Toxemia Corporal

Medico Homeopata en Madrid.

Tratamiento homeopatico de las enfermedades crónicas en Madrid

EMUNTORIOS Y TOXEMIA

Los órganos depurativos

Dado que un pequeño volumen de fluidos corporales debe atender las necesidades de tanta cantidad de tejido celular, no basta con un eficiente sistema circulatorio y un sistema de irrigación diferenciada. Aquí aparece el tercer factor necesario para la correcta función celular: la limpieza de los fluidos. Por lo tanto, uno de los principales objetivos del organismo, será mantener la pureza de los líquidos internos. Estos fluidos, como si fueran una red cloacal, reciben los desechos generados por billones de células; además, millones de células muertas son volcadas cada día a la sangre y la linfa. A todo esto se suman la multiplicidad de venenos y sustancias tóxica que ingresan al cuerpo por medio de las vías respiratoria, digestiva y cutánea.

Para hacer frente a semejante tarea, el cuerpo dispone de varios órganos especializados en esta función y que luego analizaremos en detalle: intestinos, hígado, riñones, piel, pulmones y sistema linfático. Son los llamados emuntorios. Cuando todos trabajan en modo normal y el volumen de desechos no supera la capacidad de procesamiento, el “terreno” se mantiene limpio y las células pueden funcionar correctamente. Esto significa que estamos en presencia de un organismo eficientey, por ende, de una persona saludableágilvital.

Pero si los desechos superan la capacidad de los emuntorios y éstos comienzan a funcionar deficientemente, el “terreno” se carga progresivamente de toxinas y el funcionamiento orgánico se degrada paulatinamente. La sangre se pone densa y circula más lentamente por los capilares. Los desechos que transporta la sangre, pasan a la linfa y al plasma intracelular. Más tiempo se mantiene esta situación, más se contaminan los fluidos. Llega un momento en que las células están sumergidas en una verdadera ciénaga que paraliza los intercambios. El oxígeno y los nutrientes no pueden llegan a las células y éstas experimentan graves carencias.

Por otra parte, los residuos metabólicos que regularmente excretan las células, al no circular, aumentan aún más el grado de contaminación de los fluidos. Los desechos comienzan a depositarse en las paredes de los vasos sanguíneos, reducen su diámetro y esto disminuye aún más la velocidad de circulación e irrigación.

Aquí está la explicación de la generalizada, mal entendida y demonizada hipertensión: nuestra sangre suciaespesa es la que obliga al corazón a bombear con mayor presión a fin de compensar la menor irrigación. En definitiva, la tensión elevada es un simple mecanismo defensivo del cuerpo, a fin de mantener las funciones normales pese a la toxemia crónica.

Sin embargo, tratamos de “idiota” a nuestro sistema circulatorio, ingiriendo medicamentos hipotensores (para reducir la presión); cuando lo lógico sería depurarfluidificar la sangre. Así nos ahorraríamos, no solo los fármacos, sino también el terrible gasto de energía que significa para nuestro organismo la improductiva tarea de elevar la presión sanguínea. ¿Acaso no es esta la causa de tanta fatiga crónica en la población?

Pero sigamos con los perjuicios que genera la acumulación de toxinas en los fluidos corporales: obstruye los emuntorios, dificulta su tarea, congestiona otros órganos y bloquea las articulaciones. Los tejidos se irritan, se inflaman y pierden flexibilidad; se esclerotizan. En este contexto, las células no pueden realizar su tarea específica y tampoco los órganos por ellas compuestos. Estamos en presencia de una persona enfermadesvitalizadaanquilosada. El tipo de enfermedad dependerá simplemente de cuales órganos se encuentren mas afectados y en que grado. El espectro puede ir de una bronquitis crónica a un cáncer. Estos procesos degenerativos no se producen de la noche a la mañana, ni son la consecuencia de un solo exceso: requieren años de acumulación.

Ante todo, ya podemos entender el valor relativo de los modernos diagnósticos que sugieren la focalización del problema en una parte pequeña de nuestro organismo. Nunca puede estar mal una partebien el resto. Esa “parte defectuosa” es solo la expresión más aguda del estado general del organismo. Por ello es obvia la inutilidad de luchar contra un síntoma o contra un parámetro determinado (glucosa, presión, colesterol, etc). Es correcto aliviar el sufrimiento puntual, pero sin olvidarnos que debemos operar sobre todo el ámbito corporal.

Una anécdota familiar -que pese a mi niñez, quedó grabada a fuego en la memoria- sirve para ejemplificar cuan a menudo la ciencia tradicional pierde la visión de conjunto, al focalizarse en las partes del organismo. Tenía un tío internado desde hacía varios días y su estado no hacía más que empeorar, pese a que estaba en mano de equipo de renombrados médicos que intentaban distintas terapéuticas farmacológicas. Como su estado se hacía cada vez más grave, vino a verlo desde lejos su madre, mi bisabuela.

Esta anciana norteña, tenía sabiduría intuitiva y unos ojos vivaces. Apenas entró al cuarto del enfermo, sus hijas, con la ayuda del médico presente, la pusieron al tanto de las novedades, destacándole la impotencia pese a los infructuosos y costosos intentos realizados. En medio de tanta terminología médica y palabras difíciles, mi bisabuela preguntó con su característico acento guaraní:“¿Cuánto hace que no va de cuerpo este muchacho?” El silencio fue sepulcral. Dilatadas miradas se cruzaban en el aire y nadie tenía respuestas. Hacía una semana que el tío no movía los intestinos… y nadie había reparado en ello!!! Demás está decir que tras una voluminosa enema, comenzó el rápido proceso de recuperación del tío, quién fue dado de alta días después y se recuperó sin mayores problemas.

Extraído del libro “Cuerpo Saludable”

Fuente: http://www.espaciodepurativo.com.ar/

La homeopatía entra en las consultas de Primaria

La homeopatía entra en las consultas de Primaria
http://www.elcomercio.es/v/20111106/asturias/homeopatia-entra-consultas-primaria-20111106.html

Semergen destaca el éxito del congreso que reunió a 6.000 médicos y clausuró ayer el director de Atapuerca
Poco a poco, la homeopatía se va haciendo hueco en las consultas médicas de la sanidad pública. En España, 10.000 facultativos de Primaria reconocen que recurren a este tipo de tratamientos. Sobre todo, en casos de pacientes alérgicos y en dolencias crónicas. También para trastornos respiratorios. Así quedó de manifiesto en el congreso que la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) celebró a lo largo de esta semana en Oviedo y que ayer fue clausurado por el director de las excavaciones de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga.
Según indicó el doctor Carlos León durante la mesa redonda ‘Integración de la homeopatía en el ámbito sanitario’, cerca de un 25% de los pacientes optan por terapias homeopáticas. Este facultativo, responsable del servicio de urgencias de Primaria de Puente San Miguel, en Cantabria, explicó que «la seguridad en su uso, la eficacia y la ausencia en general de efectos secundarios hacen que aumente la demanda de los medicamentos homeopáticos por parte del enfermo y también que se incremente la indicación por parte de los profesionales de la medicina». La reticencia que hasta hace algún tiempo mostraban los médicos a la hora de prescribir fórmulas homeopáticas se va disipando. De hecho, son empleadas como alternativa de uso para enfermos polimedicados.
Los medicamentos homeopáticos para tratar la alergia son los más utilizados, puesto que no presentan los efectos secundarios de los corticoides o los antihistamínicos. «Su uso más frecuente es para rinoconjuntivitis alérgica y patologías cutáneas, como eccemas o urticarias, ya que no provocan efectos adversos del tipo de sedación, sequedad de boca o retención urinaria en pacientes con patología prostática que pueden venir derivados del uso de antihistamínicos», aseguró el especialista en alergología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Roberto Peltán.
Los profesionales reunidos en el 33 Congreso de Semergen abogaron por introducir esta práctica en las carreras de Medicina, donde ahora no se hace ningún tipo de mención. También instaron a incrementar la formación de los profesionales y a dejar de ver la homeopatía como algo extraño, puesto que para muchas dolencias «tiene una gran utilidad».
Carrera popular de la Salud
Los responsables de Semergen se mostraron ayer altamente satisfechos por el resultado de la macroreunión celebrada en Oviedo y que durante cuatro días congregó en el Palacio de Calatrava a 6.000 facultativos de Primaria de todo el país. Juan Saavedra, presidente del 33 Congreso, indicó que «se presentaron más de 800 ponencias, lo que da cuenta del nivel de actividad y calidad científica del mismo».
El encuentro fue clausurado ayer. Además de la conferencia de Juan Luis Arsuaga que tuvo lugar al mediodía, la cita tocó a su fin con la celebración de la Carrera popular de la Salud, en la que participaron más de 150 corredores; muchos de ellos, médicos participantes en el congreso.

