejantes” y a la ley kármica, que dice “las mismas causas generan los mismos efectos”. En su actividad bienhechora, el Espiritismo conduce a las personas para su pronta evangelización. Ese estado de cosas les limpia la mente y les purifica los sentimientos, logrando las curas de las enfermedades del alma, como son el odio, la rabia, la lujuria, la violencia, la crueldad y el orgullo. De esa forma, es la providencia más eficiente para disminuir las enfermedades del mundo, ya que las molestias son el producto de las actitudes del alma. A medida que el hombre se evangeliza, resulta un paciente mucho más fácil de curar por la homeopatía, porque es la medicina electiva para las personas de buen nivel espiritual.
Pregunta: ¿La Homeopatía es medicina adversa a la Alopatía?
Ramatís: La Homeopatía no es una doctrina médica con aspectos adversos a la Alopatía, sino, la resultante natural del progreso terapéutico en el mundo terreno y conforme al progreso espiritual, es decir, a la evolución mental y psicológica del hombre.

Pregunta: ¿Existen otros motivos que prueben que la Homeopatía es una medicina de gran alcance psíquico?

Ramatís: En el tratamiento de la salud humana debemos reconocer la disciplina y acción de una Ley Espiritual, que además de sustituir gradualmente las técnicas terapéuticas de acuerdo con el progreso mental y científico del hombre, se preocupa por la superación de las curas psíquicas. En el mundo material, al hombre se le trata conforme a su grado de evolución espiritual. La medicina fuerte del pasado con su corte de aplicaciones dolorosas, fueron los grados ascendentes para alcanzar la medicina alopática del siglo actual, donde se cuenta con el beneficio de la penicilina, de las sulfas y de la anestesia. La Homeopatía es, en la actualidad, el mayor de los grados, alcanzado por la medicina del mundo y es el “eslabón” de acceso para la futura medicina psicoterápica, cuando el hombre obtenga un mejor condicionamiento espiritual.
El paciente del médico homeópata no se le debe considerar como un ser que sólo sufre por un órgano o sistema afectado, por encima de todo, se le debe estudiar en razón a su tipo psicosomático, teniendo en cuenta su idiosincrasia y síntomas mentales. La suma total, o sea, mental, psíquico y físico del individuo, es lo que interesa al médico homeópata; su entendimiento psicológico, su sentimiento, emotividad y raciocinio, confrontado con el ambiente donde vive. Cualquier manifestación enfermiza en el individuo no es aislada o ajena al sentimiento, razón y voluntad, pues, lo contrario, sería alienación mental, descontrol orgánico y por ende, su muerte fatal.
De ahí, entonces, la correlación de la Homeopatía con la sabiduría divina, pues si el hombre es un todo manifestándose en el escenario del mundo, cuando se enferma, debe ser tratado de “acuerdo a sus obras”, es decir, conforme a sus realizaciones, pensamientos, voluntad y sentimientos, consagrados en su vida, física y psíquica. El médico homeópata esclarecido, examina al paciente y se preocupa por su temperamento, manías, reacciones emotivas, creencia o negaciones, gustos artísticos y si es posible, sus virtudes y pecados. Sólo así, podrá recetarle de acuerdo a su carácter y al cuadro mental que presenta, prescribiendo la dosis de mayor cobertura para la manifestación mórbida del alma y del cuerpo afectado. He ahí, el porqué la medicina homeopática es profunda en su acción psíquica sobre los enfermos, puesto que no cuida únicamente de las manifestaciones mórbidas del cuerpo físico, sino, por la síntesis mental, moral, espiritual y física.

Pregunta: ¿Nos podéis ejemplificar la relación que existe entre la Ley Kármica y el tratamiento empleado por la Homeopatía?
Ramatís: En Homeopatía, las dosis infinitesimales dinamizadas en determinados venenos o sustancias, deben curar las enfermedades, provocadas por las mismas o similares ingeridas en la tintura madre. A la Ley Kármica se la puede considerar una especie de “homeopatía espiritual”, puesto que acciona bajo la disciplina de los “semejantes” para curar a los espíritus en falta. El tirano será esclavo, el orgulloso humillado, y el cruel, victimado por el despotismo tiránico, rectificándose en existencias futuras, a semejanza de dosis pequeñas y constituidas de los mismos elementos que causaron la “enfermedad espiritual”.
La Ley del Karma, como la Homeopatía, reeduca al espíritu errado y enfermo sin violentarlo, pero le proporciona la renovación a través de los caminos educativos, bajo la predominancia de los semejantes, de la cual hizo mal uso. La Homeopatía cura el delirio con la dosis infinitesimal de la belladona, porque esa sustancia ocasiona el delirio cuando se toma en dosis masiva; la Ley del Karma cura el orgullo del espíritu, sometiéndolo deliberadamente a las dosis pequeñas de la humillación, producidas y aplicadas por intermedio de los hombres orgullosos y bajo la ley de los “semejantes”.
Pregunta: Y, ¿cuál es la diferencia entre la Ley Kármica y el tratamiento alopático?
Ramatís: La Ley Espiritual, por ejemplo, en vez de violentar al enfermo que sufre enfermedades virulentas y propias de ser tratadas con la alopatía, pero que en definitiva no elimina la causa interior que la promueve, prefiere kármicamente colocarlo entre los males menores, a fin de ir decantando de a poco el mal enfermizo que engendró en el pasado, acompañándolo con el tratamiento homeopático. Por lo tanto, la Ley del Karma reeduca al tirano, haciéndole sentir en sí mismo, en dosis homeopáticas, los mismos efectos tiránicos y perjudiciales que sembró otrora. Pero, le deja el raciocinio abierto para que comience su rectificación psíquica, a semejanza de lo que hace la medicina homeopática, que reeduca el organismo sin violentarlo, predisponiéndolo hacia una mejor cohesión mental.
Además, como la purificación del espíritu debe procesarse de “adentro hacia afuera”, por medio de la evangelización consciente y a través de una vida ejemplar, toda absorción de fluidos animales inferiores ofusca u oscurece el campo áurico del peri-espíritu. La cólera, violencia, crueldad, envidia, perfidia, celos u orgullo, son estados instintivos heredados de la animalidad y archivados en el depósito de la “mente instintiva” del subconsciente. Por eso, las causas que enferman al cuerpo físico, descienden de la mente, o bien, como dice Hahnemann, de arriba hacia abajo, y como nosotros lo vemos, decimos que ese descenso enfermizo adensa al periespíritu en base a la toxicidad mental. En consecuencia, la terapéutica homeopática, cuyas dosis infinitesimales y acción por la ley de los “semejantes curan a los semejantes”, alcanza lo íntimo del espíritu, haciéndole drenar las toxinas perjudiciales, o residuos mentales, por lo tanto, es una excelente terapéutica para el mismo espíritu.
Pregunta: ¿Qué relación existe entre el tipo electivo para el Espiritismo y el enfermo con predisposición hacia el tratamiento homeopático?
Ramatís: El individuo electivo para la homeopatía es aquel que tiene predisposición mental y psíquica para ese delicado tratamiento. Así, como hay personas predispuestas para la música, pintura o escultura, lo mismo sucede con los que son sensibles al medicamento homeopático, cuyo psiquismo confía en la droga, a pesar de la apariencia inocua. Considerando que la homeopatía es una terapéutica enraizada en los planos espirituales, todas las condiciones psíquicas positivas, ayudan a la asimilación energética de las dosis muy diluidas, mientras que las disposiciones negativas, son contrarias a estos procesos. El individuo de sensibilidad espiritual, accesible a las ideas buenas, que se preocupa por su redención y ascenso espiritual, es “simpático” o electivo a la homeopatía, porque su disposición superior lo encamina hacia la efectividad de la medicina, cuya acción fundamental se produce en la intimidad de la contextura del periespíritu.
Lo mismo sucede con la persona “afín” o electiva al Espiritismo, porque es una consecuencia de la disposición, sensibilidad y atracción íntima con los principios de acentuada predominancia espiritual. Indiscutiblemente, que sólo se convierten al Espiritismo las personas cansadas de las ceremonias, promesas, cultos, sacerdocio organizado, supersticiones y “tabúes” religiosos. Buscan la doctrina que les conforme la sed de esclarecimientos, pero “directos” para su alma atribulada; desean el conocimiento y el derrotero espiritual, exceptuado de cualquier rito o interpretaciones dudosas. Prefieren que el esclarecimiento les llegue al fondo del alma sin complicaciones simbólicas o complejidades iniciáticas. Y, el Espiritismo, terapéutica directa para las necesidades del alma, se asemeja a la medicina homeopática, cuya acción alcanza el dominio de la mente humana y ejerce la cura deseada.
Pregunta: Y, ¿cuáles serían los pacientes adversos a la homeopatía?

Ramatís: El glotón, el impiadoso, el descreído, el libidinoso, el alcohólatra, el colérico, el avariento o el celoso, no son afines a la terapéutica suave y generosa de la Homeopatía, porque sus mentes son usinas generadoras de fluidos deletéreos y aniquilantes de la acción energética de las dosis infinitesimales. Mientras que el hombre frugal, piadoso, pacífico, honesto, abstemio y espiritualista, reacciona con extrema facilidad a la medicina homeopática porque su elevada condición psíquica se afiniza al tipo sutil y suave de la citada medicina.

Pregunta: Considerando que la función espiritual de la Homeopatía es curar el cuerpo físico y no la moral del enfermo, a nosotros nos extraña, que la simple creencia o no, como la naturaleza de las virtudes y pecados, puedan influir en ese tratamiento. ¿No es verdad?

Ramatís: Las dosis homeopáticas incitan las energías acumuladas en la intimidad de las fuerzas creadoras, de ese mundo infinitesimal; consecuentemente, ejercen mayor acción en el individuo superior, afectado a las ideas constructivas y a las virtudes del espíritu. El hombre interesado en su redención espiritual, es una criatura de frecuencia elevada en su contextura periespiritual a causa de su magnetismo y disposición mental optimista. En el ansia de superar el dominio instintivo de las fuerzas ocultas del mundo animal, eleva la frecuencia vibratoria de su psiquismo. Cuando es consciente de su sobrevivencia espiritual, siendo más esperanzado, se vuelve optimista, confiado y ordenado en sus pensamientos, facilitando extraordinariamente la acción homeopática en la delicada contextura del periespíritu. La función de la Homeopatía es “despertar” energías en el cuerpo humano, siendo preciso que el enfermo presente condiciones apropiadas para la medicación, sin rechazar o bombardear su acción sutilísima. Por eso, cuando el médico se ve imposibilitado para curar al hombre de instintos primarios e inmorales, alcanza notable éxito ante un paciente místico, cuya alma comprensible, de naturaleza frugal y pacífica, es de óptima “electricidad” para el tratamiento terapéutico. En verdad, la Homeopatía no tiene por finalidad médica, resolver los problemas morales del ser; sin embargo, como depende de las condiciones mentales del enfermo, su éxito consiste en dinamizar las energías de su mente, antes que violentarlas. Del grado de esa receptividad homeopática, depende la cura, como, la exacta prescripción de la dosis, baja o más alta. Por eso, las criaturas curadas fácilmente por la homeopatía, no reaccionan negativamente y jamás cambiarían esa medicación suave, por otra violenta y dolorosa, como son las drogas de acción tóxica o de gustos repulsivos.
Pregunta: ¿Existe alguna otra relación simpática entre el Espiritismo y la Homeopatía?

Ramatís: Bajo el concepto homeopático no existen enfermedades, pero sí enfermos; bajo el concepto espirita, no existen pecados, pero sí, pecadores. En ambos casos, la acción terapéutica debe concentrarse en los individuos “enfermos” o “pecadores”, antes de buscar cualquier entidad enfermiza o responsable.
La cura homeopática dependerá del propio paciente, conforme al celo, perseverancia, paciencia y confianza en el tratamiento sutil, de lo que el médico le prescriba en las dosis infinitesimales. La dieta, reposo, control, emotividad y serenidad mental son los factores positivos y eficientes para una cura más pronta. La Homeopatía se ejerce a través de la mente y de los sentimientos del ser, entonces, alcanza lo íntimo de la contextura periespiritual y cual impacto atómico certero, impulsa hacia las vías emuntorias el morbo psicofísico. Mientras que la medicina Alopática, en vez de catalizar las energías vitales del organismo humano, penetra bruscamente en el cosmos celular, arremetiendo con el quimismo de las sustancias tóxicas inyectables, provocando las reacciones violentas de la vieja disciplina de los “contrarios” preconizada por Galeno.
Hay religiones que combaten el pecado y se olvidan de esclarecer al pecador, pues lo excomulgan y le decretan la violencia sádica del infierno; hay doctrinas que esclarecen al pecador y lo ayudan a redimirse en forma tolerante, afectuosa y sin amenazas. Siendo así, la Alopatía ataca las enfermedades y la Homeopatía ayuda a los enfermos.

Pregunta: En vuestras consideraciones dijisteis que pueden modificarse ciertas situaciones emotivas y mentales, es decir, en el tratamiento homeopático. Preguntamos: ¿ese proceder no induce a pensar en una nueva terapia, que es capaz de modificar mecánicamente la, conducta del individuo? De esa forma, ¿no desaparece la responsabilidad y el mérito espiritual del hombre en conocerse a sí mismo y orientar conscientemente su propia evolución?

Ramatís: Pensando las cosas mejor, el ciclo de las reencarnaciones ¿no es una terapéutica divina, que obliga al espíritu a rectificarse y a progresar compulsoriamente, colocándolo en ambientes hostiles o en medio de la familia, cuyos miembros pueden ser adversarios del pasado a fin de purgar sus enfermedades espirituales? ¿Cuántas veces el hombre es abatido por la deformidad física, por una molestia congénita, que lo paraliza orgánicamente, quedando a merced de las vicisitudes económicas y morales, obligándolo a encuadrarse en los dictámenes del Bien? Aunque todo eso parezca calamitoso, el espíritu no pierde el mérito de su rectificación espiritual, pues delante de la escuela implacable de la vida física, es su conciencia la que decide respecto a lo que aprovecha o desprecia sobre la inexorable terapéutica kármica, aplicada compulsoriamente por la Justa Ley del Padre.
Las dosis infinitesimales, por el proceso homeopático, realmente pueden modificar ciertos síntomas mentales del paciente, pues ellas descargan y volatizan los residuos psíquicos que se han acumulado a través del tiempo, ya sea intoxicando al periespíritu, descontrolando las emociones o afectando la dirección normal del espíritu. Es de sentido común, que algunas drogas tóxicas y entorpecedoras como el opio, la morfina, o “aurum metalicum”, mescalina, el ácido lisérgico, la belladona o la cocaína, pueden influir en la mente perniciosamente, puesto que provocan distorsiones mentales, delirios alucinatorios, estados esquizofrénicos o melancolías en el psiquismo del hombre sano. Conforme a la ley homeopática, de que los “semejantes curan a los semejantes” esas sustancias y tóxicos, que en dosis alopáticas o macizas, provocan estados de morbidez en los pacientes o viciados, después de haberse dinamizado inteligentemente y suministradas en dosis infinitesimales, pueden efectuar curas en casos cuyos síntomas sean semejantes. El impacto energético de la dosis infinitesimal libera al psiquismo de la carga, que se genera por el abuso de los tóxicos, como ser miasmas, virus psíquicos, enfermedades mentales y residuos que son la resultante de los desequilibrios emotivos.
Pregunta: Bajo vuestra opinión, ¿el Espiritismo contribuye al éxito de la Homeopatía, y ésta corresponde recíprocamente a la doctrina espirita?
Ramatís: Indudablemente, ambas se complementan en el binomio “psicofísico” en su acción benéfica en la intimidad del espíritu humano. La Homeopatía acciona en la intimidad del ser y ayuda a mantener el control psíquico. Distribuye la energía potencializada en medio del vitalismo orgánico, ayudando al espíritu para efectuar las modificaciones urgentes y saludables para el cuerpo. Obviamente, es el psiquismo el que modifica el quimismo orgánico en base a la mejor disposición emotiva y energética y por lo tanto, su consecuente equilibrio fisiológico. El impacto energético producido en el campo mental y psíquico del paciente a través de la energía extraída de la sustancia material potencializada por las dinamizaciones homeopáticas, elevan la frecuencia vibratoria del espíritu enfermo, proporcionándole condiciones optimistas y estimulantes para sus reacciones favorables. Sin lugar a dudas, que mejorando el estado mórbido, también se reduce el pesimismo o la melancolía. Por eso, que el médico homeópata, además de ser un hábil científico ha de ser un inteligente filósofo, para relacionar la terapéutica del mundo infinitesimal con los principios inmortales del alma.

Pregunta: Nos cuesta comprender, esa acción de la homeopatía en el cuerpo humano, que es capaz de afectar el psiquismo y remover la carga mental perniciosa. ¿Nos podéis aclarar un poco más ese asunto?
Ramatís: El espíritu del hombre, a pesar de estar encarnado, permanece adherido al mundo oculto de la energía libre,” interpenetrado por las fuerzas de los planos, de la vida creada por Dios. Consecuentemente, la homeopatía es medicación apropiada para lograr el restablecimiento de la salud en el enfermo, porque está dirigida hacia ese mundo, donde el hombre tuvo su origen. Eso es posible porque el remedio homeopático es “energía” y no masa; es dinámica y no letárgica; más fuerza y menos medicamento; más activo y menos estático. Se asemeja a un poderoso catalizador que despierta energías, acelera reacciones en el organismo afectado, dado que intensifica y eleva su “quantum” de vitalidad adormecida, ajustando el potencial psicofísico desarmonizado, y acciona a través de su energía infinitesimal potencializada.
La energía infinitesimal que dormita en el seno de una gota homeopática puede desatar el poderoso campo de fuerzas que acciona el psiquismo humano y que dirige su cosmos orgánico. Es tan grande la afinidad de la acción terapéutica homeopática con el equipo periespiritual del hombre, que los “chakras” o centros de fuerza del doble etérico captan esa energía liberada y potencializada, absorbiéndola por los vórtices irisados. Entonces se produce un amortiguamiento vibratorio de las energías en combinación con el medicamento homeopático, permitiendo la condensación hacia la intimidad del cuerpo físico. La energía liberada y potencializada de las “altas dosis” homeopáticas se concentran con cierta rapidez en la región áurica del cráneo, convergiendo vigorosamente hacia la región cerebroespinal, diseminándose poco a poco, por las zonas de los plexos nerviosos braquial, cervical y dorsal, alcanzando inmediatamente el plexo solar, situado en la región abdominal. Bajo la influencia de esa carga energética y poderosa, el sistema nervioso trabaja activamente y restablece el metabolismo del sistema endocrino debilitado, incidiendo gradualmente en el equilibrio de todas las funciones orgánicas perturbadas. La glándula hipófisis, que es la regente del cosmos orgánico del hombre, se renueva y se conjuga con la epífisis, formándose un puente con la esfera mental y psíquica, aportando para el cuerpo físico todas las energías disponibles y activadas por la dosis infinitesimal homeopática. El periespíritu, maravilloso potencial de fuerzas y responsable por el equilibrio del organismo carnal, acelera su producción energética, ni bien recibe el refuerzo dinámico de la alta dinamización homeopática.
Pregunta: ¿Existe alguna relación entre los pases y radiaciones, tan comunes en las prácticas espiritas y los efectos homeopáticos en el hombre?
Ramatís: Es tan importante la relación del potencial homeopático con ciertos recursos adoptados por el Espiritismo en sus trabajos prácticos, que podríamos decir, comparativamente, que la dosis homeopática en su 100.000 a dinamización equivale al agua fluidificada por excelentes médiums, o al efecto producido por un efectivo pase magnético de acción continuada. Los ocultistas saben, que la dinamización homeopática potencializada, del alma vital de la planta, del mineral o de la sustanci tóxica extraída del animal, producen un poderoso campo de éter físico que se subordina al control instintivo del enfermo en su ansiedad por curarse. La Mente Divina es el principio coordinador de la creación cósmica y se manifiesta a través del alma del hombre, conforme a su capacidad. Obviamente, actúa durante la enfermedad, orientando al paciente para que utilice las energías con cierta urgencia a los fines de restablecer su armonía y salud a través de los cambios vitales orgánicos, fortaleciendo los sistemas dinámicos del cuerpo. La energía emanada del alma vital de la especie vegetal, mineral o animal, se manifiesta en forma de un poderoso eterismo que es potencializado por la dinamización homeopática. Bajo la dirección oculta de la mente de la persona, en sintonía y coordinación con la Mente Divina, esa energía acciona como un catalizador, especie de fermento etérico, que despierta energías latentes, acelera los campos electrónicos y produce las reacciones necesarias para retomar el equilibrio de la salud. Todo eso, es una operación que sucede en el campo mental y desde allí en adelante, sufre toda suerte de interferencias, para el mejor aprovechamiento de las fuerzas que le son puesta a su disposición.
A través de las prácticas espiritas, los enfermos readquieren su salud por la terapia de los pases y radiaciones, sucediendo lo mismo, con el medicamento homeopático de acción enérgica en el mundo infinitesimal del ser. En ambos casos queda aprobado el poder asombroso de la mente humana en la faz de la reconstrucción orgánica y de la armonía psíquica, cuyo trabajo en el silencioso laboratorio del alma y sin el conocimiento consciente del hombre, le asegura el equilibrio de la vida. La misma Ciencia dice, que la materia y la energía son diferentes modalidades vibratorias pero de una misma cosa; cuando la energía libre baja en dirección a la vida física, se constituye en materia o en estado de energía condensada. En consecuencia, el peri-espíritu -molde y matriz preexistente en el hombre- bajo la acción inteligente de la mente y a través de su campo energético acumulado, munido de su poder químico trascendental, aglutina la energía libre a su alrededor, bajando luego hacia la materia viva, a fin de sustentar las vidas inferiores que conforman el cuerpo físico y determinan su prolongación en la materia.
Pregunta: El Espiritismo ofrece a sus adeptos los valores sublimes de la adoctrinación, los que aplicados conscientemente producen su mejoría moral y los vuelca a un orden superior. Mientras tanto, según vuestras afirmaciones, la Homeopatía produce modificaciones psíquicas y mentales sin la intervención consciente del ser, a través de las dosis infinitesimales. ¿Nos podéis aclarar este punto?

Ramatís: Los médicos homeópatas experimentados prescriben la dosis después del examen psíquico del paciente; en verdad, se preocupan más por el enfermo que por sus síntomas aislados. Tienen especial cuidado de constatar el conjunto arquitectónico de la criatura, e indagan sobre las causas ocultas que puedan sufrir la influencia de la mente y del psiquismo perturbado del enfermo. Investigan, también, la síntesis de los síntomas reveladores y de qué manera se comporta el enfermo con las personas de su relación y el medio ambiente. En fin, debe ser la copia fiel de las actividades globales del individuo, en el binomio “psico-físico”, pues es de sentido común, que el sufrimiento y las vicisitudes cambian el padrón común de la actividad mental y psíquica del ser. Existe mucha diferencia entre la persona que goza de excelente salud corporal y aquel que vive acicateado por los dolores ulcerosos.
El homeópata, como el hábil ingeniero, antes de preocuparse por la grieta de una pared, se preocupa por la naturaleza del terreno que soporta el edificio. Por lo tanto, el ser humano debe ser examinado en su función coordinativa psíquica y anímica, antes de tratarlo como un simple agregado de moléculas y células, dado que estas últimas sufren la influencia de las variaciones registradas en el campo mental y emotivo.
Bajo lógico concepto, fue que Hahnemann consideró que la salud, como la enfermedad, viene de “adentro hacia afuera” y de “arriba hacia abajo”, regla ésta que forma el basamento de las prácticas homeopáticas. La terapéutica homeopática aplicada en razón del tipo psicofísico de la persona, produce reacciones de las cuales se sirve la mente del enfermo, para mejorar sus condiciones psíquicas. Efectivando la drenación y consecuente limpieza de los residuos enfermizos, las dosis homeopáticas eliminan los síntomas que afectan a la mente y hasta los sentimientos del enfermo, pues aplaca su irritación e intranquilidad. Conforme al tipo de medicación, se producen estímulos beneficiosos en el campo mental, que son verdaderas modificaciones o substituciones de estados morales del ser, impeliéndolo a mantener hábitos mejores.
El Espiritismo esclarece a las personas a través de sus principios superiores, provocando una constante renovación moral, mientras que la Homeopatía, es el complemento de esa manifestación espirita, porque además de eliminar la escoria mental y desahogar los sentimientos alterados, predispone al enfermo para que cultive valores morales superiores. El Espiritismo se dirige a la conciencia de la persona para esclarecerlo de su vida inmortal y lo invita a incentivar sus buenas costumbres morales, que le permitirán vivir en las futuras humanidades angélicas. La Homeopatía, por su acción positiva al modificar los estados mentales y emotivos, puede considerarse como un corolario del Espiritismo, en la función elogiosa de agilizar el camino psicofísico del enfermo, haciéndole aprovechar eficientemente los valores espirituales.
Pregunta: ¿Podríais ejemplificar todo ese aspecto de las relaciones entre la medicación homeopática y el estado mental y psíquico de los enfermos?

Ramatís: Dice la ley homeopática que “los semejantes curan a los semejantes”; por lo tanto, las sustancias tóxicas que producen estados mórbidos en “dosis masivas”, después de dinamizar-las inteligentemente y aplicadas en “dosis infinitesimales”, pueden curar casos cuyos síntomas mentales se asemejan. La ipecacuana, por ejemplo, administrada en dosis maciza, provoca vómitos y hemorragias de sangre rojo vivo y acceso de asma; después de dinamizada en dosis infinitesimales, cura los síntomas y enfermedades semejantes a las que produce. En el primer caso se suministra la ipecacuana en sustancia, “corporalmente”; en el segundo, la dosis infinitesimal es la energía del alma vital de la planta, destinada a curar los efectos semejantes. Es de sentido común, que ciertas drogas tóxicas y algunos entorpecedoras, como el opio, la morfina, el “aurum metalicum”, etc., influyen en la mente perniciosamente, dado que provocan distorsiones mentales, delirios alucinatorios, estados esquizofrénicos o melancolías en el psiquismo de la persona sana.
Pregunta: Perdonad nuestra insistencia, pero ¿podríais darnos un ejemplo específico de esa condición homeopática?

Ramatís: Nuestro mayor interés, es unificar las explicaciones que os entregamos, desde diversos ángulos, a fin de que la elucidación alcance todos los niveles mentales, puesto que nuestros temas son para todos los interesados en profundizar las causas ocultas, que promueven los hechos. Hay un tipo de cáñamo europeo conocido por “Pango” o “Diamba”, cuyo tóxico produce en el hombre sano, los más variados síntomas mentales, pues ataca el sistema nervioso, determinándole un estado de intensa exaltación, extensiva a todas sus percepciones emotivas, concepciones mentales y sensaciones, que se vuelven exageradas.
La exageración es el principal “síntoma mental”, que ese cáñamo provoca en sus intoxicados. Bajo la acción tóxica del “Pango”, las personas mansas, aun se vuelven más tiernas, placenteras y felices, mientras que las de fácil irritación se vuelven violentas, coléricas y rabiosas. Después se quejan de que los minutos les parecen horas y algunos pasos caminados, les parecen millas; sus ideas se agolpan y confunden en el cerebro, pudiendo llegar hasta el “delirium tremens”, histeria excesiva y a la subyugación total por las ideas fijas.
Bajo la ley del “similia similibus curantur” y para casos idénticos a los citados anteriormente, la Homeopatía prescribe la dosis de Cannabis indica, que es el llamado “cáñamo europeo” o vulgarmente dicho “Pango”, en dinamizaciones terapéuticas infinitesimal. Sin embargo, es conveniente comprender, que la Cannabis Indica no es el remedio homeopático indicado, para las personas atacadas por el tóxico del “Pango”, pero la medicación sirve para los enfermos que presentan síntomas idénticos, a los que provocaría el cáñamo “Pango”. Aquello que en sustancia o dosis macizas provoca determinados síntomas enfermizos, físicos y mentales, después los cura en la dinamización de las dosis infinitesimales.
De la misma forma, la dosis homeopática de la Ignatia Amara, cura las grandes contradicciones del espíritu y los estados súbitos de pesar a los de alegría, o viceversa, así como los temperamentos excesivamente caprichosos, las tendencias a la melancolía y al llanto sin motivo alguno, se debe a que la haba de San Ignacio, originaria de las Filipinas, produce los mismos síntomas mentales a quienes las comen inmoderadamente. El Helleborus Niger, planta medicinal de la familia de las Liláceas, cuando intoxica, provoca un estado de postración física, deja al enfermo silencioso, o habla estupideces; además, se vuelve sumamente melancólico y sin gobierno espiritual, dando la impresión que su cuerpo no obedece, mientras tanto, dinamizada en forma de dosis homeopática, cura todos esos tipos de enfermedades. Por eso, es que la Belladona y la China han curado casos de delirio o locura, aplicada en dosis homeopática, porque esas sustancias proporcionada en dosis macizas e inmoderadas, provocan tales síntomas, como ocurrió en los tratamientos epidémicos de las gripes y malarias.