El Significado de la Enfermedad

El Significado de la Enfermedad

 

Aparecen nuestras dolencias al azar para transformar nuestra estancia en la tierra en una dolorosa prueba, o tienen un mensaje oculto? En este último caso, ¿el descubrir un significado profundo de la enfermedad puede  hacernos avanzar en el camino del conocimiento?

Para nosotros, homeópatas, la segunda hipótesis es la válida. Consideramos la vida terrestre como un recorrido iniciático en el transcurso del cual hay que resolver cierto número de problemas, como peldaños que se han de subir o bajar.

Frente a cada peldaño, se produce un nuevo desequilibrio, se plantea una nueva pregunta. Si conseguimos responderla, todo va bien; si no, se instala el desequilibrio que constituye el lecho de la enfermedad.

 

Los 7 factores esenciales en la predicción de la duración del tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas

Los 7 factores esenciales en la predicción de la duración del tratamiento homeopático de las enfermedades crónicas

por David Nortman
Temas: Introducción a la homeopatía • Práctica Clínica

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“¿Cuánto tiempo me tomará para mejorar?”

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Esta es una de las preguntas más frecuentes formuladas por los pacientes homeopáticos nuevos o futuros. Se trata de una cuestión sensible que se origina en nuestro profundo deseo de predecir nuestro curso de la vida y recibir la garantía sobre el futuro. ¿Cómo se levanta la homeopatía para el reto de responder con una previsión fiable?

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El reto de la previsión de los médicos  homeópatas
La previsión homeopática es un reto para cualquier homeópata, ya que el tratamiento homeopático se refiere a la predisposición total a la enfermedad – una entidad compleja compuesta de múltiples factores conocidos y desconocidos  – en lugar de síntomas aislados. El desafío es especialmente grande antes de la ingesta homeopática inicial , ya que sólo después de esta consulta que se podrá conocer la predisposición del paciente y se estará en condiciones de discernir.
La previsión hecha por médicos homeopáticos es altamente exigente  esencialmente debido a la naturaleza de la curación espiritual que es el objetivo del tratamiento homeopático de enfermedades crónicas. Esta curación profunda no puede ser forzada en el organismo, pero se debe permitir que tenga lugar en su propio ritmo. También exige la participación consciente e inconsciente del paciente, ya que el progreso se ve afectado por el grado de disposición a mejorar, y no son impredecibles pero se destacan los ambientes físicos y sociales que puede dificultar aún más el progreso.

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Factores que determinan la longitud proyectada de tratamiento
Hay varias características clave del paciente, que pueden dar una estimación de la duración del tratamiento que se basa en principios sólidos. A diferencia de las previsiones del tiempo que a menudo se precisa en el corto plazo, pero inexacta en el largo plazo, las previsiones homeopáticos a largo plazo son bastante fiables, como la mayoría de las enfermedades crónicas (o que no se consideran médicamente curables) hacer con el tiempo el rendimiento del tratamiento homeopático en una línea de tiempo puede ser estimado  aproximadamente.
A continuación son, entonces, los factores esenciales (presentados en forma de preguntas) en el que las previsiones fiables de la duración del tratamiento se realizan:
¿Cuál es su nivel de vitalidad?
¿Cuál es su naturaleza y origen social?
¿Cuál es el tipo y la gravedad de su patología física?
¿Cuánto hace que las primeras señales de su preocupación surgen?
¿Es su condición hereditaria?
¿Qué factores de interferencia en su vida?
¿Qué nivel de curación buscas?

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1. ¿Cuál es su nivel de vitalidad?
Cuanto más joven eres, en promedio has caminado menos en todos tus caminos físicamente y psiquicamente siendo más sensible al tratamiento, en promedio. Pero más importante que su edad cronológica es tu edad biológica. Si eres un adulto mayor vivaz que lleva una vida activa que es la envidia de la gente la mitad de su edad, si es así, tenderá a ser muy sensible a un tratamiento homeopático. ¿Es su hijo lento y perezoso, mostrando problemas de salud que han estado presentes desde el nacimiento? El tratamiento homeopático aún puede ser transformador, pero la mejoría probablemente tomará un tiempo.
El análisis vital puede mostrar síntomas dinámicos que varían en función de las tensiones que enfrentan a partir de un momento a otro. Los niños tienden a ser dinámicos: su estado de ánimo puede cambiar radicalmente de un momento a otro, y sus síntomas físicos tienden a aparecer y desaparecer rápidamente. Las personas mayores tienden a tener patologías fijas,  que están incrustadas en el organismo físico y son difíciles de cambiar.
La vitalidad alta es igual a una fuerza de la vida fuerte, flexible y resistente, que se dobla bajo tensión aún rebotes rápidamente. La baja vitalidad se refleja en una fuerza que no responde, la vida hipersensible que tienden a romperse en lugar de doblarse bajo estrés. Tener sentido de la condición de fuerza de la vida del paciente es el primer paso y más importante en la predicción homeopática.

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2. ¿Cuál es su naturaleza y origen social?
Si eres por naturaleza atenta a las señales de tucuerpo, expresivo con sus emociones, adaptable, creativa y sensible a su entorno? ¿O más intelectual, emocionalmente reprimida, y programador en todos tus caminos?
La vida es movimiento, y aquellos pacientes que muestran mucho movimiento en su vida son propensos a responder muy rápidamente a una receta precisa, mientras que otros tienen que esperar pacientemente a su cuerpo y el alma reorganizarse.
Es digno de hacer notar que los pacientes que viven en condiciones simples, incluso en la pobreza, a menudo responden más rápidamente a un tratamiento homeopático de pacientes en las sociedades opulentas. Esto se debe a las patologías que se ve en las sociedades menos desarrolladas tienden a ser más de vida o muerte, mas afecciones agudas que las crónicas, y porque las personas que viven en tales sociedades tienden a ser menos emocionales y médicamente reprimida que el individuo moderno promedio.
Este hecho, fíjate, no es un anuncio contra la modernidad! Se trata simplemente de que el tratamiento de las personas en las sociedades modernas tienden a ser más complejo y prolongado que el de los no-occidentales.

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3. ¿Cuál es el tipo y la gravedad de su patología física?
No existe una correlación simple entre el tipo de patología y duración del tratamiento, porque la homeopatía no trata la patología física directa. Una condición de la piel aparentemente menores pueden resultar difíciles y tomar varios años para aclarar en un caso, mientras que en otro caso de un tumor canceroso grande puede reducir de manera significativa durante varias semanas.
Sin embargo, un extenso daño tisular o daño para frenar y volver a regenerar el tejido (por ejemplo, los nervios y el cartílago) se correlacionan con un período de rehabilitación a más largo – a veces varios años en tratamiento dedicado en los casos en que se ha producido una degeneración física grave.
Debido a que la homeopatía es, en principio, capaces de revertir la patología considerada médicamente irreversible, la aceptación de tales plazos largos en los casos de patología severa puede inyectar esperanza a aquellos que perdieron las esperanzas en la recuperación:
La homeopatía ha sabido revertir la patología del nerviosa de la esclerosis múltiple, pero tardó varios años de tratamiento dedicado todo el tiempo.
La homeopatía ha llevado a la recuperación sustancial de los cartílagos de las articulaciones en la artritis reumatoide severa, también requiere muchos meses a varios años de persistencia del paciente.
La homeopatía lleva regularmente a la recuperación de las condiciones inflamatorias intestinales como el síndrome de intestino irritable (SII), enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, pero la cicatrización del tejido y la resolución de la inflamación progresa poco a poco y de manera desigual, siendo difícil resolver la agravación del paciente cada vez que una exacerbación se lleva a cabo.