Pregunta: ¿Qué diferencia existe entre tener “fe” en la Homeopatía para ser curado y el tener “fe” en el Espiritismo para ser redimido?
Ramatís: La fe, que muchas personas juzgan ser necesaria para obtener éxito en el tratamiento homeopático, no es una creencia o estado místico religioso, que el paciente debe asumir’ obligatoriamente para poder curarse. La fe, en ese caso, es la confianza, el optimismo y la simpatía del enfermo. De ahí, que despierta su naturaleza receptiva y se vuelva positivamente dinámico en su campo mental y astro etéreo, favorablemente electivo para la absorción de la energía dinamizada, suministrada por la dosis homeopática.
El pueblo presiente, debido a su innata intuición, que la Homeopatía es una medicina de acción energética, que se introduce en el mundo imponderable; es menos medicamento y más energía. Y, como éstas accionan sobre el psiquismo, las dosis deben ser tomadas con confianza, aunque su apariencia parezca inocua o simple agua destilada. Además, la fe implica paciencia y tranquilidad, estado de espíritu óptimo para alcanzar éxito en la terapia de las dosis infinitesimales. Las curas milagrosas, siempre se hicieron bajo un estado muy particular de fe, contribuyendo a dinamizar las propias energías en favor de la creencia y del taumaturgo o del santo a que acudieron. La fe agrupa las fuerzas mentales dispersas y las conduce a un punto dado o centro acumulativo, transformándolas en poderosas palancas, que en una fracción de segundos, produce el “milagro” tan en boga en la creencia popular.1

1 “Eso prueba que existen energías fabulosas en lo íntimo de cada ser, que al ser dinamizadas por un esfuerzo mental poco común, o por un estado de fe o confianza absoluta, se unifican y producen, lo que el vulgo llama de milagro. Son energías que destruyen lesiones, bajan o elevan la temperatura accionando los centros térmicos; purifican la linfa de la vida y electrizan el corazón. Sin embargo, no pueden ser curados todos los enfermos. El enfermo debe ir ¡il encuentro del curador y hacerse electivo a la cura…” Trecho extraído del Cáp. XXIII, “Jesús, Sus Milagros y Efectos” de la obra El Sublime Peregrino, de Ramatís. Edición Kier S. A. – Av. Santa Fe 1260, Buenos Aires, Rep. Argentina.
Esa fe tan pregonada para alcanzar éxito homeopático, es de similar afinidad a la fe de las personas, que ponen todo su empeño para ser curadas por los llamados “curadores del alma” que operan bajo la doctrina espirita. No basta creer en la Homeopatía para adquirir la salud sin violencias o intoxicaciones no agradables; es necesario confiar y mostrarse electivo, deseoso y receptivo a esas dosis tan diminutas. De igual forma, que no basta creer en los postulados espiritas, sino que se debe tener la fe, que es fruto del ánimo, de la buena disposición, confianza y receptividad. De ahí entonces, que el enfermo tanto se cura por la Homeopatía, por la sugestión, por los pases mediúmnicos o de los magnetizadores, porque ese estado de fe, fue generado con entera confianza y optimismo.
Pregunta: ¿De qué forma contribuye la filosofía espirita para el éxito de la Homeopatía?
Ramatís: El Espiritismo es una doctrina optimista y esclarece al hombre respecto a su inmortalidad y redención espiritual, a través de las vidas sucesivas. Relata el encuentro venturoso entre los familiares queridos en el Más Allá, demuestra que el Mal es relativo a las condiciones evolutivas del ser, no hay castigos eternos por parte de Dios, sino caminos apropiados para la recuperación del tiempo perdido. El sufrimiento es purgación y limpieza del periespíritu sobreviviente, o “vestido nupcial” del espíritu, que se prepara para un día conseguir el ingreso definitivo en las comunidades angélicas del Edén. La vida física es ilusoria y transitoria, apenas es un simple banco escolar, donde el espíritu aprende el alfabeto espiritual para luego entender el lenguaje de los planos angélicos.
En el seno de la doctrina espirita, los buenos médiums todavía prueban la vida espiritual a través de las comunicaciones mediúmnicas, materializaciones y voces directas, que ponen de manifiesto la identidad de las personas fallecidas. Además, efectúan pases, proporcionan el recetario curativo en forma gratuita y realizan operaciones asombrosas. En fin, por medio de esos abnegados trabajadores, los espíritus enseñan, esclarecen, confortan, ayudan, curan y renuevan la mente humana para que prosigan su camino de ventura eterna. Obviamente, la doctrina espirita es una de las más valiosas contribuciones para la Homeopatía, porque sus adeptos no pueden ser pesimistas, tristes, desesperados o rebeldes, porque aprendieron que son seres inmortales; por lo tanto, el dolor es transitorio y útil y despoja al espíritu de su bagaje animal.
La desilusión en el mundo carnal, impulsa al hombre a buscar compensaciones en el mundo espiritual; la necesidad de alivio para los dolores tremendos, les hace desear la muerte, que es liberación. Todos los días se producen transformaciones en los seres, cambiándoles el aspecto físico y agradable de la niñez para la figura decrépita del viejo; las alternativas de placer y dolor, riqueza o pobreza, exaltación o humillación, convencen a las personas que viven en un mundo inseguro y decepcionante, como el náufrago que se posa en las arenas movedizas. Todo eso conduce al pensamiento humano a confiar en otras posibilidades de vida, más provechosa y pacífica, donde pueda vivir sus ideales, que son frustrados por la inestabilidad de la vida material. Sin lugar a dudas, que esa condición que el Espiritismo crea en las personas, es un estado de espíritu ideal y electivo para el éxito de la Homeopatía. La vivencia humana bajo el mensaje espirita es un estado de “fe” que elimina fronteras y acerca al hombre a su fuente de recuperación física.
Pregunta: ¿El recetario mediúmnico en base a la homeopatía, tiene mayor eficacia en aquellos que le depositan fe?
Ramatís: En verdad, las personas habituadas a la 5ª dinamización y que ha sido generalizada por el recetario mediúmnico, no creen que la homeopatía pueda causar reacciones o modificaciones en el cuerpo enfermo. En general, desconocen las altas dosis de 100, 500, 1000 o 10.000 dinamizaciones, cuya reacción atómica es profunda y penetrante en la contextura del periespíritu, arrastrando toxinas, drenando residuos y provocando transformaciones importantes, que necesitan receta médica. El recetario mediúmnico homeopático, sin embargo, alcanza muchos efectos positivos, aunque se trabaje exclusivamente con la 5ª dinaminzación, pues lo correcto es cuando se acierta con la dosis que coincide con el tipo electivo del enfermo.

Pero, si los médium recetan remedios homeopáticos sin darle la importancia científica que merece, y aun se los mezcla con infusiones de hierbas, leche o café u otras drogas medicamentosas, es preferible que sólo pagina 133
Fin

Homeopatía en el Alzheimer y otras Demencias

Homeopatía en el Alzheimer y otras Demencias

Dr. Roberto Navarro Ortega.

La enfermedad Alzheimer es la forma de demencia más común, llamada a menudo “epidemia silenciosa”. La demencia es la pérdida de habilidad intelectual lo suficientemente severa para interferir con las funciones sociales u ocupacionales. El síntoma más común es pérdida de la memoria corta, u olvidarse de lo que sucedió minutos o días antes. Otros síntomas que podrían presentarse son falta de juicio, dificultad con el lenguaje, y un cambio en la personalidad. Puesto que la memoria de corta duración es la primera en perderse, mientras que la memoria de larga duración persiste, la persona podría ser repetitiva en hacer preguntas, o contar historias y puede aparentar que vive en el pasado. La enfermedad Alzheimer afecta a personas mayores, pero también puede atacar durante la edad mediana. Las víctimas sufren la pérdida lenta de su habilidad para recordar y pérdida de su habilidad intelectual. A medida que la enfermedad avanza, se produce incapacidad física.

Le enfermedad Alzheimer es una causa frecuente de deficiencia cerebral (demencia) irreversible, enfermedad que ataca a personas mayores, cuyos síntomas varían de un paciente a otro y de un día a otro en el mismo paciente, que progresa lentamente. El tiempo puede fluctuar entre dos a 20 años, dependiendo de la edad y otros factores de salud del individuo, la acetilcolina y otros químicos en el cerebro desempeñan un papel en la enfermedad Alzheimer.

Demencia es un término general para indicar el malfuncionamiento del cerebro caracterizado por la pérdida de funciones intelectuales, se produce un decaimiento constante y lento, pero también puede producirse un desmejoramiento rápido. Finalmente, las personas perderán todas sus habilidades físicas y mentales para cuidar de sí mismas.

La memoria de acontecimientos recientes y la habilidad para aprender empieza a sufrir una deficiencia progresiva. El olvidarse más frecuentemente de cosas es a menudo considerado como “normal” en una persona mayor. El faltar a citas, olvidarse de pagar las cuentas, el no reconocer a personas conocidas y sentirse extraviado en lugares conocidos no son señales normales, cuando las deficiencias de memoria interfieren con la vida cotidiana, es señal de que algo anda mal.

Los síntomas pueden incluir preguntas repetitivas, irritabilidad, fuertes reacciones a acontecimientos, permanecer despierto por las noches, deambular, intranquilidad, inactividad, hostilidad, sospecha, acciones arriesgadas, resistencia a bañarse, y problemas para comer. Es común tener dificultades con funciones de rutina como atarse los zapatos u operar utensilios. Cuando la enfermedad ha avanzado, la persona puede sufrir dificultades con funciones como caminar, vestirse, comer y bañarse, y podría sufrir incontinencia.

Podría presentarse dificultad de comunicación. Puede que la persona no tenga la capacidad para seguir instrucciones, para encontrar la palabra necesaria, para participar en conversaciones, o comprender material escrito. Asuntos de seguridad relacionados con conducir, dejar los elementos de la estufa encendidos, cerrar la puerta con llave y quedarse afuera de la casa, se convierten en asuntos serios de preocupación. Otros asuntos relacionados con falta de juicio podrían comprender asuntos de comportamiento menos críticos, como elegir ropa que no es adecuada para el clima u ocasión.

A medida que la enfermedad avanza, las víctimas de Alzheimer experimentan una incapacidad obvia. La persona podría sentirse desorientada, en otras palabras, no saber dónde está, o qué día es. Puede que la persona sea incapaz de reconocer a alguien con quien está familiarizada o sitios conocidos.

Los pacientes de la enfermedad de Alzheimer muestran oscilaciones abruptas del estado de ánimo y pueden tornarse agresivos y enojados. Parte de este comportamiento errático es causado por cambios químicos en el cerebro. Pero, sin duda, también puede atribuirse a la terrible y real experiencia de perder el conocimiento y la comprensión de sus alrededores, causando el temor y la frustración que ya no puede expresar verbalmente. Es importante que el prestador de asistencia controle el ambiente, manteniendo las distracciones y el ruido a un mínimo, y hablando claro.

Muchos pacientes con la enfermedad de Alzheimer son sumamente sensibles a las emociones implícitas de los prestadores de asistencia y reaccionan negativamente a señales de condescendencia, ira y frustración, algunos pacientes se tornan muy gentiles, reteniendo la capacidad de reírse de ellos mismos incluso después de que sus capacidades verbales han desaparecido, otros no parecen infelices sino en un estado místico o similar al producido por el efecto de una droga a medida que el pasado y el futuro se les escapa. La ansiedad y la frustración pueden ser aliviadas mirando películas o videos de los miembros de la familia y los eventos del pasado del paciente.

No existe una sola personalidad de la enfermedad de Alzheimer, de la misma manera que no existe una sola personalidad humana. Cada paciente deberá tratarse como el individuo que el o ella sigue siendo incluso después de que el ser social ha desaparecido. Tan pronto se diagnostica la enfermedad de Alzheimer, al paciente se le deberá prohibir el que conduzca. Otro rasgo potencialmente peligroso es la tendencia que tienen los pacientes de la enfermedad de Alzheimer de deambular.

Estar en un lugar en donde personas y ambiente son desconocidos, no saber si es de día o de noche, vivir situaciones que parecen ajenas y no reconocer la propia identidad, son sólo algunos síntomas de las personas con Alzheimer. La persona que padece esta demencia experimenta confusión en el tiempo y espacio, cambios en la personalidad, dificultad para encontrar palabras, finalizar ideas o pensamientos, y seguir instrucciones. Ellos sucede porque las neuronas (células nerviosas) que controlan la memoria y el pensamiento se deterioran, es decir, presentan cambios que dañan al tejido cerebral, lo cual interrumpe el paso de mensajes a través de ellas.

El Alzheimer es un desorden neurodegenerativo progresivo caracterizado por una declinación gradual en la función cognoscitiva, así como también de una alteración de las habilidades y de una conducta anormal.  La demencia ocurre predominantemente en la segunda mitad de vida, a menudo después de los 65 años de edad; algunos expertos piensan que ella es “el precio que la sociedad tiene que pagar” por nuestra más alta expectativa de vida y, por lo tanto, el término “demencia” activa mecanismos de temor.

El síntoma conocido más común es confusión. Esta conducta en particular ocasiona llegar a ser un “extraño” para los otros y convertir en impredecibles las interacciones. La confusión también puede ocurrir “agudamente”, es decir, súbitamente y limitada en el tiempo, por ejemplo, desencadenada por una estancia hospitalaria, o directamente después de la cirugía cardiaca, sufre principalmente de memoria y orientación alteradas, limitaciones en la concentración, en las ideas y en los juicios, cambios de la personalidad y, más tarde, desórdenes perceptúales, en el lenguaje y en la marcha; en la etapa final, otras varias funcionales corporales tales como el deglutir y los procesos de excreción también están afectadas.

La mayoría de las personas olvida, algunas veces, nombres o citas. Si ello sucede más frecuentemente y también ocurren estados inexplicables de confusión, puede ser una indicación de la declinación en la función de la memoria. La gente que esta muy ocupada, en ocasiones, se abstrae y se desconecta del mundo que lo rodea y, olvida una olla en la estufa. La gente con demencia posiblemente no sólo olvidaría la olla en la estufa sino que olvidaría hasta que estaba cocinando.

La mayoría de la gente, algunas veces, experimenta dificultades para encontrar las palabras correctas. Los aquejados de demencia no pueden, a menudo, recordar palabras sencillas y en su lugar usan términos de relleno inapropiados lo que hace difícil comprender lo que dicen. Mucha gente a veces se olvida, por ejemplo, qué día de la semana es o se puede perder en lugares o entornos que no les son familiares. Quienes sufren demencia pueden estar en su propia calle donde viven y no saber dónde están, cómo llegaron ahí y cómo regresar a casa de nuevo.

La gente no escoge siempre la ropa más apropiada para el clima imperante. Los que padecen demencia algunas veces usan prendas totalmente inapropiadas. Por ejemplo, usan una bata de baño para ir de compras o varias blusas una encima de la otra en un día caluroso de verano. De vez en cuando casi todos olvidamos dónde dejamos las llaves o la cartera. Los enfermos de demencia, sin embargo, pueden poner los objetos en lugares completamente inapropiados, como por ejemplo, la plancha en el refrigerador o el reloj en el tazón de azúcar. Después, ya ni recuerdan dónde pusieron las cosas.

Conforme envejecemos la personalidad de la mayoría de la gente se modifica un poco. Los enfermos afectados de demencia pueden experimentar cambios muy pronunciados de la personalidad, ya sea súbitamente o poco a poco pero progresivos a largo plazo. Alguien que, generalmente, es amigable, por ejemplo, puede trasformarse inesperadamente en una persona colérica, celosa o tímida.

Diferencia entre Depresión y Delirio


Depresión                                                             Delirio

Inicio brusco                                                 Inicio gradual

Duración de semanas a meses                        Duración de meses a años

A menudo, historia psiquiátrica previa            Menos frecuencia de historia

psiquiátrica

Cambios de humor generalmente más         Fluctuaciones de humor de un día a otro permanentes y consistentes                    otro

Pérdida cognoscitiva fluctuante                      Pérdida cognoscitiva estable

Pérdida tanto de la memoria reciente              Marcada pérdida de la memoria

como de la memoria remota                           para los acontecimientos recientes

Lo primero que se presenta en el cambio   Lo primero que se presenta es la pérdida               en el humor con abatimiento y desánimo       de la memoria

Asociada con humor abatido o ansioso,         Asociada con insociabilidad, falta de

sueño trastornado, trastornos del apetito      cooperación, hostilidad,

y pensamientos suicida                              inestabilidad emocional, confusión,

desorientación y reducción en estado

de alerta

Diferencias entre Deliro y Demencia

Delirio Demencia

Inicio brusco                                                Inicio gradual

Enfermedad aguda que, generalmente,           Enfermedad crónica, de progresión

dura de días a semanas                                 gradual a lo largo de varios años

Generalmente reversible                                Generalmente irreversible

La desorientación ocurre tempranamente        La desorientación ocurre más

tardíamente (después de meses o

años)

Rápida variabilidad en el estado                     Los déficit cognoscitivos progresan

cognoscitivo                                                 lentamente

Cambios fisiológicos ocasionales                    Cambios fisiológicos raros

Nivel de conciencia alterado y cambiante        La conciencia no está obnubilada

hasta la etapa terminal

Ciclo sueño-vigilia perturbado                        Ciclo sueño-vigilia perturbado con

variaciones de una hora a otra                       inversión día-noche

Marcados cambios psicomotores                    cambios psicomotores presentes,

pero menos prominentes

Tratamiento homeopático de la enfermedad de Alzheimer.


Ácido Desoxirribonucleico (A.D.N.)

Dificultad en reunir sus ideas, dificultad o imposibilidad de concentrarse; pierde la ilación de sus pensamientos. No puede fijar la atención, no puede trabajar. Pesadez intelectual con dificultad para decidir, peor de mañana. Somnolencia invencible ante todo esfuerzo intelectual. Estas particularidades mentales han conducido a su aplicación en las oligofrenias. Marcada agresividad, irritabilidad, irascibilidad, a veces intempestiva. Angustia indefinida, sin causa; de noche; con agitación; con inquietud sin razón; mejor moviéndose. Sensación inhabitual de profundo aburrimiento. Depresión al despertar, nada lo satisface. A.D.N. tiene una acción de neta estimulación general, física y psíquica, sensación marcada de bienestar general. Es un muy importante remedio de la senectud, especialmente si es precoz, debido justamente a su fuerte estimulación general. Hipersensible al ruido. Insomnio, despierta muy temprano.

Agaricus muscarius (hongo loco)

Delirio con exaltación de las fuerzas, con extraordinaria fuerza muscular, rabioso. Se escapa de la cama, no reconoce a los suyos, arroja cosas, habla en forma incoherente, canta, está muy locuaz y salta rápidamente de un tema a otro; o bien está taciturno y rehúsa contestar a las preguntas, o casi inconsciente, como borracho. Hilaridad, excitación seguida de depresión, confusión e imbecilidad. Aversión al trabajo físico y mental; encuentra gran dificultad en concentrarse. Indiferente, con tendencia a estar sentado. Indeciso. Excesiva actividad muscular involuntaria en las más diversas formas; sacudidas, estremecimientos, sobresaltos, mioclonias, temblores, movimientos coreicos. Toda esta hiperactividad cesa durante el sueño. Hormigueos o sensaciones de reptación. Cabeza en constante movimiento. Sacudidas espasmódicas de párpados y globos oculares. Nistagmus, de lado a lado, pendular, rápido, involuntario, convulsivo. Cara con expresión idiotizada; con sacudidas. Siente rígidos los músculos de la cara. Rechina los dientes durmiendo. Deseos sexuales aumentados, sin erección. Torpeza e incoordinación en manos y miembros inferiores; tropieza al caminar; ataxia; se le caen las cosas de las manos; como si sus miembros no fueran de él. Temblor en las manos, peor al asir un objeto. Movimientos convulsivos y sacudidas espasmódicas en las extremidades. Paroxismos de bostezos. Bosteza y termina riéndose.

Ailanthus Glandulosa. (el árbol del cielo)

Estupor con suspiros; insensibilidad. Está semiinconsciente; no reconoce a nadie, no comprende lo que le dicen, ni puede responder correctamente a las preguntas que le hacen. Delirio murmurante, con insomnio e inquietud. Cree ver ratas corriendo alrededor suyo. Ha olvidado todo su pasado o solo lo recuerda como algo leído, o perteneciente a otra persona. Todo parece irreal. Tiene mareos que se agravan al sentarse. Ojos congestionados, rojos, con expresión asustada al despertarlo. Alimento muy fétido. Secreción fétida escasa, con intensos dolores que le impiden tragar (o le duelen los oídos al tragar)

Alumina (Arcilla – Oxido de aluminio)

Confusión sobre su identidad personal: “cuando dice algo, siente como si otra persona lo hubiera dicho, y cuando ve algo es como si otra persona lo hubiera visto” hay como un desdoblamiento de la personalidad. Las cosas parecen irreales. El tiempo pasa muy lentamente, una hora le parece medio día. Los síntomas mentales aparecen mayormente a la mañana al despertar (ansiedad, angustia, tristeza) Miedo a perder la razón. Se equivoca al hablar o escribir; usa palabras equivocadas o las coloca mal. Tendencia a las parálisis o paresias de músculos, afecciones del sistema nervioso central exteriorizadas en dificultades en la deambulación y temblores o movimientos convulsivos. En viejos, en gente con falta de calor vital; sujetos delgados, secos, de disposición suave. Vértigo en viejos agotados. Anemia cerebral. Sensación de que el cerebro cae hacia delante. Movimientos convulsivos de la mandíbula. Apetito disminuido. Debe hacer fuerza un largo rato o como si fuera a mover el vientre hasta que empieza a orinar. Incoordinación en extremidades, sobre todo en los miembros inferiores, con debilidad y marcha vacilante.

Alumina silicata (andalucita – silicato de Alumina)

Tiene dificultad para concentrarse. Confusión mental a la mañana al despertar; embotamiento. Debilidad mental; olvidadizo. Se equivoca al hablar y escribir y usa palabra equivocadas. Memoria débil. Imbecilidad. Voluntad muy debilitada. Los sentidos están embotados, pero es sensible a los ruidos. Indiferencia. Indecisión. Ansiedad: de noche; con inquietud. Tiene alucinaciones: le parece que se va a volver loco; que se está achicando y que se va a caer si levanta los pies; ve visiones. Contracciones tónicas, rigidez. Sacudidas y mioclonias en todo el cuerpo. Adormecimiento en partes del cuerpo y en sitios doloridos. Vértigo: al agacharse; sentado; caminando; al cerrar los ojos; al dar vuelta la cabeza bruscamente, con tendencia a caer de lado o hacia delante; como intoxicado. Parálisis vesical. Debe esperar mucho para comenzar a orinar, y no queda satisfecho después. Micción involuntaria. Insomnio antes de medianoche. Se despierta frecuentemente o muy temprano. Bostezos.

Ambra grisea (ambar gris)

Está peor por la presencia ( o en presencia ) de otras personas. No le gusta estar en sociedad, en las reuniones sociales; desea estar sola. La presencia de extraños le agrava y le da miedo, aun de que se acerquen. Estados depresivos, con tendencia casi compulsiva a recordar y hablar de hechos desagradables ya pasados, que la atrapan. Compresión lenta, embotado, confuso, no puede reflexionar, peor de mañana; las ideas se le desvanecen; en viejos especialmente. Mala memoria; viejos olvidadizos. Está como en un sueño. Imbecilidad. Pregunta, y sin esperar la respuesta, pregunta sobre otro tema; salta de un tema a otro: en mujeres de sociedad, muy locuaces y excitadas. Ansiedad: al anochecer en cama; cuando está en compañía; por conversación; por deseo ineficaz de mover el vientre; Gran medicamento de los viejos, con disminución de todas las funciones, debilidad, frío y adormecimiento de partes del cuerpo; en pacientes debilitados por la edad o exceso de trabajo; en viejos adelgazados. Vejez prematura, senilidad precoz. En gente delgada. Temblor senil precoz. Vértigo en los viejos, peor al levantarse a la mañana; necesita estar acostado. Constipación con frecuentes deseos ineficaces; Siente en la uretra como si pasaran gotas. Se le duermen los miembros superiores, peor de noche o llevando algo o acostado sobre ellos, mejor moviéndolos. Insomnio antes de medianoche.

Ammonium carbonicum (Carbonato de amonio)

Se equivoca al hablar, al escribir (en ambos casos usa palabra erróneas), al calcular; en los nombres. Poca memoria. Ausente. Se concentra con dificultad. Imbecilidad. Miedo e inquietud al anochecer. Falta de reacción o reacción lenta. Sensación de tener el cerebro flojo, como si cayera de un lado a otro al menor movimiento. Retención de orina; polaquiuria. Apnea al dormirse, se despierta ahogado. Palpitaciones por el menor esfuerzo o movimiento. Temblor en las manos.

Anacardium (Anacardium orientale – Nuez de Caoba)

Brusca pérdida de la memoria, especialmente en viejos. El paciente está muy alterado y preocupado por su falta de memoria, por que está confuso y no puede atender sus ocupaciones; todo parece ser un sueño o algo irreal. Escasa memoria para los nombres propios, para las palabras y para lo que acaba de leer o pensar; no retiene nada. Siente como si tuviera una doble personalidad, como si en su mente actuaran dos voluntades contradictorias y opuestas entre sí: una que le ordena hacer lo que la otra le prohíbe, una que le aconseja el bien y la otra el mal, o en un oído o sobre un hombro un diablo y en el otro un ángel que le aconsejan. No tiene voluntad propia.

Es desconfiado (no confía ni en él ni en los demás), tiene ideas fijas o ilusiones de que está rodeado de enemigos. Intelectualmente, hay confusión, embotamiento y le cuesta concentrarse. A veces no reconoce a los que lo rodean ni a sus parientes más allegados. Imbecilidad; idiocia. Otras ilusiones y alucinaciones: que ve diablos; que él es un diablo; siente que un diablo le está silbando blasfemias en un oído. Deprimido, melancólico. Lentitud en los movimientos. Mejor comiendo. Los síntomas, tanto psíquicos, como gástricos, cutáneos, etc., desaparecen o mejoran mientras come. Los objetos aparecen alejados. Perversiones del olfato. Imposibilidad de expulsar las heces, aún blandas, con sensación de gran peso en el ano. Mioclonias en las piernas. Rigidez de pernas y rodillas.

Argentum Nitricum (Nitrato de plata)

Hay una especie de inquietud ansiosa que lo obliga a caminar rápido y la ansiedad lo hace caminar más rápido aún. Lo asaltan raras ideas con respecto a las casas o lugares al caminar por la calle, teme pasar por ciertas esquinas. Tiene un sentimiento íntimo de desvalorización. Tiene presentimientos de muerte. Intelectualmente, tiene dificultades en pensar y comprender. Su memoria es escasa, para las palabras, para lo que va a decir. Se olvida de las palabra cuando habla, y los esfuerzos mentales lo agravan. Imbecilidad. Comportamiento infantil; hace cosas raras, locas, irracionales, y llega a extrañas conclusiones. Tiene errores de percepción en tiempo y espacio. Inquieto de noche, da vueltas en la cama o salta de ella. Habla en forma incoherente o lentamente, casi siempre de un solo tema. Enfermos macilentos, mustios, secos, con aspecto de viejos; con adelgazamiento. Temblores periódicos. Epilepsia precedida de una sensación de expansión del cuerpo o de gran nerviosidad e inquietud. Vértigo en la oscuridad o al cerrar los ojos o al agacharse; al ver casas altas o en lugares altos. Sensación de agrandamiento de la cabeza. Cara avejentada o de viejo, hundida, de aspecto sucio; de color plomizo, cetrino o amarillento. Los trastornos gástricos siempre están acompañados de eructos muy difíciles, ruidosos y de grandes cantidades de aire. Micciones involuntarias e inconscientes, día y noche; no siente la orina al salir. Marcha vacilante, con inestabilidad y temblores, o está parado y vacila, sobre todo si piensa que no lo observan, peor con los ojos cerrados, no puede caminar. Sueño comatoso o insomnio.

Árnica (Árnica montana)

Afirma obstinadamente que se siente muy bien, aunque en realidad está muy enfermo o grave. Estado estuporoso que puede llegar a la inconsciencia. Si le hacen una pregunta, sale de su sopor y contesta bien, pero el estupor. Reaparece de inmediato. Se olvida de las palabras y de lo que va a decir, mientras habla. No recuerda ni lo que ha dicho ni loo que va a decir; o se equivoca al hablar, colocando mal las palabras o usando palabras equivocadas. De ahí el rechazo a la conversación y también a contestar; lo irrita que lo interroguen. Es el principal medicamento de traumatismos, contusiones y golpes, especialmente de partes blandas. Consecuencias inmediatas o alejadas (aún años), locales o generales de traumatismos aún leves. Consecuencias de golpes en la cabeza, conmoción cerebral. Heces involuntarias, sobre todo durmiendo, a menudo con incontinencia de orina. La orina gotea involuntariamente. Insomne e inquieto cuando está muy cansado.

Baryta Carbonica (Carbonato de bario)

Es uno de los principales medicamento en las oligofrenias o en todo tipo de deficiencia intelectual o mental; imbecilidad, idiocia. El comportamiento es infantil en el adulto o en el viejo. Memoria escasa o muy deficiente: olvida lo que va a hacer o lo que acaba de hacer, o lo que acaba de decir o está por decir. Se olvida de las palabras más familiares. El adulto olvida la topografía de barrio en que vive, y se pierde aún en calles que le son muy conocidas. El viejo ha olvidado todo, aún los nombres propios y palabras muy usuales. Demencia senil. Aversión a los extraños (y le agravan sus síntomas), a la compañía, tiene miedo de la gente y de todo. Gran inquietud e hiperexcitabilidad de todos los sentidos, deficiencia en el crecimiento intelectual. Es el principal remedio de los trastornos de la vejez. Gran debilidad mental y física en los viejos. Parálisis y paresias en viejos. Enfermedades en viejos cuando comienzan los cambios degenerativos, cardiovasculares y cerebrales. Tendencia apoplética en ancianos, con cefaleas y comportamiento infantil. Sensación de tener el cerebro suelto. Parálisis e induración de la lengua en viejos. Urgencia irresistible para defecar. Micciones frecuentes y abundantes, urgentes, casi no puede retener la orina. Latidos violentos peor de noche. Sueños ansiosos, inquietantes. Habla durmiendo y se sacude.

Belladona (Atropa belladona)

No reconoce a sus familiares. Francos cuadros maníacos o demenciales. Alucinaciones, la mayoría visuales. Tiene miedo: constante de todo; tiene mucha actividad durante el sueño. Gran hipersensibilidad: a la luz; a los olores fuertes; a los ruidos. Hace gestos ridículos o violentos. Inquietud ansiosa que lo saca de la cama o lo hace ir de una a otra. Irritable, al despertar. Sensibilidad del cerebro a la menor sacudida. Movimientos convulsivos. Gran sensibilidad a los objetos brillantes. Expresión feroz; risa sardónica. Movimientos convulsivos en la cara, peor en la boca. Dificultad para hablar, tartamudeo; mudez. Rechina los dientes; peor durmiendo. Heces involuntarias y formadas, duras, de noche en la cama y al orinar. Constricción y sensibilidad laríngea, con sequedad y aversión a beber. Tiene sueño y no puede dormir. Sueño comatoso; profundo; semiconsciente; inquieto.

Bufo (Sapo)

Imbecilidad o idiocia oligofrenias. Comportamiento infantil: el adulto habla, ríe y llora como un niño, grita y tiene cólera súbitas. Deseo de soledad, pero teme estar solo. Se enoja si no lo entienden. Crisis de furor, salta de la cama y corre como un loco. Las convulsiones aparecen en especial durmiendo. Precediendo al ataque, el enfermo está más irritable, con midriasis, con un movimiento como si lamiera. Cefalea congestiva. Parálisis de la lengua. Tartamudeo, se enoja si no le entienden. Somnoliento después de comer.