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4. ¿Cuánto hace que las primeras señales de su preocupación surgen?
Una regla de uso frecuente por los homeópatas es que se necesita un mes de tratamiento para todos los años la enfermedad ha estado presente . Esto es más o menos cierto en casos simples de la enfermedad crónica como resultado de factores de estrés claros. En los casos de enfermedad crónica debido a una predisposición instalada desde hace mucho tiempo la duración del tratamiento con frecuencia será más largo.
Por ejemplo, un paciente que sufrió una depresión tras la muerte de un padre hace cinco años se espera que requieren cinco meses de tratamiento antes de volver al estado psicológico de antes del evento traumático. Por otro lado, un paciente que desarrolló la depresión hace cinco años sin ninguna razón aparente puede requerir varios meses o incluso años varias para eliminar la predisposición (a menudo se presentan desde la infancia, o incluso hereditaria) que lo llevó a la depresión.
El tema de la herencia se trata específicamente en la siguiente pregunta.

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5. ¿Es su condición hereditaria?
La homeopatía tiene a la herencia considerada un paso más allá de la noción de la herencia genética familiar de la medicina convencional.
Los homeópatas reconocen además de la herencia genética de las tendencias patológicas de la herencia de una clase denominada influencia miasmática (del griego miasma , mancha). La influencia miasmática se refiere a la impronta enérgetica negativa transferidos de los padres al niño junto con otras cualidades, infundiendo al niño tendencias físicas no deseado o de comportamiento.
Tensiones y traumas durante el embarazo con frecuencia afectan a los niños a través de la madre, causando enfermedades en el recién nacido, que son inexplicables, salvo cuando se consideran en su luz.
La homeopatía, junto con muchas culturas del mundo, reconocen además la influencia del estado psíquico de los padres durante el período anterior a la concepción del niño.
Las personas con frecuencia tienen un extraño parecido con miembros de la familia mayores de esa edad o fallecidos, incluso en los casos en que los nunca se han conocido.
Cuando un paciente se presenta con quejas de una base miasmática fuerte, estos todavía se puede tratar con homeopatía, pero la línea de tiempo se alarga y se convierte en más difícil de predecir.

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6. ¿Qué factores de interferencia hay en su vida?
¿Vive con su cónyuge, amante, una familia de apoyo, en un paraíso donde los destellos del aire y el clima es justo todo el año? ¿O es que el tratamiento homeopático lo esta a comenzar en el medio de una crisis financiera, peleas frecuentes con sus hijos, y una rutina diaria que incluye un viaje de tres horas a través de un área metropolitana?
¿Come usted una dieta de cosecha llena de vegetales frescos, beber agua de sus montañas de primavera, se despierta a las 5 am para correr 10 km diarios en el bosque, y nunca precisa ir al médico? ¿O es tu desayuno un bagel con crema y café a la carrera (además de los medicamentos), su comida china para llevar a su mesa de trabajo (además de los medicamentos), y la cena una pizza y televisión (además de sus medicamentos)?
Los que llevan una vida tranquila rurales tienden a responder más rápidamente al tratamiento que sus contrapartes urbanas. En términos más generales, cuanto más pura física y espiritualmente es su vida actual,  más rápida sera la respuesta a cualquier tratamiento que usted persigue.

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7. ¿Qué nivel de curación buscas?
La homeopatía tiene un ilimitado potencial curativo, pero sólo cuando el tratamiento se lleva a cabo durante el tiempo suficiente para eliminar la predisposición a la enfermedad en su totalidad. Esto normalmente requiere varios años. Sin embargo, un gran progreso clínico y aliviar el sufrimiento a menudo se logra en una fracción corta de este período.
¿En qué medida un avance del paciente más allá de la mera erradicación de incomodidad de una disfunción y el aumento del nivel de la conciencia espiritual es satisfactorio. La mayoría de los homeópatas esperamos y nos esforzamos por alcanzar todos los efectos curativos que puedan obtenerse a través de la homeopatía, pero este camino sólo es posible con la cooperación del paciente.
Algunos pacientes están interesados ​​en el alivio de los síntomas y no en el logro de una salud perfecta o la curación de su espíritu. Estos pacientes están preocupados por los síntomas molestos, y tan pronto como estas se corrigen (dentro de unos días, semanas o meses) se saldrá del tratamiento, aunque su estado de salud sigue sin resolverse y sin cambiar su nivel de evolución espiritual.
Otros pacientes, por ejemplo aquellos con enfermedades inflamatorias crónicas que requieren medicamentos, no están contentos con una notable reducción, aunque parciales, en su sufrimiento, y se quedan por los muchos meses suelen ser necesarios para lograr la libertad de malestar, la independencia de los medicamentos.
Los pacientes más ambiciosos que anhelan la liberación limitaciones físicas y psicológicas y de por vida beneficiarse enormemente de la continuación del tratamiento más allá del tiempo de resolución de quejas médicas identificables – normalmente durante varios años.
Las recompensas pueden obtener por este último tipo de pacientes son las siguientes: aumento de la resistencia a las enfermedades infecciosas y la resistencia a los factores estresantes del medio ambiente; capacidades que antes estaban ocultos o latentes estén disponibles para su uso, sueños y aspiraciones que nunca llegó más allá de la etapa de planificación comienzan a hacerse realidad; y  problemas psicológicos de larga data debido a un traumatismo o la herencia de la primera infancia comienzan a disolverse.
Tales cambios revolucionarios no ocurren simplemente como resultado del tratamiento homeopático: implican un compromiso a largo plazo a los comportamientos que cambian la vida. Pero la belleza de la homeopatía es que actúa para alinear el individuo a lo largo de este camino sólo a la acción correcta.
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Conceptos básicos de la prescripción homeopática

Conceptos básicos de la prescripción homeopática

por David Nortman
Temas: Introducción a la homeopatía • Práctica Clínica

La prescripción homeopática, de manera similar a una receta médica convencional, consiste en el remedio homeopático que se determinará basándose en el análisis homeopático del caso, y la dosificación, que a su vez consta de potencia y frecuencia de consumo .