Calcarea carbónica. (Calcarea ostrearum – Carbonato de calcio)

Miedo a perder la razón; al mal; ansiedad. En el crepúsculo y de noche; en la cama, al ir a dormir. Alucinaciones: ve cara horribles e imágenes que lo asustan. Es lento en sus movimientos; pero también en hacer cálculos, debido a que los esfuerzos mentales lo agravan, lo cansan. Lentitud en viejos. Se equivoca al hablar ubica mal las palabras o las usa equivocadamente. Tiene confusión mental después de comer y por esfuerzos mentales; está como en un sueño; “intelecto escaso, no progresa en sus estudios”; imbecilidad. La lentitud es una característica que a cada paso se encuentra en este medicamento. “Todo en ellos es lento, tardío, pesado y flojo” Es un paciente cansado, flojo, débil, que se agota con facilidad. Sudores parciales en distintos sitios del organismo, no tolera la ropa ajustada. Suda en la cabeza, de mañana, al anochecer y de noche, durmiendo. Cara pálida, enfermiza, cetrina, terrosa, amarillenta; con ojeras; arrugada; de aspecto avejentado. Apetito exagerado, más después de comer; con adelgazamiento o morasmo; o apetito ausente. No tolera la ropa ceñida en el vientre. Palpitaciones tumultuosas, violentas, audibles. Sensación de cansancio o debilidad en la espalda. Insomnio antes de medianoche y después de las 3. Se despierta a menudo, o tarde.

Calcarea phosphorica (Fosfato de calcio)

Dificultad o lentitud en pensar y comprender. Idiocias, oligofrenias en general. Confusión por esfuerzos mentales. Usa palabras equivocadas al escribir, o repite dos veces la misma palabra. Mala memoria: no recuerda lo que acaba de hacer. Desconfiado, descontento, tiene aversión a la compañía. Vértigo peor al pararse de estar sentada (especialmente en viejos). Sensación de frío en la cabeza, como si tuviera agua fría o helada en la región occipital y vértex. Cara pálida, terrosa, amarillenta cobriza. Edemas por cardiopatías. Palpitaciones con ansiedad. Insomnio antes de medianoche. Se despierta tarde y con dificultad a la mañana, no puede quedarse despierto. Sueño muy interrumpido.

Cannabis indica (Cáñamo índico – Haschich)

Está perturbado, en más, por una hipersensibilidad general y sensorial, así como está perturbado en la percepción de lo que es adecuado y equilibrado en el comportamiento humano. Tiene la sensación de un desdoblamiento o duplicación de su personalidad, una de las cuales actúa independientemente de la otra; cree tener dos existencias y vivir en dos mundos diferentes. Es muy olvidadizo; comienza una frase, pero olvida lo que quería o iba a decir o escribir, sobre todo las últimas palabras o ideas; y no puede terminar la frase, pero da su aprobación cuando otro la termina bien.

No recuerda lo que acaba de oír, de leer, lo que ha dicho, lo que acaba de pensar o de escribir. Es incapaz de recordar un pensamiento o un acontecimiento, por los otros pensamientos que se acumulan en su cerebro. Fuga de ideas, se le entrecruzan, se le desvanecen, ni puede fijarlas, no puede concentrarse. Ausente, abstraído. Ideas fijas, obsesiones. Depresión ansiosa; angustia con opresión, mejor al aire libre. Inconsciente durante varios minutos, al mirar una luz. Sacudidas frecuentes e involuntarias de la cabeza. Hambre exagerada; intensa sede de agua fría. Urgencia para orinar, pero no sale una gota; Somnolencia excesiva. Sacudida en los miembros, que lo despiertan. Habla durmiendo.

Carboneum sulphuratum (Sulfuro de carbono)

Dificultad para pensar y entender, (debilidad mental, imbecilidad, idiocia; oligofrenias en general). Su comportamiento es infantil. Confusión como si estuviera intoxicado, distraído; busca cosas que están delante suyo. Ve obstáculos frente a sí que no existen. Memoria deficiente, no encuentra la palabra apropiada o no recuerda palabras. Indiferencia a lo que sucede a su alrededor. Indolente. Irresoluto, tímido. Irritabilidad por la menor pequeñez, rompe los objetos que tiene en la mano.

Visiones fantásticas que lo asustan. Brusca pérdida de conciencia que dura varios días. Ansiedad, peor de mañana. Colapso; falta de calor vital. Sensaciones de adormecimiento en ciertos lugares. Es el medicamento más útil en constituciones arruinadas por el abuso de bebidas alcohólicas, gran debilidad en viejos alcoholistas. Pacientes sensibles, friolentos, con músculos atrofiados y piel y mucosas anestesiados. Es un buen geriátrico. Cara pálida; expresión aturdido. Tartamudez, ceceo. Polaquiuria. Micción involuntaria. Sueño profundo y prolongado. Sueño perturbado, se despierta bruscamente por pesadillas o sacudidas nerviosas.

Chlorpromazina:

Distraído; tiene dificultad en concentrarse. Amnesias de corta duración. A veces no reconoce a sus familiares. Ausencias: pierde el sentido de la orientación en tiempo y espacio. Petit mal. Piensa por “automatismo”. Síndrome catatónico: actitud fijada, inmovilidad completa, hipertonía oposicional, conservación de las actitudes; cara casi inmóvil. Estado confusional onírico. Hebefrenia. Tendencia al mutismo. Alucinaciones visuales: ve, como en una película, una cabeza que cambia constantemente de rasgos. Psicosis alucinatoria crónica. Confusión mental. Dificultad en los movimientos; disquinesias. Temblores, hipertonía, rigidez. Mioclonias. Síndromes extrapiramidales. Enfermedad de Parkinson. Esclerosis en placas. Encefalitis epidémicas. Parálisis de 5º, 7º, 10º y 12º pares craneanos. Ataxia. Contracciones musculares crónicas. Anorexia con náuseas de mañana. Enuresis nocturna.

Corticotrofina (A.C.T.H.; una de las hormonas hipofisiarias)

Depresión, deseo de soledad, timidez en sociedad. O está ansioso estando solo, se siente abandonado y desea morir. Falta de voluntad, silencioso, con actitudes catatónicas. Deprimido, ausente, con sensación de frustración. Debilidad de la memoria; se olvida fácilmente, sobre todo de los nombres; le falta concentración. Usa palabras erróneas y se equivoca al hablar. Anorexia. Intensa sed. Deseos urgentes y frecuentes de orinar. Insomnio hasta la 1. Se despierta a las 4, con gran actividad mental.

Cicuta virosa

Confunde el presente con el pasado. Tiene aversión a la presencia de extraños. Todo le parece extraño y confuso: las caras de sus familiares, sus voces, los lugares conocidos, etc. Siente como si estuviera en un sitio extraño. No reconoce a nadie, pero contesta cuando le hablan. Inconsciencia periódica. Recupera la conciencia bruscamente, y no recuerda nada de lo ocurrido. Acceso de amnesia total por horas o días; después de un ataque epiléptico o de un traumatismo cefálico. Olvida su nombre. Convulsiones causadas por traumatismos craneanos o cerebro-espinales, conmociones, caídas; por errores de dieta. Catalepsia: los miembros cuelgan y el paciente parece sin vida, pero responde correctamente si es exigido. Shocks repentinos en el cerebro, peor por aire frío, como electricidad a través de la cabeza. Efectos de traumatismos cefálicos: conmoción cerebral. Cara de color ceniza, o pálida y fría, con manos frías, ojos hundidos, y ojeras. Tendencia a rechinar los dientes. Se muerde la lengua. Tiene hambre enseguida de comer. Incontinencia de orina en viejos. Sacudidas espasmódicas en los miembros; en los miembros superiores; en los antebrazos y dedos; en los miembros inferiores. Insomnio y sudores nocturnos; o se despierta a menudo.

Cocculus (Cocculus Indicus – Coca de Levante)

Todas las respuestas a los estímulos son lentas: contesta con lentitud, piensa mucho antes de hacerlo o necesita que le repitan la pregunta (pero contesta mucho antes de hacerlo o necesita que le repitan la pregunta (pero contesta correctamente); necesita mucho tiempo para dar vuelta la cabeza para ver las cosas o para moverse o para pensar o para hacer cualquier cosa. Parece que hubiera un agotamiento o postración nerviosa, que puede llegar a la imbecilidad. Hay una lentitud para comprender, lo que lo hace olvidadizo; no encuentra la palabra apropiada al hablar, lo que le impide hablar correctamente, y se equivoca; o se olvida de lo que acaba de pensar o leer. Necesita leer un pasaje varias veces para llegar a entenderlo. Aturdimiento peor por leer o pensar. Mala memoria. Esa misma lentitud lo conduce a la indolencia, y no llega a terminar nada de lo que comienza. Indecisión. Confusión mental peor después de comer o beber. Está sentado en un rincón, sin hablar, como sumido en recuerdos tristes, y no se da cuenta de lo que sucede a su alrededor. Vuelve a hablar reiteradamente de cosas pasadas desagradables. Estados catatónicos (dementes precoces) o de éxtasis: parece inconsciente o ausente, con una sonrisa estereotipada, una expresión atontada. Trastornos por viajar en un vehículo, que aparecen o se agravan por viajar, ya en barco, bote, tren, automóvil, avión, etc., ocasionando especialmente mareos, náuseas y vómitos.

Debilidad paralítica extrema o temblorosa, con náuseas y vértigo, en relación con una lesión orgánica o por cuidar enfermos o por falta de sueño o por surmenage o por caminar al aire libre. Falta de energía vital. Tendencia a temblores, peor después de emociones. Rigidez espasmódica, paralítica; espasticidad con falta de fuerzas; si extiende un miembro, debe ayudarse para volver a flexionarlo, con gran dolor. Mareos, se siente como intoxicado. Los objetos parecen moverse hacia arriba y abajo. Náuseas; viajando en un vehículo. Vómitos: por viajar; por tomar frío. Distensión timpánica enorme del vientre. Palpitaciones, con angustia precordial, seguidos de vértigo. Se le duermen los miembros superiores, antebrazos y manos, primero derecha y luego izquierda, o alternándolas; y las plantas de los pies estando sentado. Sensación de parálisis en los miembros superiores. Las manos tiemblan cuando come, más cuanto más alto las levanta. Parálisis indoloras de las extremidades. Movimientos involuntarios del brazo y pierna derechos. Sueño perturbado por excesiva ansiedad e inquietud. Durante el sueño grita, se sobresalta y tiene movimientos convulsivos de las manos, ojos y cabeza.

Colchicum (colchicum autumnale – Cólchico)

Escasa memoria, olvidadizo, distraído. Es deficiente la comprensión y la asociación de ideas; le faltan palabras para expresarse, y cuando escribe, olvida cifras y palabras enteras; olvida lo que ha dicho o lo que va a decir o lo que ha oído. Confusión: confunde objetos; mente obnubilada, aunque contesta bien. Puede leer, pero no entiende ni siquiera una oración corta ni las palabras. Sus sufrimientos le parecen intolerables. Los estímulos externos (luz, ruido, contacto, olores fuertes, etc) lo perturban notablemente. Olfato muy agudo (huele hasta lo que otros no huelen) Odia los olores. Pero está aversión a la comida no es sólo con respecto al olor; el solo pensar o ver o que le hablan de comida o que se la mencionen, es suficiente para darle asco. Gran postración, debilidad y agotamiento físico y mental. no puede levantar la cabeza de la almohada sin ayuda. Debilidad paralítica. Brusco hundimiento de las fuerzas vitales. Pérdida de fuerzas musculares; parálisis.  Enfermedad en ancianos. Rasgos faciales desfigurados. Expresión ansiosa; aspecto enfermizo, triste, sufriente. Gran apetito, pero cesa bruscamente al ver o, peor aún, oler los alimentos, con gran aversión. Se ensucia involuntariamente, no siente cuando salen las heces, peor si son acuosas. Micción involuntaria. Insomnio por excitabilidad nerviosa o por no poder acostarse sobre su lado habitual, el izquierdo. Sacudidas durmiendo.

Conium (Conium maculatum – Cicuta)

Hay en Conium un deterioro mental progresivo, que se evidencia en su incapacidad para la actividad mental, para sostener un esfuerzo o trabajo intelectual (que lo fatiga) o también físico; es indolente, le falta voluntad; lento en su modo de ser; actuar (en sus movimientos) y pensar. Lentitud en la vejez. Está confuso, le cuesta fijar la atención o comprender lo que oye o lee. Sus sentidos están obtusos. Le cuesta aprender. Su memoria está disminuida, especialmente para las fechas; no puede expresarse correctamente. Sensación de cansancio cerebral. El debilitamiento mental puede llegar a la imbecilidad. Aversión a la sociedad, a la gente, a los que pasan hablando cerca de él. Debilidad paralítica progresivamente creciente y ascendente, comenzando en los miembros inferiores. Parálisis muscular sin espasmos. Parálisis y paresias. Ataques apopléticos en ancianos. Debilidad en los viejos; no pueden estar parados sin vacilar, sobre todo en la oscuridad. Brusca debilidad o pérdida de fuerzas caminando. Especialmente útil en enfermedades de viejos. Adormecimiento y frío en un lado de la cabeza. Sensación de cerebro dormido. Apoplejía para parálisis, en ancianos. Parálisis de los musculares oculares. Cara pálida; enfermiza. Habla con dificultad. Constante tendencia a tragar, con deglución involuntaria.Elimina heces durmiendo. Polaquiuria nocturna, a veces involuntaria. Micción gota a gota; en viejos. Enuresis. Sensación de debilidad falta de fuerzas y temblor en los miembros inferiores, peor por caminar con marcha vacilante; arrastra los pies. Parálisis indoloras o paresias en los miembros inferiores; no puede caminar. Pies y manos fríos; pies torpes e insensibles. A los 5 minutos de dormirse, se despierta bañado en sudor, más en la mitad superior del cuerpo. Sueño interrumpido. Insomnio. Se sobresalta durmiendo. Suda apenas se duerme, o incluso sólo por cerrar los ojos.

Ethylicum (Alcohol etílico)

Agresividad e irritabilidad, con violencia verbal, injurias y grosería. Tendencia a estar solo; se aparta de su familia y de sus relaciones habituales. Pérdida del pudor; exhibidores y agresiones sexuales. Disminución de las facultades intelectuales, que puede llegar a la confusión, al coma o a encefalopatías con déficit mental progresivo y apatía. Disminución de la memoria, amnesia anterógrada progresiva, lagunas de amnesia con tabulación, amnesia con enforia, falsos recuerdos y reconocimientos. Desorientación en el tiempo; parece más corto, alteraciones cronológicas. Disartria pastosa, lenguaje incoherente. Alucinaciones: especialmente zoopsias de pequeños animales agresivos. Anestesia e hipoestesia superficial al dolor. Polineuritis sensitivo motrices, especialmente en la mujer con parestesias nocturnas. Incoordinación, marcha titubeante; Incoordinación motriz de tipo atáxico. Hipotonía muscular.

Arterias temporales visibles y sinuosas. Polineuritis: con choque de la punta del pie en los obstáculos (no puede levantar la punta del pie) somnolencia: se duerme a toda hora. Insomnio con agitación. Se despierta con malhumor.