¿Qué es la “potencia”?
La potencia se refiere básicamente a la fuerza y la profundidad del efecto de un remedio homeopático. La potencia se expresa en términos del número de veces que el remedio ha sufrido el proceso de dilución y sucusión, y el factor de cada dilución (1:10, 1:100, o un : 50.000).
Potencias más altas son más fuertes de acción que las inferiores, a pesar de ser aparentemente más diluida (recordemos que el efecto del medicamento homeopático no es químico, por lo que la concentración de la sustancia original es poco importante para la potencia). Este hecho es contrario a la intuición a demostrado ser válida en la práctica clínica diaria.
La frecuencia del consumo
En el caso de enfermedades agudas, los remedios homeopáticos se emplean en una frecuencia proporcional a la gravedad de la afección. Por ejemplo, una víctima de accidente cerebrovascular recibirá un remedio una vez cada uno o dos minutos para empezar, luego una vez cada pocos minutos, y varias veces al día en los días que siguen. Por otro lado, el tratamiento del resfriado común puede requerir una a tres dosis por día.
En el caso de enfermedades crónicas, donde los recursos se utilizan con el fin de efectuar un cambio gradual y profunda en el organismo durante varias semanas y meses, generalmente hay dos estilos de prescripción. El primero es el “de una sola dosis, esperar y observar” planteamiento, por el que se da una sola dosis, generalmente de alta potencia. A raíz de este estado del paciente es observado por un tiempo sin ingesta de más de la solución.
¿Cómo es posible dar una solución una vez y después esperar semanas o meses sin nuevas medidas? La respuesta a esto radica en el hecho de que el remedio homeopático no cura directamente. El efecto del medicamento homeopático no es como la de un medicamento, que tratan de curar directamente, sino que con frecuencia causa alivio de los síntomas o la supresión de los síntomas . La acción del remedio es indirecta, mediante la cual estimula al organismo sus capacidades de autocuración.
La acción del remedio homeopático es, pues, como la de un catalizador. Los catalizadores se utilizan en la química para estimular las reacciones a progresar a un ritmo mucho más rápido que otra cosa. Muchas reacciones químicas que tienen lugar en cuestión de segundos con la ayuda de un catalizador tomaría miles de años que se produzca de forma natural. Del mismo modo, el remedio homeopático acelera la capacidad del cuerpo de autosanación. Por ello, una sola dosis de un remedio podría, bajo las circunstancias adecuadas, producir una reacción a largo plazo del organismo. Esta reacción suele persistir durante varias semanas a varios meses antes de antes de que se necesita más dosificación.
El segundo enfoque consiste en regular (por lo general al día) de dosificación utilizando una potencia relativamente baja. Esto se hace en algunos casos en que una alta potencia podría producir un efecto demasiado fuerte, o como una forma habitual de prescripción que evita algunos errores potenciales del enfoque de una sola dosis. Por ejemplo, las circunstancias estresantes y algunos otros factores  puede mitigar o incluso revertir los efectos de una dosis única, dando lugar a retrasos en el tratamiento si no se hace nada de inmediato por redosificación una vez más, un paso que por lo general requiere una evaluación cuidadosa por el homeópata. Otra dificultad con el enfoque de una sola dosis es determinar exactamente cuando el efecto de la dosis actual se ha agotado lo suficiente para justificar otra dosis.
Por otro lado, el enfoque de diario es con frecuencia más agradable a los pacientes, muchos de los cuales se sienten incómodos con la idea de tomar su “medicina” sólo una vez cada pocas semanas. El enfoque es también más fácil de personalizar a la condición particular del paciente, lo que permite un mayor control del ritmo de la curación por el homeópata.
Durante gran parte de la historia de la homeopatía el enfoque de una sola dosis fue dominante en el tratamiento de las enfermedades crónicas. Pero debido a la expectativas de los pacientes modernos y los factores que complican en gran medida que se refieren a la vida moderna, cada vez es más común de prescribir los remedios homeopáticos en una programación diaria simple, reservándose el enfoque único de dosis para los niños pequeños (que responden de manera muy eficaz a los recursos homeopaticos) y la población rural que viven una vida más sana con menos estrés ambiental.
Dispensar el medicamento
El remedio homeopático se puede prescindir, ya sea en forma líquida o en forma de granulos. La forma líquida se basa en una mezcla de agua y de alcohol, mientras que la forma de granulos se hace de la sacarosa o lactosa impregnado el remedio homeopático.
La elección del formato se basa a veces en consideraciones personales del paciente, ya veces en consideraciones terapéuticas. Por ejemplo, los reacios incluso a la pequeña cantidad de alcohol que se encuentra en una dosis homeopática diaria puede optar por tabletas, los niños se pueden dar las pastillas dulces para alentar el consumo, o por el contrario la forma líquida para evitar la ingesta de azúcar, los que son intolerantes a la lactosa puede optar por tabletas de sacarosa o la forma líquida, y así sucesivamente. Además, hay diferencias sutiles entre el efecto de estos dos formatos del remedio homeopático que también podría dictar la elección entre los dos.
Cualquiera que sea la potencia de arranque, la frecuencia de la ingesta, y el formato físico – según lo determinado por el homeópata para cada paciente – el medicamento homeopático se toma durante un período de tiempo durante el cual es continuamente la dosis (la potencia y la frecuencia de consumo) ajustado en base a el progreso de cada paciente individual. Este tratamiento homeopático no es sólo individual con respecto a la solución propuesta, sino también a la gestión del caso.

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AUTOHEMONOSODE. Dr.Esteban B.Sánchez

AUTOHEMONOSODE

Dr.Esteban B.Sánchez.

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¿La Sangre Cura?
¿Por qué y en qué Enfermedades Actúa?

Su capacidad Autocurativa
Desde que existió el primer hombre y enfermó, trató de curarse echando mano de cuanto elemento vegetal, animal o mineral encontró a su alcance, atribuyéndole la propiedad de curar o al menos de aliviar sus males.