Glonoinum (Nitroglicerina)

Confusión: como si estuviera intoxicado; de noche al despertar; caminando al aire libre. Falta de memoria. No puede recordar en qué lado de la calle vive, no puede encontrar su casa; se pierde aun en calles muy conocidas, porque no las reconoce; está confundido: las calles ( y las cosas más familiares), le resultan raras, extrañas, y el camino hasta su casa le parece muy largo; no puede decir dónde está ni donde estuvo. No sabe quien es él mismo, ni reconoce a nadie, ni a sus parientes más cercanos; rechaza a su esposa y a sus hijos. Miedo como si algo desagradable le fuera a suceder. No quiere hablar; apenas contesta. Accesos maníacos con intensa agitación mental; lucha con gran violencia, salta de la cama, corre e intenta saltar por la ventana.

Gran tendencia a repentinos y violentas irregularidades de la circulación, que se manifiestan por bruscas congestiones u oleadas de sangre que suben, especialmente hacia el tórax (corazón) y la cabeza o alternativamente a uno u otro sitio. Objetivamente, se aprecian venas y arterias dilatadas y con violentos latidos en la cabeza, cuello y corazón. Intensa congestión cefálicas o del cerebro. Cara pálida durante el calor y la insolación. Le cuesta hablar, por paresia lingual o de los órganos de la palabra o por pesadez de la lengua. Cuello congestionado, hinchado; latidos visibles en las arterias del cuello. Siente el latido del pulso en los dedos de las manos, hasta las puntas. Temblores en los dedos.

Helleborus Níger (Helléboro negro – rosa de navidad)

Un embotamiento sensorial, un estado en el que, con la visión intacta, nada se ve muy netamente, y el paciente no presta ninguna atención a nada; con la audición perfectamente sana, nada es oído claramente, a menudo, sin ideas, donde el pasado es olvidado o apenas recordando; en el que nada le produce ningún placer; en el que el sueño es muy liviano y nunca hay un verdadero sueño reparador. Hay una lentitud de las percepciones sensitivo-sensoriales, de la comprensión y de las respuestas; hay una dificultad o, incluso, una verdadera ruptura de origen central, de las asociaciones sensitivo-motrices y de la ideación; la mente parece haber perdido el comando de su cuerpo, y los músculos rehúsan obedecer apenas la mente se distrae de ese objeto o no es fijada fuertemente en lograr una respuesta muscular (si habla, se le cae lo que tiene en la mano); no puede trabajar. Está como ausente, distraído, piensa mucho tiempo antes de contestar o contesta muy lentamente, o confusamente (como si pensara en otra cosa), o rehúsa contestar, por el esfuerzo mental que le exige. Habla lentamente.

Hay una verdadera deficiencia de ideas, llegando en un grado mayor, a la imbecilidad (el imbécil que grita cuando se ocupan de él) o a la idiocia. Habitualmente, tiene la mirada fija en un punto y no puede pensar. Afectivamente, este estado mental se traduce en una marcada indiferencia o apatía a todo: a sus seres queridos, a sus parientes o amigos, a toda diversión o placer, a toda impresión externa, a las cosas. No pide nada ni pregunta nada ni exige nada, ni dice nada. El intelecto lento o disminuido se manifiesta también en el menoscabo de la memoria, que es deficiente: olvida lo que ha oído o leído o dicho, o lo que está por decir, y también las palabras. En el sueño hay gritos involuntarios y gemidos o lamentos. Suspiros involuntarios. Deseos de esconderse. Irritable, se encoleriza fácilmente, sobre todo si lo interrumpen o cuando le hablan. Peor por el consuelo. Aversión a la compañía. Reservado, concentrado en sí mismo. Sacudidas en los músculos mientras duerme. Parálisis indoloras. Debilidad paralítica: se desliza hacia abajo en la cama. Consecuencias o efectos de una anestesia general. Mueve la cabeza de un lado al otro constantemente, con quejidos, cuando la tiene apoyada en la almohada, o la hunde mucho en la almohada. Mirada fija en un punto, ausente; durante el estupor ojos muy abiertos, con insensibilidad a la luz. Pupilas dilatadas (más una que la otra) o alternativamente contraídas y dilatadas, o contraídas; arreflexia pupilar a la luz.          Cara pálida; hundida; edematosa. Mandíbula colgante. Movimientos de masticación o como si marcara algo, involuntarios. Siente como si los intestinos no tuvieran fuerzas para evacuar, aún con heces blandas. Heces involuntarias. Movimientos automáticos o involuntarios de los miembros de un lado, mientras que los del otro están completamente paralizados. Falta de fuerzas en las manos. Falta de estabilidad en las piernas. Debilidad en miembros inferiores; en pies. Sueño soporoso con quejidos, gritos y sacudidas. Somnolencia, con ojos semicerrados y vueltos hacia arriba. Insomnio.

Hyosciamus (H. Níger – Beleño)

Del tipo murmurante o refunfuñante o gruñón de tono grave. Delirio alucinatorio pasivo. Estuporoso y refunfuñante. El paciente hace payasadas; o salta bruscamente de la cama y se escapa, o intenta escapar, sobre todo a la calle. Sufre alucinaciones de todo tipo, visuales o tiene visiones o tiene visiones, ve animales, gatos; o personas muertas (con las que habla) o figuras o fantasmas, o quiere agarrar apariciones imaginarias. que está lejos de su casa o está en ella. Quiere estar desnudo, en el delirio. Exhibe sus genitales; obsceno: dice, hace y canta cosas obscenas. Es totalmente impúdico, no le importa exponer su desnudez. Quiere escapar, porque cree que lo persiguen y lo quieren envenenar o matar. Hay una marcada agresividad en su comportamiento. Está lleno de miedos: de estar solo, a los perros, y de ser mordido. Casi constantemente gesticula, hace gestos o cosas raras, extrañas o ridículas. Tiene movimientos carfológicos y pellizca o manosea la ropa de cama.

Se habla a sí mismo, o cree que habla con personas ya muertas o imaginarias, o contesta preguntas que no le han hecho. Habla dormido, confesándose en voz alta. Al hablar, no encuentra las palabra apropiadas para expresarse. No reconoce a nadie, ni a sus parientes. Se ríe constantemente o excesivamente o ruidosamente o tontamente. Memoria escasa: para lo que acaba de hacer o pensar; para lo que ha oído o dicho o leído. Está sentado rígido, solemne; o quieto en un rincón y refunfuña. Gran debilidad; postración, se desliza en la cama hacia abajo. Cara distorsionada. Parálisis de la lengua, peor al querer sacarla, choca contra los dientes. Evacuaciones involuntarias por parálisis del esfínter anal; peor durmiendo. Emisión involuntaria de orina. Temblor en brazos y manos. Contracción de los dedos de los pues al caminar o ascender. Intenso insomnio en personas irritables o excitables. Insomnio por excesiva excitación nerviosa.

Kali Carbonicum (Carbonato de potasio)

Irritable al más alto grado, con su familia y habla consigo mismo. Evita el contacto de la gente. Nunca está tranquilo ni contento. Ansiedad con miedo. Inquietud ansiosa. Debilidad intelectual, distracción. Demasiado agotado para hilvanar una respuesta.. Dificultad para concentrarse, peor de 6 a 10 p.m. incapaz de mantener un esfuerzo mental. Utiliza mal las palabras y las sílabas. Embotado. Confuso. Aburrido. Ataque súbito de inconsciencia. Falta de memoria. Enfermo debilitados, agotados, anémicos, siempre cansados. Para enfermedades de viejos con edemas y parálisis. Confusión y pesadez de cabeza; se siente estúpido, confuso, como ebrio. Temblor de cabeza, y sensación de algo movible. Color de la cara: amarilla o pálida o enfermiza, con ojos hundidos. Garganta lastimada, con dolores lacinantes al tragar. Dificultad para tragar. Difícil deglución provocado por inercia de los músculos del esófago. Ansiedad en estómago. Obstrucción por inactividad intestinal y rectal, falta de movimientos peristálticos; deseos infructuosos de evacuar. Emisión involuntaria de orina al toser, estornudar, etc. Ahogo fácil. Sensación de obstrucción en laringe. Debilidad de los músculos del cuello. Sensación de parálisis y rigidez en espalda. Parálisis de muslos. Somnolencia y bostezos. Gran somnolencia durante el día y temprano al anochecer. Insomnio después de las 2 a.m. o después de 10 a 2 a.m. Sensación ardorosa y picazón lancinante, en piel.

Lac caninum (Leche de perra)

Las alucinaciones e ilusiones son muy acentuadas, especialmente las referidas a las serpientes: que están dentro y alrededor de ellas, que están subiendo a su cama (y tiene miedo de cerrar los ojos), o que está acostada sobre una serpiente. Su memoria es escasa: no recuerda lo que lee, lo que va a hacer. Se equivoca al escribir, usa demasiadas palabras o no las adecuadas u omite letras. Está ausente; le cuesta concentrarse, especialmente para leer o estudiar, le cuesta un esfuerzo mental muy grande entender lo que lee, y deja todo apenas comienza. Hace compras o paseos, y no se acuerda; muy olvidadizo. Furia, sobre todo si lo contradicen. Se lava las manos constantemente. Habla dormido. Pesadez de los párpados superiores, casi no puede tener los ojos abiertos, somnoliento. Reverberación de la voz, como si hablara en un cuarto grande y vacío. Sin apetito. Gran tenesmo cuando mueve heces blandas, como si el recto no pudiera expulsarlas. Sueña que orina y se despierta bruscamente con urgente deseo de hacerlo, pudiendo llegar a orinarse. Gran somnolencia. Grita y habla dormido. Sueño inquieto. Sensación como si le caminaran insectos por la piel.

Lachesis (Trigonocephalus)

Excesiva locuacidad, ansiedad, confusión mental, delirio, dificultad para comprender, sensación de abandono, asustadiza, irritabilidad, cansancio de vivir, tristeza, sobresaltos y agotamiento mental. Memoria escasa para lo que ha sucedido o leído u oído; para la ortografía y las letras o para el tiempo. Hay una aversión al trabajo mental, que le llega a resultar imposible; o bien desea hacer un trabajo mental al anochecer. Aversión a leer. Puede haber tanto una fácil comprensión, como una dificultad para concentrarse o una confusión mental, especialmente marcada con respecto a los horarios y la ubicación en el tiempo, acentuándose su confusión al despertar a la mañana o caminando. No reconoce a sus parientes o calles bien conocidas. Distraído. Es olvidadiza, sobre todo en la menopausia, sobre todo de palabras mientras habla (trata de recordarlas), o de todo lo que sucedió en 6 años. Se equivoca al ubicar las palabras cuando habla, al escribir y sobre todo el tiempo, en las horas y en los días de la semana; siente que el tiempo pasa muy lentamente. Puede tener una conducta o adoptar actitudes netamente agresivas: muerde. Aversión a las mujeres. Lo agravan los esfuerzos mentales o pensar. Se sobresalta: por ruidos; al dormirse, durmiendo, y al despertar. Siente como si tuviera dos voluntades dentro de él. Agravación por el sueño. Intolerancia a la contrición y al menor contacto. Trastornos que aparecen en la menopausia, o que comienzan a partir de ella. Gran agotamiento físico y mental, con temblores en todo el cuerpo. Ataques de apoplejía que aparecen durante el sueño, o en la menopausia. Visión turbia, como si mirara a través de un velo. Cara pálida, adelgazada, cadavérica; con ojeras azuladas.

Saca la lengua con dificultad, y choca o se detiene detrás de los dientes. Temblores en la lengua, peor al sacarla. Sensación de cuerpo extraño en la garganta, que no mejora tragando. No tolera las ropas ceñidas. Micciones involuntarias. La respiración se detiene apenas se duerme o durante el sueño. Parálisis de las manos. Temblores de las manos en bebedores. Insomnio antes de medianoche. Alternan somnolencia e insomnio cada dos días.

Lycopodium (L. Clavatum)

Falta de confianza en sí mismo, en su capacidad y en sus aptitudes para conectarse o enfrentarse con el medio que lo rodea. Su memoria es escasa, sobre todo para expresarse, para los nombre de las letras, para los nombres propios, para las palabras, para la ortografía, para lo que ha leído. Se equivoca, tiene errores; al calcular; al hablar o al emitir palabras, las coloca mal; contesta con sílabas equivocadas o usa palabra inadecuadas; al escribir, agrega letras u omite letras, palabras o sílabas, o traspone letras o escribe palabras equivocadas. Olvidadizo de las palabras cuando habla; en niños; en ancianos. Se concentra con dificultad. Llanto: ruidoso, sollozante; que alterna con risas. Tristeza de mañana al despertar o al anochecer. Cree estar en varios sitios, o en dos sitios al mismo tiempo; que está enfermo; que ve moscas. Carfología, pelliza la ropa de cama. Afectado al hablar; afasia; habla y pasa rápido de un tema a otro. Adelgazamiento de arriba abajo, comenzando en el cuello, y aún comiendo mucho; sobre todo en ancianos. Senectud precoz; parece más viejo de lo que es, con arrugas profundas y prematuras. Enfermedad profundas, progresivas, crónicas. La cabeza gira involuntariamente hacia la izquierda; movimientos involuntarios, como un cabeceo, a la derecha y a la izquierda alternativamente. Cara pálida, amarillenta; o gris amarillenta. Pesadez o rigidez de la lengua, no se entiende lo que habla. La última parte de la frase la dice tartamudeando.

Movimientos involuntarios de la lengua; oscilantes hacia delante y atrás. Verdadera aversión a la comida. Su saciedad es rápida, a veces con un solo bocado. Su apetito se incrementa durante la noche, y llega a impedirle dormir, o lo despierta, y debe comer algo. Micción retardada, debe esperar un rato antes de poder comenzar a orinar. Incontinencia de orina. Temblor involuntario de las manos. Sueño interrumpido frecuentemente; no lo descansa. Duerme con los ojos medio abiertos.

Medorrhinum (nosode de la blenorragia)

Sensación de que el tiempo pasa muy lentamente para su forma de ser o su gusto, hasta el extremo de que lo que hizo hace una hora le parece que ocurrió hace una semana. Es olvidadizo, su memoria es muy deficiente; olvida su propio nombre y, aunque trata de recordar, no puede recordar nombres, palabras comunes y, sobre todo, la letra inicial de las palabras; tiene que preguntar el nombre de su mejor amigo. Pierde el hilo de la conversación, por que se olvida de lo que acaba de decir o de lo que va a decir, no puede terminar la frase al hablar. No recuerda lo que acaba de oír, de leer o de pensar, o lo que va a escribir. Tiene dificultad en exponer sus síntomas, se asombra de cómo se pronuncia una palabra muy conocida; hay que repetirle las preguntas cuando se pierde en el relato. Se equivoca al hablar y al escribir; tiene errores de tiempo, confunde presente con pasado. Intelectualmente, se concentra con dificultad, especialmente sobre temas abstractos; está tan confuso, que llega a impedirle darse cuenta de su propia identidad. Está como embotado, obtuso, ausente. Aturdido al despertar. Tiene alucinaciones; cree que las personas son ratas o insectos; piensa que hay alguien detrás de él, o lo ve o lo oye susurrar o cuchichear; ve caras que lo espían detrás de las cortinas, cree que alguien camina detrás suyo o lo persigue y le da miedo, así como de algo que sale arrastrándose de cada rincón; siente una mano delicada que acaricia su cabeza desde la frente hacia atrás. Todo le parece irreal, como en un sueño; aún las cosas familiares. Agotamiento profundo, peor a la mañana al despertar. Vértigo después de haber dormido, como si estuviese intoxicado. Cara pálida, cetrina, amarillenta, terrosa o verdosa; de aspecto enfermizo.  Casi no puede tragar. Sólo puede mover el vientre inclinándose mucho hacia atrás. Enuresis nocturna: elimina cada noche enormes cantidades de orina. Es uno de los más importantes remedios de la enuresis. Tenesmo doloroso vésico-rectal cuando orina. Pérdida de fuerza en los miembros; se agota por el menor esfuerzo. Se le duerme el miembro superior izquierdo, y muslo y pierna izquierdos. Temblor en brazos y manos. Cuando camina, tiene dolores en las caderas, rodillas y piernas; gran pesadez, debilidad y temblores en los miembros inferiores. Intensa inquietud en las piernas y pies, que lo obligan a moverlos constantemente, no puede estar quieto. Bostezos espasmódicos, no puede evitarlos. Insomnio antes de medianoche. Prurito incesante e intenso, el prurito es tan intenso, que debe rascarse hasta sangrar.