Pasaron por la “botica” de su imaginación, los jugos p infusiones de hojas o raíces, los venenos o secreciones de glándulas u órganos animales, los derivados minerales, posteriormente las combinaciones químicas y hasta la más reciente y actual farmacopea contemporánea que linda ya, según las mas autorizadas opiniones, con la casi perfección, lo que daríamos en llamar la tan ansiada “panacea”, “el curalotodo” de la jerga corriente, de lo que aún estamos muy lejos de alcanzar pese a nuestros grandes adelantos y no menos reconocidos esfuerzos en la búsqueda incansable de la curación del enfermo
Lo que ocurre, es que se confunde a diario el término “mejoría” con “curación” y muy frecuentemente todo paciente aquejado de un dolor, cree haber curado su enfermedad, como equivocadamente llama a ese síntoma, tomando una simple aspirina, que en verdad solamente ha calmado o borrado el síntoma dolor, consecuencia final de todo un cuadro clínico mucho más complejo e importante y que es en realidad el que hay que diagnosticar y tratar para poder decir que hemos curado al enfermo.
Por tal motivo, cada vez que nos preocupe un malestar tanto en el orden físico como en el funcional o psíquico, pensemos que algo anormal está ocurriendo en nuestro organismo y no nos contentemos con pensar que fue una simple indisposición por causa digestiva o una contrariedad en el medio ambiente en el que nos desenvolvemos, o tantas otras razones del vivir diario, porque aún así, esas simples motivaciones que aparentemente no tienen más importancia que las que uno le quiere dar, terminan somatizándose, es decir produciendo un espasmo coronario, infarto, ataques de presión, etc. si es que el organismo reacciona en forma aguda; o en el mejor de los casos, cuando la respuesta se hace lenta pero acumulativa, se exterioriza a manera de úlcera gástrica o duodenal, de psoriasis, asma, alergia o tantas otras de las llamadas enfermedades psicosomáticas que día a día van en sorprendente aumento a expensas de las tensiones que vive nuestra sociedad a despecho de la lucha profesional en favor de la solución de estos florecientes cuadros clínicos de origen psíquico.
Nada hace más enfermos que la ansiedad y angustia que vive el hombre en nuestros días.
Fue ampliamente superada la lucha enfermedad-enfermo respecto a las enfermedades infecciosas que otrora tantas vidas cobrara, como así también aquellas relacionadas con fenómenos carenciales y tantas otras que la medicina actual ha sabido superar en forma casi definitiva.
Y porque no decirlo, los sorprendentes beneficios obtenidos por la medicina preventiva gracias a los sueros y vacunas, todos ellos hermanados con la HOMEOPATIA desde sus comienzos, ya que es la capacidad inmunológica del organismo frente al ataque de la enfermedad, la que nos lleva a la superación del mal y merced a esa capacidad autodefensiva llamada por los antiguos Natura Morborum Medicatrix, es que logramos la verdadera curación. Unica en verdad si respetamos las leyes que rigen al universo y al hombre y su natural manera de vivir dentro de él y de sus leyes universales incontrovertibles.
Es por ello que pasaré revista en forma somera y para conocimiento de quienes deseen conocerse más a sí mismo, el porque de la capacidad autocurativa de cada individuo y como lograrla.
Siempre recuerdo la experiencia obtenida en una sala de maternidad hace casi 20 años, inyectando sangre de mujer embarazada de no menos de 5 meses de gestación, en pacientes asmáticos. Los resultados en algunos casos fueron realmente sorprendentes, pero la imposibilidad de continuar mas observaciones por tener que abandonar la sala al iniciarme en mi práctica homeopática, también dejó trunca la posibilidad de haber agotado ése estudio y su real alcance en cuanto a la terapia del asma y su curación por medio de sangre entera fresca, como así se la llama, al ser inyectada apenas obtenida de la vena del dador, pues mucho tiempo antes, ya se trataba el eczema constitucional del niño con sangre de la misma madre, práctica que se abandonó hace tiempo, pero no carente de base científica, aunque aparezca a nuestra vista como un tanto cuenta o cuanto menos mítica a “prima facie” pero que también tuvo sus adeptos, incluyéndome entre ellos.
También, la Autohemoterapia, vieja práctica que tuvo su época, ocupó un lugar importante en la terapia con sangre entera, obtenida del mismo paciente, de la vena del pliegue del codo e inyectada por vía intramuscular, sin que mediara preparación alguna, ni del enfermo, ni de la sangre, ya que la finalidad era utilizar su misma capacidad “Inmunodefensiva” en la búsqueda de su curación. Se la empleaba más específicamente, en las forunculosis y ciertas enfermedades de la piel y alergias en general.
Esta técnica fue abandonada como tantas otras, por no haberse obtenido curaciones que justificaran el uso de la misma.
También con sangre entera de dador sano, se han observado curaciones poco menos que espectaculares en el tratamiento del reumatismo y sus diversas formas clínicas . Esta técnica la perfeccionamos ya, hace veinte años con el Dr. Moia (Médico biólogo, Jefe del Laboratorio del Hospital Diego Thompson de San Martín). Y posteriormente, gracias a la colaboración del los esposos Dres. Amicone, pude emplear la sangre Oxigenada e Irradiada por el método del Dr. F. Wherli, quién utiliza la sangre de dador correctamente seleccionado e historiado, y la somete a una técnica de preparación por medio de una aparato ideado para tal fin, donde la sangre burbujea en un recipiente de vidrio neutro y de tensiones equilibradas donde se aloja una lámpara de rayos ultravioletas con filtro de cuarzo y de baja presión, donde se irradia uniformemente cada una de las burbujas de sangre contenidas en el recipiente.. Bajo la presión balanceada de la cámara surtidos, las burbujas van precipitándose al balón preceptor luego de haberse irradiado, tomando la sangre en este recipiente, su aspecto habitual.
La inyección de ampollas de sangre Oxi-irradiada, actúa merced a la acción de los rayos ultravioletas filtrados sobre la sangre que forma nuevos cuerpos químicos llamados Peróxidos que poseen la propiedad de activar los procesos oxidativos endocelulares, es decir, que actúan como fermentos respiratorios celulares, que a su vez actúan a nivel celular en el paciente a tratar. Este adelanto en la técnica de preparación de la sangre, me permitió obtener resultados hasta entonces jamás logrados, ya que, a la acción inmunodefensiva de la sangre entera, se agregaba la acción profunda a nivel celular como reguladora del equilibrio de los procesos oxi-fermentativos, que al romperse son los que conducen a la lesión tisular y a la enfermedad propiamente dicha.
Y ahora me referiré específicamente a un tratamiento realizado con sangre del propio enfermo y que considero como único en su género, me refiero a una técnica de preparación homeopática de dicha sangre que es inyectada específicamente por vía subcutánea y que actúa merced a su acción dinámica, lograda por medio de una técnica que es patrimonio exclusivo de las preparaciones homeopáticas. Me refiero a la sucusión o dinamización Hahnnemanniana, desconocido para quienes ignoran el valor energético desencadenado por los cuerpos que al frotarse entre sí, desprenden una energía específica para cada uno de ellos y que dicha acción dinámica es capaz desencadenar una acción curativa semejante a la enfermedad a nivel celular y humoral, tal cual lo dijéramos anteriormente al hablar de la pérdida del equilibrio de los procesos oxi-fermentativos y su alteración orgánica consecuente.
Para mi sorpresa, grata desde ya, participé del XLIV Congreso Panamericano de Medicina Homeopática realizado en México en la Facultad Nacional de Homeopatía de ese país, en el que el Profesor Dr. Sanchez Barrera presentara un trabajo realmente excepcional sobre el tratamiento con sangre dinamizada del mismo paciente, en algunas enfermedades como: eczemas, asma, reumatismo, etc. y que acompañara de algunas historias clínicas que corroboraban dichos resultados. La sola mención de mi trabajo publicado hacía 3 años con estudios realizados durante casi 20, despertó un interés inusitado, al punto de tener que leerlo en forma especial y fuera de programa, a pedido de las autoridades del Congreso y los colegas concurrentes al mismo, suscitando toda clase de interrogantes y reconocimientos a la labor realizada “soto-voce” durante tantos años, sin apoyo oficial.
Lo mas positivo de todo esto es que el Dr. Sanchez Barrera en México, a casi 20 años después de iniciadas mis observaciones, da a publicidad un trabajo semejante al mío, ignorando mis experiencias anteriores y reafirmando los resultados recientemente referidos.
La técnica empleada era básicamente la misma, con la diferencia que la del Dr. Sanchez Barrera era de mas baja dinamización, manteniendo siempre la misma en todos los casos, tratando de no repetirla si la mejoría del paciente iba en aumento o se mantenía. En cambio, mi experiencia de varios años de observación me permitió perfeccionar la técnica, empleando dinamizaciones progresivas según la enfermedad a tratar y del estado del individuo enfermo. De ahí el nombre de “Auto-hemo-nosode dinamizado progresivo” que sugerí denominar a esta técnica, pues deja implícito el nombre del material empleado, su origen y la forma de dinamización a emplear.
Básicamente, solo los resultados en función del tiempo nos permiten aseverar sobre cual es la dinamización más adecuada a cada caso y si las más altas, las medianas o bajas nos conducen a la verdadera curación.
Puedo asegurarles que ésta técnica de preparación y los resultados que con ella se obtienen, son realmente sorprendentes. Basta mencionar que no hay enfermedades y por lo tanto enfermos que no obtengan mejoría, ya que la inyección subcutánea de su propia sangre, sometida a una técnica de preparación homeopática en su dinamización adecuada siempre, sin excepción, aumenta sus defensas desencadenando un mecanismo inmunodefensivo y de regulación del equilibrio oxi-fermentativo que lo conduce a la curación, por ser este desequilibrio el que lo llevó a su condición de enfermo.
La técnica es simple, extraer sangre del pliegue del codo y una vez sometida al tratamiento mencionado, inyectarla por vía subcutánea profunda en la región deltoidea, es decir, en la parte superior externa del brazo.
Este tratamiento debe ser repetido semanal, quincenal o mensualmente según la enfermedad a tratar y el estado general del enfermo. Cuanto más crónica sea la enfermedad, más frecuentes las aplicaciones, pero más bajas las dinamizaciones, aunque menor el número total de ellas.
Las personas de edad avanzada responden en forma espectacular a este tratamiento, logrando mejoría no obtenidas por ningún otro sistema terapeútico, aún en los casos de arteriosclerosis con trastornos vasculares profundos, en artrosis, reumatismo y todas las enfermedades propias de la vejez.
El asma y alergias en general, incluyendo los eczemas, aún los más crónicos, responden en forma rápida con mejorías y curaciones casi “milagrosas” teniendo en cuenta la rebeldía a todos los tratamientos y de tan pronta respuesta a éste.
La psoriasis, como así también el reumatismo y muchas enfermedades psicosomáticas y del aparato circulatorio, obtienen resultados realmente inesperados.
También su acción alcanza a las enfermedades del aparato neuroendócrino, comprobándose mejorías y aún curaciones en la diabetes, ciertos tipos de bocio, hipogonadismo y muchos casos de obesidad al regular el metabolismo basal alterado.
Todo esto acompañado por dos factores que para los pacientes crónicos es realmente importante, primero, la pronta respuesta al tratamiento, que sin duda alguna resulta un elemento más en favor de su curación por la fe o confianza que renace en un enfermo por demás escéptico ante los frecuentes fracasos vividos en tratamientos anteriores y segundo, por el bajo costo, ya que la repetición del mismo va en relación directa a la mejoría obtenida, es decir, que a mayor mejoría, mayor el lapso entre cada aplicación. La repetición se hace necesaria cuando la mejoría se hace muy lenta o queda estacionaria. Por el contrario, cuan do dicha mejoría es progresiva y constante, las aplicaciones se van espaciando , para ser repetidas nuevamente cuando se haga necesario un nuevo impulso inmunodefensivo desencadenado por la acción dinámica de una dilusión más elevada, regulación que solamente la experiencia logra controlar en su verdadera magnitud.
Hemos logrado por medio de esta técnica de positiva acción terapéutica de base netamente científica a nivel celular, la comprobación irrefutable de la acción dinámica de las diluciones homeopáticas y la aseveración de que es la reacción vital curativa del propio enfermo, la que lo lleva a su primitivo estado de salud.

PSICOHOMEOPATÍA JUNGIANA Y CHAMANISMO

PSICOHOMEOPATÍA JUNGIANA 
Y CHAMANISMO Norberto Litvinoff


Desde tiempos prehistóricos nuestros antepasados chamanes nos legaron un conocimiento que por su utilidad ha perdurado a lo largo de miles de años: la administración de ciertas plantas logran suprimir el apetito, aliviar el dolor, despertar poderosas fuentes de energía, conferir inmunidad frente a agentes patógenos del exterior y del interior, iniciar procesos de curación que culminan exitosamente, despertar cualidades cognitivas o imaginativas de un nivel absolutamente insospechado.

Estas substancias cuyo conocimiento era esotérico solo podían ser usadas por los “medicine men”, no podían caer en manos de neófitos y su manipulación se transmitía bajo reglas estrictas de secreto.

Miles de años después los primitivos alquimistas experimentaron con el mismo propósito a los metales de aquella época, observando qué efectos desconocidos emergían de la ingesta de los metales cuando, a través de un complicadísimo proceso de transformación que llevaba semanas o meses, se trabajaban, se “abrían” y se diluían.

Por supuesto, Paracelso también trabajaba con plantas, las que vinculaba a las enfermedades a través de una conceptualización de corte astrológico. Paracelso popularizó el proceso con su formula de la “Karena”(una gota de la substancia en 64 de alcohol) pero debemos al genio de Hahnemann la divulgación de los procedimientos y las proporciones que constituyen hoy el dinámico campo de la homeopatía.

Gracias a este proceso alquímico/farmacéutico de dinamización es posible experimentar las peligrosas substancias crudas como el opio, la atropa o el beleño sin intoxicaciones peligrosas, solamente presentando una receta en cualquier farmacia homeopática con una prescripción de Opium, Belladona o Hyosciamus, respectivamente.

La homeopatía se ha apoderado así de las plantas que usaban los chamanes, y los metales de los alquimistas como el oro, la plata y el antimonio, haciéndolas accesibles a las masas por un costo básicamente posible, disfrazando sus nombres originales con eruditos términos latinos para no despertar sospechas, ayudándolas a cumplir su tarea de aliviar el humano sufrir y por sobre todo reduciendo espectacularmente sus efectos socialmente peligrosos léase distorsiones cognitivas, perceptivas, alucinaciones, cambios súbitos emocionales, delirios, visiones, sopor, torpeza, cegueras parciales, vómitos, diarreas ,incontinencia urinaria, temblores, etc.

Las patogenesias homeopáticas han demostrado sin lugar a dudas y de manera inapelable que ninguno de estos síntomas se presentan cuando se experimenta con la substancia dinamizada y que los síntomas que recoge el experimentador en los sujetos que se prestan voluntariamente ceden sin complicaciones a los pocos días o a las primeras tomas del antídoto correspondiente.

Cabe preguntarse aquí, y esta es la pregunta clave, ¿esta pérdida de los efectos dramáticos, no será acompañada por un aumento de los efectos sutiles, psicocorporeos, de la substancia dinamizada? Dicho en otras palabras, al reducir y potenciar la substancia, se logra eliminar los efectos mas groseros, del tipo de la intoxicación como alucinaciones, etc., manteniendo, en cambio, las cualidades de otro orden, realmente transformadoras, pero más allá de la conciencia ordinaria, y tanto mas allá, que incluso pasan desapercibidas para el consultante, que de manera general, se niega a reconocerlas, pese la intervención del observador atento y libre de prejuicios.

Vivimos en una cultura que se niega a percibir las profundas modificaciones psicológicas que se presentan ante la ingesta de substancias dinamizadas, lo cual es vivido como algo patológico, sentirse “dominado”, “manejado”, es vivido como algo peligroso desagradable y hasta cierto punto falso o artificial.

Los cambios en el sujeto producidos por la experimentación de las substancias homeopatizadas revelan de un modo incuestionable que el remedio potentizado tiene la capacidad de alterar y transformar nuestros procesos psicológicos más profundos, allí donde se tejen de manera inextricable los sueños, los Mitos, el esquema corporal, la narrativa del deseo, el Yo y la voluntad.

Pero hoy, los modernos terapeutas se avergüenzan de sus antepasados chamanes, reniegan de su origen en el bosque, en la caverna, de sus largas noches observando las estrellas, junto al horno alquímico. Incluso los megalaboratios abjuran también de su pasado. Olvidan que la aspirina nació del sauce (acido acetil “salicílico”) que la penicilina de un hongo (de ahí su nombre “penne”) y desconocen que sus jugosas ganancias son el producto de los sueños de los antiguos alquimistas, verdaderos padres de la química moderna.

La memoria solo queda de una forma muy difusa, presente más en el ritual de sanción que en la conciencia de los participantes. Perdura una división esquizofrénica entre médicos del cielo y médicos de la tierra, entre psicólogos de la mente y médicos del cuerpo.

El milenio actual nos dará muchas sorpresas, una singular es la que nos ocupa ahora: la revaporización de la capacidad transformadora de las substancias, ya no en lo corporal, sino en lo psicológico, en lo mental y comunicacional, quizás más que la desaparición de síntomas, se apuntará al cambio de narrativas.

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Espiritismo y Homeopatía

Espiritismo y Homeopatía


Pregunta: ¿Qué relación existe entre Espiritismo y Homeopatía?
Ramatís: El Espiritismo es una doctrina de esclarecimiento del espíritu inmortal; la Homeopatía es la ciencia que estudia y trata los efectos mórbidos que la mente produce en el organismo psicofísico. Su aplicación terapéutica es integral, puesto que cura al cuerpo estudiando las reacciones mentales de los enfermos, emanando de allí, la eficacia del tratamiento.
Pregunta: ¿Cómo debemos entender esa “medicación con el tipo mental del enfermo”?

Ramatís: Samuel Hahnemann, el pionero de la ciencia homeopática, no sólo consideró, sino que probó, que la enfermedad, como la salud se origina en la mente, en las emociones y acciones de la persona. Por esa causa, debe tratarse como un todo vivo, es decir, cuerpo y alma, pues las manifestaciones físicas atañen a la parte grosera o densa del cuerpo físico. La salud como la enfermedad, provienen desde el interior hacia afuera y de arriba hacia abajo, o sea, desde el alma hacia el cuerpo. Esa conceptuación era muy atrevida para la época y que hoy la reafirma el Espiritismo. Esa conceptuación que se preocupa por la cura del alma y consecuentemente, por la salud del cuerpo. Además, una conocidísima entidad predijo que “La medicina del futuro, tendría que ser eminentemente espiritual, sin mancha alguna, provocada por la fiebre del oro; y los apóstoles de esa realidad grandiosa, no tardarán en aparecer en los horizontes académicos del mundo, cual testimonio del nuevo ciclo evolutivo de la humanidad”. (Emmanuel, 124.) La Homeopatía es la medicina de orden psíquica, capaz de drenar de la mente indisciplinada los residuos nocivos del enfermo, en perfecta sintonía con el Espiritismo, que esclarece a los hombres para que “no pequen más”, así gozarán de una perfecta salud.
Pregunta: Es difícil comprender que la medicación homeopática, pueda interferir directamente en el seno del alma, mientras detectamos fácilmente úlceras, atrofias, congestiones hepáticas, inflamaciones renales, fiebres, afecciones pulmonares y cánceres, cosas que son objetivas y dilacerantes en el cuerpo físico.