Mercurius (Mercurio Metálico)

Memoria escasa, débil; para nombres propios, personas o lugares se olvida de lo que acaba de leer, de lo que ha dicho o lo que estaba por decir, o adonde va. Tiene un déficit de ideación, se concentra con dificultad, sobre todo para escribir o calcular (es incapaz de hacer cálculos), es olvidadizo, está ausente, aturdido y hasta confuso, especialmente después de comer, no sabe donde está y llega a perderse en calles bien conocidas o a no reconocer a sus parientes o a su propia casa. Tiene errores cuando habla (coloca mal las palabras), al leer, al calcular o cuando habla de lugares o localidades. Inquietud: a las 20 horas; ansiosa; de noche; da vueltas en la cama o lo saca de ella o lo hace ir de una cama a la otra. Aversión a miembros de la familia, a todas las personas, a las bromas; es descortés, o indiscreto, sin tacto. Su comportamiento puede ser cambiante o absurdo: escupe a la gente en la cara, o escupe en el piso y lo lame. Tiene alucinaciones, sobre todo de noche: cree que está rodeado de enemigos, que cada persona es un enemigo, que es perseguido, que ve fantasmas de noche o perros o ve correr agua. Temblores. Enfermedad de Parkinson (“El mejor remedio general para esta enfermedad”) Debilidad, con temblores, que se acentúan por el menor esfuerzo, por los sudores o después de mover el vientre. Adelgazamiento. Cierre espasmódico de los ojos, al mirar. Rasgos distorsionados. Cara abotagada o hinchada, sobre todo alrededor de los ojos. Temblores en la lengua. Tartamudea y, sin embargo, habla rápido; habla con dificultad. Regurgitaciones después de comer o beber. Deseos de orinar constantes o muy frecuentes, a veces repentinos y urgentes, puede orinarse si no se apura. Enuresis nocturna. Calambres en manos y dedos. Temblores en las extremidades, sobre todo por excitación, por el movimiento o caminando. Temblor en las manos al asir objetos. Temblor paralítico o con debilidad. Excesiva somnolencia de día, sueño profundo y prolongado de noche. Insomnio antes de medianoche, y se despierta muy temprano a la mañana. Sueño inquieto y muy liviano.

Natrum muriaticum (Cloruro de sodio)

En otros casos, la respuesta a las noxas emocionales se orienta hacia un profundo resentimiento hacia aquellas personas que considera, con fundamento o no, como los causantes de sus problemas, llegando a veces a una aversión. Es uno de los pacientes en que es más intenso el deseo de soledad; tiene verdadera aversión a la compañía, está mejor solo. Se sobresalta fácilmente, sobre todo por un susto, por ruidos bruscos. Intelectualmente, tiene dificultad para pensar y comprender, se concentra con dificultad (peor cuando habla). Confusión mental peor por esfuerzos mentales, después de comer, hablando, leyendo, caminando, sentado o después de levantarse; a veces sobre su identidad o con una sensación de dualidad. Puede haber un déficit de ideas o hasta una imbecilidad o diversos grados de oligofrenia. Generalmente es irritable.

Alucinaciones; ve fantasmas (al cerrar los ojos, conversa con ellos), cree que es perseguido. Adelgazamiento marcado. Torpe, se le caen las cosas. Prurito en la cabeza. Cara amarillenta, pálida, con aspecto avejentado. Hambre intensa, sin apetito. Anorexia. Heces que salen involuntariamente; no sabe si salen gases o heces. Se orina involuntariamente: de noche en cama (enuresis nocturna). Diseña al subir escalera o por esfuerzos. Debilidad paralítica en piernas y pies. Contracción dolorosa de los flexores de las piernas. Insomnio. No puede volver a dormirse después de despertarse.

Nux moschata (Nuez moscada)

Hay un marcado estado de confusión mental acompañado generalmente de una intensa somnolencia; está como intoxicado, como en un sueño, apareciendo o agravándose este síntoma al anochecer, por esfuerzos mentales, en el embarazo, al despertar, leyendo o caminando al aire libre; no sabe donde está, se pierde en calles bien conocidas; tiene una apreciación inexacta del tiempo (siente que pasa muy lentamente) y de las distancias. Le cuesta mucho concentrarse, pensar o comprender, porque sus pensamientos o ideas son erráticos (más al escribir) o se le desvanecen y desaparecen, sobre todo al hablar, escribir o leer, y antes de la menstruación. Está absorto en sus pensamientos; distraído, peor al leer o al despertar, no sabe donde está ni qué contestar; está parado en un sitio, no lleva a cabo lo que pensó. Cuando contesta a una pregunta, reflexiona mucho antes de hacerlo, contesta lentamente y, a menudo, lo que dice no tiene relación con la pregunta. Tiene los sentidos embotados. Dentro del contexto de su confusión, se inscriben serios problemas en su memoria, que es muy deficiente, especialmente para lo que acaba de hacer o lo que está por hacer, para lo que ha sucedido; para lo que ha leído u oído, o lo que está por decir o escribir, o de lo que ha escrito; es incapaz de usar las palabra apropiadamente y, a veces, se detiene en la mitad de una frase y la cambia totalmente porque no sabe cómo seguir. Totalmente amnesia de su vida pasada. No reconoce calles o lugares muy conocidos, o se olvida de qué lado de la calle está su propia casa o de calles muy conocidas; o no reconoce a sus parientes. Se equivoca al usar o ubicar las palabras, al escribir omite letras o dice caliente por frío; también se equivoca sobre localidades o lugares o tiene errores de tiempo. Idiocia, imbecilidad. Su conducta, sus actitudes y las posiciones que adopta son extrañas, hace gestos ridículos, sobre todo parado en la calle o al aire libre. Se ría inmoderadamente, tontamente, con expresión estúpida, especialmente al aire libre o antes de la menstruación; todo le parece cómico, ridículo o grotesco y se ríe de cosas serias. Alterna risa y llanto, o alegría y tristeza o vivacidad y calma. Alucinaciones e ilusiones; cree que él es doble, que tiene dos cabezas; siente que flota en el aire; que todo es extraño o las cosas familiares son extrañas, parece estar en un sueño, y ve cosas ridículas; se siente agrandado. A su conciencia real le parece estar viendo jugar a su otro yo. Tiene una tendencia invencible al sueño, una somnolencia irresistible; está inmóvil y silencioso, con los ojos siempre cerrados.

Esta somnolencia acompaña a todos los trastornos, o estos provocan la somnolencia. Hay una acentuada tendencia a los desmayos. Catalepsia. Corea. Convulsiones, epilépticas o histéricas. Cuando vuelve la conciencia, se agarra la cabeza con las manos para evitar que se caiga, porque la siente muy grande y pesada para su cuerpo. Cara pálida con ojeras azules. Parálisis de la lengua (ladeada a la derecha) o torpeza, como si estuviera hecha de madera; con dificultad para hablar. Temblor precordial por susto, miedo o tristeza. Adormecimiento en las extremidades, o como si flotaran en el aire. Gran somnolencia acompañando a todos los síntomas.

Nux Vomica

Exagerada hipersensibilidad a factores de todo orden. Es hipersensible a la luz, a la música, a los ruidos. Sumamente irritable, iracundo, colérico, violento. Impaciente, dispuesto a la ira. Se ofende fácilmente. Cuando se pone fuera de sí y pierde todo control. Tiene dificultad para concentrarse especialmente cuando estudia lee o hace cálculos, está incapacidad para el trabajo mental le impide llevarlo a cabo o lo fatiga o trastorna tanto, que le tiene aversión. Hay confusión mental, especialmente después de comer, al hacer cálculos, después de una orgía o por bebidas alcohólicas. Tiene dificultad para pensar y entender cuando lee o hace esfuerzos mentales. Es olvidadizo (más si es un alcoholista9 de las palabras al hablar, por pérdida de fluidos vitales o por esfuerzos mentales. A menudo se equivoca, especialmente al hablar; coloca mal las palabras o usa las palabra inapropiadas u omite algunas o da respuestas equivocadas; tiene poca memoria para expresarse, o habla como si estuviera intoxicado o drogado, o con dificultad, o tartamudea, o con monosílabos; afasia post-apopléjica. Imbecilidad. Deseos de escapar. No tolera que lo miren ni que lo toquen. Delirium tremens, con hipersensibilidad, inconsciencia o insomnio. Alucinaciones o ilusiones: cree estar fuera de casa; ve cuerpos mutilados; ve gente que le hace toda clase de bromas o lo atormentan con preguntas que debe contestar; ve caras o gusanos que se arrastran. Insania: producida por mucho trabajo mental. No puede leer por pensamientos incoherentes. Ideas fijas. Flujo de ideas a la noche en cama, con insomnio. Efectos agudos o crónicos de intoxicaciones o de drogas de todo tipo, incluso medicamentosas, o de cantidades excesivas de café, tabaco y bebidas alcohólicas, incluyendo el vino. Espasmos con rigidez tetánica generalizada, trismo y opistótonos, con intervalos de pocos minutos en que los músculos se relajan. Pesadez general con tendencia a estar sentado o acostado. Suda una sola mitad de la cabeza. Ojeras, con cara enfermiza y nariz afilada. Cara pálida, terrosa; amarillenta (más alrededor de boca y nariz) Tiene hambre, pero sin apetito. Es muy sensible a la ropa en el vientre. Deseos de mover el vientre cuando orina. Orina con frecuencia, con deseos dolorosos, urgentes, y, a veces, ineficaces. Tiene que apurarse, o se orina. Pies fríos por esfuerzos mentales. Temblores; en las manos, en el “delirium tremens” Rigidez en los miembros inferiores. Somnoliento después del almuerzo o de comer. Insomnio después de medianoche. Muchos bostezos y desperezamiento de día. Paciente muy friolento.

Oleander (Laurel rosado)

Confusión cuando lee, no le encuentra sentido a lo que lee. Percepción lenta; no puede fijar la atención. Abombado, obtuso. Poca o mala memoria. Distraído. Peor por esfuerzos intelectuales. Gran debilidad, que casi no le permite caminar. Se desmaya de tan débil. Paresias y parálisis; indoloras o con rigidez. Hemiplejía. Evacuación involuntaria pensando que sólo salen flatos. Se orina y se ensucia involuntaria y simultáneamente. Palpitaciones violentas con ansiedad. Pulso muy cambiante e irregular, débil y lento de mañana, lleno y rápido al anochecer. Gran debilidad en los miembros inferiores. Parálisis indolora en miembros inferiores; en piernas y pies. Bostezos frecuentes. Se despierta con mucha dificultad de mañana, sólo puede levantarse con un gran esfuerzo. Insomnio y agitación nocturna.

Onosmodium (Onosmodium virginianum)

Lentitud y obnubilación cerebral. Necesita pensar, y piensa hasta que olvida todo, y también donde está. Escribe muy rápido y no guarda relación con sus pensamientos, por el cual omite palabras y letras; no puede concentrarse. Olvida lo que está por decir, lo que acaba de hacer o lo que está por hacer. Indiferentes y apático; indeciso en sus actos. Habla en forma incoherente, desconectada. Irritable. No puede concentrarse ni en sus pensamientos ni en enfocar la vista ni en coordinar el movimiento de sus músculos ni en juzgar la altura de los obstáculos al caminar. Debilidad de mañana, con rigidez y dolorimiento. Siente inseguridad en sus músculos. Se siente tembloroso e incapaz, física y mentalmente, de realizar cualquier tares. Le es desagradable mirar objetos cercanos, necesita alejarlos para verlos bien. Cara que enrojece o se acalora por el menor movimiento o excitación. Con sensación de plenitud. Micción frecuente. Orina escasa, oscura, de olor balsámico. Impotencia psíquica. Pene frío, sobre todo el glande. Dolor precordial, con temor a morir. Cansancio y adormecimiento en brazos y manos, con temblores. No puede coordinar los movimientos, lo que le impide usar las manos para escribir o comer. La marcha es vacilante, con sensación de inseguridad al dar los pasos, de titubeo; la acera le parece muy alta, y da el paso muy alto. Camina, con inestabilidad. Piernas temblorosas. Insomnio. Sueño interrumpido e inquieto; se despierta temprano.

Opium (adormidera o Amapola)

Todos los trastornos de Opium se acompañan de gran sopor o un sueño muy profundo. Anestesia en la piel y una verdadera analgesis en los órganos internos. Hay grados de obnubilación intelectual, que puede, en sus menores expresiones, manifestarse en un estado de beatitud o de tranquilidad, serenidad y calma. Hay una indiferencia a todo, pero en especial a todo lo que signifique alegría o placer. Al acentuarse la indiferencia, da paso a un estado de estupefacción como si estuviera intoxicado. Estupor apopléjico, con la mandíbula colgante. Cara rojo oscura con sudores calientes y mandíbula colgante, con incontinencia de esfínteres. En su delirio, a veces hace cosas absurdas como rodar o dar vueltas por el piso o mostrarse impúdico o cantar monótonamente o ser muy desconfiado. Uno de los más importantes medicamentos del delirium tremens. Las alucinaciones e ilusiones son de tipo muy variado: ve animales, ve caras horribles, o cree que la gente quiere ejecutarlo que está fuera de casa y debe volver a ella, trastornos de origen emocional. Memoria escasa para lo que ha leído o para las palabras, o no reconoce a sus allegados. Imbecilidad. Durante el sueño: se queja, se sobresalta, habla, llora y, más que nada, camina dormido. Es hipersensible al más leve ruido, se sobresalta. Habla confusamente o pasando de un tema a otro rápidamente. Piensa continuamente que no está en su casa y tiene deseos de irse a ella. Ausencia de reacción o de reactividad, que se manifiesta, por un lado, en el sopor, la insensibilidad y la inconsciencia. Siente la cama tan caliente que no puede estar acostado en ella, o se mueve a menudo buscando un sitio fresco. Vejez prematura. Pupilas insensibles a la luz, inmóviles, dilatadas o muy contraídas. Cara congestionada, abotagada, de color rojo intenso. Expresión atontada; avejentada; somnolienta. Constipación por atonía intestinal, no siente ningún deseo de evacuar. Heces involuntarias, encopresis. No siente que la vejiga está llena no le incomoda. Parálisis en los miembros superiores o inferiores; indoloras. Movimientos convulsivos en las extremidades; sacudidas. Sueño letárgico o comatoso. Tiene sueño, pero no se puede dormir. Insomnio con gran hiperacusia.