Ramatís: La salud y la enfermedad son el producto de la armonización o desarmonización del individuo hacia las leyes espirituales, las que, desde el mundo oculto actúan sobre el plano físico. Las molestias, en general, tienen su comienzo en el mundo psíquico e invisible para los sentidos de la carne, y advierten que el alma está enferma. El cuerpo carnal es el centro de convergencia de todas las actividades psíquicas del espíritu encarnado, cuyo comportamiento orgánico o fisiológico depende fundamentalmente de los pensamientos y de los sentimientos del ser. Si el hombre controla su mente y evita los bombardeos perniciosos que le sacuden toda la contextura carnal, definitivamente gozará de muy buena salud, porque permite a las colectividades microbianas que conforman el cosmos celular, a que trabajen satisfactoriamente a los fines de componer el organismo físico.
Pregunta: ¿Cuáles son vuestras consideraciones sobre el aforismo que dice, que la enfermedad y la salud vienen de “arriba hacia abajo” y de “adentro hacia afuera”?
Ramatís: El espíritu encarnado piensa por la mente y siente por el astral y reacciona por el físico. A través de la mente, circulan de “arriba hacia abajo” los pensamientos de odio, envidia, sarcasmo, celos, vanidad, crueldad y orgullo, incorporando en su pasaje las emociones del llanto, miedo, alegría o tristeza y que ineludiblemente perturban el equilibrio del organismo físico. El miedo ataca la región umbilical, a la altura del nervio vago simpático y puede alterar el funcionamiento del intestino delgado; la alegría afloja el hígado y drena la bilis; el sentimiento de piedad se refleja instantáneamente hacia la zona del corazón. La envidia comprime el hígado, derrama la bilis, confirmando así, el viejo refrán de que la “criatura cuando queda amarilla es por que le invade la envidia”. El miedo produce sudores fríos y la adrenalina puede llegar a erizar los cabellos, mientras la timidez hace fluir la sangre al rostro, causando rubor. El hombre queda mortalmente pálido delante la fiera o el enemigo implacable; la cólera congestiona el rostro y paraliza el flujo de la bilis; la repugnancia expulsa el contenido de la vesícula hepática, cuya penetración en la circulación produce náuseas y tonterías. Existe el eczema a causa del cólera o de la injuria después de la intoxicación hepática, cuyas toxinas mentales penetran en la circulación sanguínea; la urticaria es común en aquellos que viven bajo tensiones nerviosas y preocupaciones mentales. Las emociones violentas, de alegría o desesperación, provocan muertes súbitas debido a un síncope o apoplejía.
Todas las partes del cuerpo humano son influenciadas por la mente, a través del cerebro humano, cuyas ondas de fuerza descienden por el cuerpo y se gradúan conforme a su campo energético. La onda de rabia llega a crispar las extremidades de los dedos, pero las ondas emitidas por sentimientos dulces, llenos de bondad o perdón aflojan los dedos de la mano, cual verdadero gesto de paz. Hay una gran diferencia entre la mano movida por un gesto de odio, y la que bendice. A través del sistema nervioso, circulatorio, linfático y endocrínico, las emociones alteran la función normal de los órganos del cuerpo físico. Después de observaciones tan lógicas, Hahnemann, comprobó que la terapéutica más capacitada para actuar e influir en la raíz de las emociones y de los pensamientos perturbados, sería la homeopatía. Las dosis infinitesimales y potencializadas por el proceso homeopático, desahogan del psiquismo el potencial peligroso generado por la mente indisciplinada. Es una terapéutica exacta, que reactiva los órganos abatidos, sin exigirle la drenación violenta ocasionada por la medicación tóxica alopática.

Pregunta: Interpretamos el sentido de vuestras palabras y lo expresado por Hahnemann, pero no podemos comprender, en dónde se encuentra la relación entre el Espiritismo y la Homeopatía. ¿Nos podéis aclarar ese punto?

Ramatís: El Espiritismo enseña al hombre a dominar sus pensamientos indisciplinados y pecaminosos, mientras que la Homeopatía actúa a nivel mental, ayudando al cuerpo físico a liberarse de los residuos deletéreos que lo enferma. El Espiritismo esclarece al espíritu y la Homeopatía lo ayuda eficientemente.
Pregunta: ¿No cabe criticar severamente a la Homeopatía, debido a su interferencia, al destruir los efectos pecaminosos de las personas que producen dichos venenos por fuerza de sus malos pensamientos y que son responsables por la enfermedad engendrada? Ese proceder, ¿no debilitaría el sentido rectificador de la Ley del Karma, que establece la relación de la culpa, conforme haya sido ésta?

Ramatís: No existe el Mal absoluto ni el castigo en las fuentes eternas de Dios; todo sufrimiento humano es el producto de las contradicciones del mismo hombre contra las leyes de la vida. Lo que se considera por castigo, apenas resulta ser el reajuste del espíritu hacia su ventura eterna. Las leyes de Dios, que regulan las actividades y el progreso espiritual no se conmueven por las súplicas melodramáticas de las personas, ni reaccionan por las rebeldías humanas. El sufrimiento y los correctivos obedecen a las perturbaciones, lo que podría interpretarse, como la aplicación científica de esas leyes beneficiosas.
Por eso, la filosofía, la religión y la ciencia del mundo encausan sus esfuerzos con la finalidad de solucionar los difíciles problemas, generados por los hombres en todos los sectores de la vida. Dios no quiere el castigo de sus criaturas, sino, su felicidad. Si la Homeopatía no debe sanar los efectos malignos causado por los pensamientos y emociones equivocadas, para no perturbar la Ley del Karma, entonces, el Espiritismo tampoco debería esclarecer a los seres humanos antes de pecar.

Pregunta: ¿Por qué el recetario mediúmnico espirita, sólo receta la medicina homeopática, si en algunos casos no dio resultados positivos?
Ramatís: Obedeciendo a la Ley del Karma, existen criaturas que no merecen la cura por las dosis infinitesimales de la homeopatía. No son predispuestas para ese tratamiento racional e indoloro, por eso, la receta médica o la mediúmnica homeopática no les hacen efecto.
Pregunta: ¿Cómo se explica vuestro decires sobre las personas con predisposición electiva hacia la Homeopatía?
Ramatís: Indudablemente, que las personas curadas por la homeopatía se debe a su predisposición, diríamos, son más armónicas en todas sus cosas, de aquellas otras, que sólo reaccionan bajo el toque de la medicina alopática. La homeopatía no produce reacciones dolorosas y violentas; no requiere perforar las carnes por las agujas; no es medicina tóxica o repulsiva, que elimina un síntoma y provoca otro más grave. Por eso, hay enfermos cuyo karma les da una naturaleza que sólo reaccionan a los medicamentos agresivos y dolorosos, creyendo entonces, que la medicina infinitesimal es inocua.
El Espiritismo es una doctrina de esclarecimiento espiritual y puede apoyar a la medicina homeopática, que actúa con mucho éxito en las funciones de la mente humana. Las personas, que son sanas de pensamientos y sentimientos, son más sensibles a la terapéutica que actúa en el psiquismo, como es la Homeopatía. Existe una gran simpatía y armonía entre la doctrina espirita y el sistema homeopático, puesto que ambas obedecen a la ley de “los semejantes atraen a los semejantes” y a la ley kármica, que dice “las mismas causas generan los mismos efectos”. En su actividad bienhechora, el Espiritismo conduce a las personas para su pronta evangelización. Ese estado de cosas les limpia la mente y les purifica los sentimientos, logrando las curas de las enfermedades del alma, como son el odio, la rabia, la lujuria, la violencia, la crueldad y el orgullo. De esa forma, es la providencia más eficiente para disminuir las enfermedades del mundo, ya que las molestias son el producto de las actitudes del alma. A medida que el hombre se evangeliza, resulta un paciente mucho más fácil de curar por la homeopatía, porque es la medicina electiva para las personas de buen nivel espiritual.
Pregunta: ¿La Homeopatía es medicina adversa a la Alopatía?
Ramatís: La Homeopatía no es una doctrina médica con aspectos adversos a la Alopatía, sino, la resultante natural del progreso terapéutico en el mundo terreno y conforme al progreso espiritual, es decir, a la evolución mental y psicológica del hombre.