Petroleum (petróleo)

Confusión mental, peor caminando al aire libre o al despertar; no sabe donde está o se pierde en calles que el son bien conocidas; o sobre su identidad, a veces con sensación de dualidad. Se equivoca al querer encontrar o ubicar lugares o sitios conocidos. Memoria débil, no puede coordinar sus pensamientos; le cuesta concentrarse. Durante el sueño o en el delirio: se imagina que una persona está acostada al lado de él, y se levanta bruscamente y quiere salir de la cama; o piensa que es doble, o que una de sus piernas es doble y que esa tercera pierna no se queda quieta. Triste, deprimido. Muy indeciso. Violento, irascible, insolente.

Grietas o fisuras en los orificios cutáneomucosos. Gran debilidad por el menor esfuerzo, con temblores, zumbidos y náuseas. Anemia. En enfermedades agotadoras, prolongadas, profundas. Calor en la cara, con sed. Granitos; escamas alrededor de la boca. Cuando traga, los alimentos se van a la nariz. Hambre voraz inmediatamente después de defecar. No tolera la ropa ceñida en el epigastrio. Diarrea solamente de día y sale en chorro a veces involuntarias. Goteo constante después de orinar. Micciones involuntarias. Enuresis nocturna. Dolores en los miembros superiores; debilidad; rigidez. Somnoliento, se duerme sentado. Sueño agitado o interrumpido de noche. Sensación de haber dormido poco, a la mañana al despertarse. Prurito sin erupción; se rasca hasta estar en carne viva.

Phosphoricum acidum (ácido fosfórico)

Consecuencias, mentales y físicas, de noxas emocionales. Los efectos de estas noxas se manifiestan por un profundo debilitamiento o agotamiento nervioso. El debilitamiento mental se expresa, por medio de una indiferencia o apatía o desinterés por todo lo que pasa a su alrededor, por las cosas habituales de la vida. El paciente no quiere nada, ni hablar, está tranquilo, y todo le resulta indiferente porque no puede pensar. Asociada generalmente a la indiferencia, hay una marcada lentitud y torpeza intelectual. Hay un estado de confusión o aturdimiento, no puede pensar. Le cuesta mucho concentrarse. Es incapaz de reunir dos ideas juntas, no piensa en nada; sus pensamientos se le desvanecen, más de mañana o al leer. Contesta a las preguntas lentamente o en forma monosilábica, y piensa mucho antes de responder. Hay una pobreza de ideas y una incapacidad para el trabajo intelectual; hay aversión a pensar y al trabajo mental. Su memoria es escasa, para los hechos del día, para lo que ha leído, para las palabras; se olvida de las palabras cuando habla. Habla lentamente de un modo ininteligible, incoherente o monosilábico. Imbecilidad. En personas originalmente fuertes que se han debilitado físicamente y anímicamente, por una larga sucesión de problemas emocionales. El cabello encanece precozmente, se pone grasoso, o delgado y lacio o como estopa, o cae, especialmente después de penas o shocks morales. Las heces salen involuntariamente al pasar flatos o durmiendo o al moverse; incontinencia de fecales y orina simultáneamente: como si el ano quedara abierto. Urgencia irresistible para orinar. Enuresis nocturna. Debilidad en las piernas; un paso en falso lo puede hacer caer. Insomnio por agitación. Durante el sueño, hay movimiento de las manos, sacudidas, quejidos, habla, canta, ríe, llora; con ojos semiabiertos y convulsos. Sueña. Hormigueo en todo el cuerpo.

Phosphorus (Fósforo)

Estado de apatía o indiferencia a todo, especialmente a sus seres queridos, a sus hijos y relaciones. Le cuesta pensar, entender, concentrarse, no puede pensar mucho y, por consiguiente, tiene una verdadera aversión a pensar. Hay un estado de confusión agravada de mañana al levantarse, o al despertar o después de comer por esfuerzos mentales. Aturdido; solo entiende las preguntas cuando se las repiten y, o rehúsa contestar, o piensa mucho antes de hacerlo, o contesta muy lentamente. Habla incoherente y lentamente, y hay un tono general de lentitud, tanto intelectual como físicamente, en sus movimientos. Existe en muchos casos un verdadero déficit de ideas, que puede llegar a estados de oligofrenia (idiocia, imbecilidad). Memoria escasa; olvidadizo, es hipersensible a la música, a la luz, a los ruidos, al menor ruido. Alucinaciones: da vueltas en la cama para juntar los pedazos en que está dividido; piensa que todo está cambiando; ve que sale algo arrastrándose de un rincón; oye voces; ve fantasmas o personas ya fallecidas o caras que miran desde los rincones. Siempre cansado; hay una fácil agotabilidad por el menor esfuerzo. Desmayos repentinos, peor en una habitación llena de gente. Sensación de cansancio en la cabeza. Cara abotagada, sobre todo alrededor de los ojos. Sensación de vacío o languidez o desfallecimiento, en toda la cavidad abdominal. Fácil excitabilidad sexual. Ansiedad precordial con náuseas. Debilidad paralítica en los miembros, que tiemblan por el menor esfuerzo. Debilidad en los miembros inferiores al subir escaleras. Marcha vacilante. Somnolencia acentuada después de comer o durante el día. Insomnio antes de medianoche.

Plumbum (plomo metálico)

Triste, taciturno, deprimido, cansado de la vida; descorazonamiento; gran angustia y malestar. Miedo de ser asesinado o envenenado, piensa que cada persona que lo rodea es un asesino; con gran ansiedad e inquietud. Demencia de la parálisis general progresiva. Percepción lenta, torpeza intelectual progresiva. Debilidad o pérdida de la memoria. Incapaz de encontrar las palabras apropiadas par expresarse, cuando habla. Imbecilidad. Adelgazamiento excesivo y rápido, general o parcial, especialmente de las partes doloridas o paralizadas, con atrofia muscular. Atrofia muscular progresiva. Lentitud en la conducción de la sensibilidad, en su percepción y respuesta. Anestesias;  adormecimiento; analgesias. Embotamiento de la actividad nerviosa, llegando a las parálisis, especialmente de músculos extensores. Temblores peor por emociones o por el menor esfuerzo. Los síntomas se desarrollan lentamente, desaparecen por un tiempo y vuelven a aparecer. Cara pálida, amarillenta, hipocrática; cetrina, con rasgos que expresan sufrimiento y gran ansiedad o distorsionados.

Regurgitaciones con gusto a comida. Abdomen, retraído y duro, hundido, cóncavo, con la sensación de que tocará la columna. Micción gota a gota, de orina oscura, escasa. Parálisis en las extremidades, indoloras, especialmente en los extensores, hemiplejia derecha. Parálisis del antebrazo derecho, de las muñecas. Parálisis en los miembros inferiores. Gran debilidad en miembros inferiores.

Secale cornutum (cornezuelo de centeno)

Alineación mental. Se ríe; risa sardónica, espasmódica. Falta de vergüenza, impudicia, expone su persona; necesita estar desnudo, y le es indiferente que lo vean, porque a menudo lo hace por la necesidad de aire frío que siente y que lo mejora, en contacto con su piel. Toda la superficie de su cuerpo está fría, se la siente fría al tacto, como hielo. Útil en mujeres delgadas o flacas, débiles, caquécticas. Gente anciana, decrépita, débil. Adelgazamiento de las partes afectadas; en viejos. Adormecimiento de partes. Hormigueo o cosquilleo bajo la piel, especialmente en las extremidades (manos, puntas de los dedos, muslos, piernas, pies y dedos) Cara descolorida, afilada, hundida. Cara hinchada; rasgos distorsionados, risa sardónica. Retención de orina con deseos ineficaces; por parálisis vesical. Enuresis en ancianos. Rigidez de nuca. Frío en la espalda. Cosquilleo e insensibilidad en la espalda. Insensibilidad o anestesia de las partes afectadas. Miembros fríos o helados. Intensa somnolencia. Sueño letárgico, profundo, con agitación y calor seco o fiebre.

Selenium (selenio)

Muy olvidadizo, especialmente en asuntos relacionados con su ocupación o trabajo, pero cuando duerme sueña con lo que había olvidado. El trabajo mental lo cansa, y hay una absoluta incapacidad para llevar a cabo cualquier tarea en su ocupación. Difícil comprensión. Se equivoca al hablar, en las sílabas de las palabras, o pronuncia incorrectamente algunas palabras. Miedo a la sociedad. Aversión a la compañía, aún de amigos íntimos. Gran agotamiento físico y mental, fácil agotabilidad; debilidad a menudo repentina. Vejez prematura. Gran adelgazamiento general o de las partes afectadas o de ciertas partes en ancianos. Cara grasosa, brillosa; adelgazada. Sacudida en los músculos faciales. Tartamudea. Articula las palabras con dificultad. La orina gotea después de orinar o de defecar, o involuntariamente cuando camina. Espermatorrea cuando mueve el vientre, o gotea semen, sobre todo durmiendo. Salida de líquido prostático al defecar y después, estando sentado y caminando; gotea, aún sin erección. Manos adelgazadas. Adelgazamiento en las piernas. Deseo irresistible de estar acostado y dormir, porque pierde las fuerzas bruscamente, sobre todo por el calor del día. Tiene sueño temprano a la noche, pero hay insomnio antes de medianoche y se despierta con frecuencia durante la noche.

Stramonium (Datura stramonium)

Delirio furioso, rabioso, violento, salvaje, feroz, con agitación extrema y violenta, y completa ausencia de dolor, con movimientos desordenados y constantes de los músculos de la cara y miembros. El delirio es locuaz, con una locuacidad extraordinaria (habla sin interrupción), a veces murmurante o farfullante, ininteligible, o balbuceante, incoherente, o tontamente, sin sentido. Delirio erótico, con lascivia, lenguaje y cantos obscenos, deseos de estar desnudo o exhibirse con total impudicia. Se asusta fácilmente; se despierta aterrorizado como si fuera por lo primero que ve y grita, no reconoce a nadie y se adhiere al que está más cerca. Concentración difícil; confusión mental, peor cuando suda. Carfología: agarra o quiere alcanzar algo, rápido; o pellizca las cobijas. Hace gestos ridículos o tontos. Comportamiento infantil. Como si estuviera en un sueño. Imbecilidad. Memoria escasa. Llama a las cosas con nombres equivocados; coloca mal las palabras, o dice una palabra por otra. Corea especialmente en la parte superior del cuerpo, con movimiento giratorio, rítmico y gráciles, más en los miembros superiores. Debilidad, con necesidad de estar acostado. Síntomas como de vejez. Parálisis general progresiva. Ojos muy abiertos (en el delirio), prominentes, brillantes; mirada fija, vidriosa. Pupilas muy dilatadas e insensibles a la luz; arreflexia pupilar. Se le confunden las letras cuando lee. Cara muy roja o muy pálida; congestionada; abotagada. Expresión de terror o ansiedad, o idiota; rasgos distorsionados. Risa sardónica, Trismo; o mandíbula colgante. Habla con dificultad o no puede hablar. Tartamudez, tiene que esforzarse un largo rato hasta que puede emitir una palabra; y distorsiona la cara. Habla en forma ininteligible, o entre dientes. Constricción espasmódica de los músculos de la garganta (al tragar) y del esófago, impidiendo toda deglución. Sale sangre coagulada del ano; o salen inconscientemente heces flojas. Frecuentes deseos de orinar, pero solo gotea orina. Incontinencia de orina. Temblor de las manos en el delirium tremens. Somnolencia diurna. Sueño profundo con ronquidos y gritos o llanto. Sueño inquieto. Duerme arrodillado. Se despierta por el menor contacto, con gritos y gestos salvajes. Tiene sueño y no puede dormir.

Syphilinum (nosode obtenido de la serosidad de un chancro sifilítico)

Su memoria es escasa; no puede recordar los nombres propios de personas que frecuenta o a las personas mismas, o fechas, o títulos de libros que ha leído o posee, o nombres de lugares o calles de una ciudad que conoce muy bien. Imposibilidad casi absoluta de concentrar sus pensamientos. Se equivoca en los cálculos. Imbecilidad. Confusión cuando hace cálculos. Afasial No quiere ser apaciguado y se irrita mucho si lo contradicen. Aversión a la compañía. Apatía o indiferencia, aún por el futuro o por sus seres queridos o parientes. Habla con lentitud. Adelgazamiento extremo de todo el cuerpo.

Parálisis del músculo oblicuo superior; ptosis de los párpados superiores, dándole un aspecto somnoliento. Parálisis facial preferentemente derecha, con dificultad para hablar. Micción difícil y lenta pero indolora; debe hacer fuerza. Insomnio absoluto, peor después de medianoche; se despierta a medianoche y no puede volver a dormirse hasta las 6. Inquietud de noche, no puede mantener las piernas quietas.

Tuberculinum (Tuberculina de Koch)

Ansiedad, dificultad en pensar y comprender. Intelectualmente, tiene dificultades en pensar y comprender, está como aturdido o embotado. Está peor por los esfuerzos mentales, pudiendo llegar a presentar trastornos por surmenage intelectual. La memoria es escasa, sobre todo para recordar personas, o lo que acaba de decir o está por decir. Confusión caminando al aire libre. Hipersensible a los ruidos. Todo en la habitación le parece extraño, como si estuviera en un lugar extraño. Presenta un adelgazamiento progresivo, rápido y acentuado, aún sintiéndose bien. Mete profundamente la cabeza en la almohada, o la mueve haciéndola girar de un lado a otro. Peor por el menor trabajo intelectual. Cara pálida enfermiza, con oleadas de calor. Incontinencia de materias fecales cuando duerme o al salir flatos. Temblor en las manos. Inquietud en las piernas. Somnolencia después de comer. Sueño perturbado después de las 3 horas.

Zincum (El metal zinc)

Hay una dificultad o una gran lentitud en comprender y en responder. Confusión mental, sobre todo al despertar. Marcada debilidad de ideas. Estupidez progresiva; imbecilidad. Olvidadizo; no recuerda ni lo que ha hecho en el día. Antes de contestar una pregunta, siempre la repite, como si intentara recordarla o fijarla mejor; y contesta lentamente. Hipersensibilidad al menor ruido, a las voces, lo agrava oír hablar a otros, y permanece callado. Atormenta a todo el mundo con sus quejas y sus molestias; gime y se queja constantemente, sobre todo el día. Tiene estallidos de ira, y aun gran inquietud cuando lo dejan solo. Movimientos automáticos e involuntarios en la boca, brazos y manos, pero donde se constituye en el síntoma-clave número uno de Zincum, y que es el que lleva casi siempre a su prescripción, es en los pies: incesante y violenta sensación de agitación o inquietud en los pies o extremidades inferiores, que hace deba moverlos constantemente, aún contra su voluntad y hasta durmiendo; no puede tenerlos quietos. Hay un marcado déficit de vitalidad.

Corea con movimientos involuntarios de la boca, cabeza, manos y pies o extremidades inferiores. Frente fría, base del cerebro caliente. Muy sensible a los ruidos. Expresión apática, ausente. Deposiciones involuntarias. Se orina involuntariamente cuando camina, tose o estornuda, y de noche. No tolera que lo toquen ni la menor presión en la espalda. Debilidad en la espalda, peor sentado. Debilidad, temblores y sacudidas o contracciones fibrilares en los músculos de las extremidades. Debilidad y temblor en las manos al escribir; parálisis y palidez o cianosis de las manos. Parálisis por afecciones neurológicas. Gran inquietud en las extremidades, sobre todo en las inferiores. Sueño alterado, interrumpido a menudo; habla o grita durmiendo, o tiene sacudidas bruscas.