Pregunta: ¿Existen otros motivos que prueben que la Homeopatía es una medicina de gran alcance psíquico?

Ramatís: En el tratamiento de la salud humana debemos reconocer la disciplina y acción de una Ley Espiritual, que además de sustituir gradualmente las técnicas terapéuticas de acuerdo con el progreso mental y científico del hombre, se preocupa por la superación de las curas psíquicas. En el mundo material, al hombre se le trata conforme a su grado de evolución espiritual. La medicina fuerte del pasado con su corte de aplicaciones dolorosas, fueron los grados ascendentes para alcanzar la medicina alopática del siglo actual, donde se cuenta con el beneficio de la penicilina, de las sulfas y de la anestesia. La Homeopatía es, en la actualidad, el mayor de los grados, alcanzado por la medicina del mundo y es el “eslabón” de acceso para la futura medicina psicoterápica, cuando el hombre obtenga un mejor condicionamiento espiritual.
El paciente del médico homeópata no se le debe considerar como un ser que sólo sufre por un órgano o sistema afectado, por encima de todo, se le debe estudiar en razón a su tipo psicosomático, teniendo en cuenta su idiosincrasia y síntomas mentales. La suma total, o sea, mental, psíquico y físico del individuo, es lo que interesa al médico homeópata; su entendimiento psicológico, su sentimiento, emotividad y raciocinio, confrontado con el ambiente donde vive. Cualquier manifestación enfermiza en el individuo no es aislada o ajena al sentimiento, razón y voluntad, pues, lo contrario, sería alienación mental, descontrol orgánico y por ende, su muerte fatal.
De ahí, entonces, la correlación de la Homeopatía con la sabiduría divina, pues si el hombre es un todo manifestándose en el escenario del mundo, cuando se enferma, debe ser tratado de “acuerdo a sus obras”, es decir, conforme a sus realizaciones, pensamientos, voluntad y sentimientos, consagrados en su vida, física y psíquica. El médico homeópata esclarecido, examina al paciente y se preocupa por su temperamento, manías, reacciones emotivas, creencia o negaciones, gustos artísticos y si es posible, sus virtudes y pecados. Sólo así, podrá recetarle de acuerdo a su carácter y al cuadro mental que presenta, prescribiendo la dosis de mayor cobertura para la manifestación mórbida del alma y del cuerpo afectado. He ahí, el porqué la medicina homeopática es profunda en su acción psíquica sobre los enfermos, puesto que no cuida únicamente de las manifestaciones mórbidas del cuerpo físico, sino, por la síntesis mental, moral, espiritual y física.

Pregunta: ¿Nos podéis ejemplificar la relación que existe entre la Ley Kármica y el tratamiento empleado por la Homeopatía?
Ramatís: En Homeopatía, las dosis infinitesimales dinamizadas en determinados venenos o sustancias, deben curar las enfermedades, provocadas por las mismas o similares ingeridas en la tintura madre. A la Ley Kármica se la puede considerar una especie de “homeopatía espiritual”, puesto que acciona bajo la disciplina de los “semejantes” para curar a los espíritus en falta. El tirano será esclavo, el orgulloso humillado, y el cruel, victimado por el despotismo tiránico, rectificándose en existencias futuras, a semejanza de dosis pequeñas y constituidas de los mismos elementos que causaron la “enfermedad espiritual”.
La Ley del Karma, como la Homeopatía, reeduca al espíritu errado y enfermo sin violentarlo, pero le proporciona la renovación a través de los caminos educativos, bajo la predominancia de los semejantes, de la cual hizo mal uso. La Homeopatía cura el delirio con la dosis infinitesimal de la belladona, porque esa sustancia ocasiona el delirio cuando se toma en dosis masiva; la Ley del Karma cura el orgullo del espíritu, sometiéndolo deliberadamente a las dosis pequeñas de la humillación, producidas y aplicadas por intermedio de los hombres orgullosos y bajo la ley de los “semejantes”.
Pregunta: Y, ¿cuál es la diferencia entre la Ley Kármica y el tratamiento alopático?
Ramatís: La Ley Espiritual, por ejemplo, en vez de violentar al enfermo que sufre enfermedades virulentas y propias de ser tratadas con la alopatía, pero que en definitiva no elimina la causa interior que la promueve, prefiere kármicamente colocarlo entre los males menores, a fin de ir decantando de a poco el mal enfermizo que engendró en el pasado, acompañándolo con el tratamiento homeopático. Por lo tanto, la Ley del Karma reeduca al tirano, haciéndole sentir en sí mismo, en dosis homeopáticas, los mismos efectos tiránicos y perjudiciales que sembró otrora. Pero, le deja el raciocinio abierto para que comience su rectificación psíquica, a semejanza de lo que hace la medicina homeopática, que reeduca el organismo sin violentarlo, predisponiéndolo hacia una mejor cohesión mental.
Además, como la purificación del espíritu debe procesarse de “adentro hacia afuera”, por medio de la evangelización consciente y a través de una vida ejemplar, toda absorción de fluidos animales inferiores ofusca u oscurece el campo áurico del peri-espíritu. La cólera, violencia, crueldad, envidia, perfidia, celos u orgullo, son estados instintivos heredados de la animalidad y archivados en el depósito de la “mente instintiva” del subconsciente. Por eso, las causas que enferman al cuerpo físico, descienden de la mente, o bien, como dice Hahnemann, de arriba hacia abajo, y como nosotros lo vemos, decimos que ese descenso enfermizo adensa al periespíritu en base a la toxicidad mental. En consecuencia, la terapéutica homeopática, cuyas dosis infinitesimales y acción por la ley de los “semejantes curan a los semejantes”, alcanza lo íntimo del espíritu, haciéndole drenar las toxinas perjudiciales, o residuos mentales, por lo tanto, es una excelente terapéutica para el mismo espíritu.
Pregunta: ¿Qué relación existe entre el tipo electivo para el Espiritismo y el enfermo con predisposición hacia el tratamiento homeopático?
Ramatís: El individuo electivo para la homeopatía es aquel que tiene predisposición mental y psíquica para ese delicado tratamiento. Así, como hay personas predispuestas para la música, pintura o escultura, lo mismo sucede con los que son sensibles al medicamento homeopático, cuyo psiquismo confía en la droga, a pesar de la apariencia inocua. Considerando que la homeopatía es una terapéutica enraizada en los planos espirituales, todas las condiciones psíquicas positivas, ayudan a la asimilación energética de las dosis muy diluidas, mientras que las disposiciones negativas, son contrarias a estos procesos. El individuo de sensibilidad espiritual, accesible a las ideas buenas, que se preocupa por su redención y ascenso espiritual, es “simpático” o electivo a la homeopatía, porque su disposición superior lo encamina hacia la efectividad de la medicina, cuya acción fundamental se produce en la intimidad de la contextura del periespíritu.
Lo mismo sucede con la persona “afín” o electiva al Espiritismo, porque es una consecuencia de la disposición, sensibilidad y atracción íntima con los principios de acentuada predominancia espiritual. Indiscutiblemente, que sólo se convierten al Espiritismo las personas cansadas de las ceremonias, promesas, cultos, sacerdocio organizado, supersticiones y “tabúes” religiosos. Buscan la doctrina que les conforme la sed de esclarecimientos, pero “directos” para su alma atribulada; desean el conocimiento y el derrotero espiritual, exceptuado de cualquier rito o interpretaciones dudosas. Prefieren que el esclarecimiento les llegue al fondo del alma sin complicaciones simbólicas o complejidades iniciáticas. Y, el Espiritismo, terapéutica directa para las necesidades del alma, se asemeja a la medicina homeopática, cuya acción alcanza el dominio de la mente humana y ejerce la cura deseada.
Pregunta: Y, ¿cuáles serían los pacientes adversos a la homeopatía?

Ramatís: El glotón, el impiadoso, el descreído, el libidinoso, el alcohólatra, el colérico, el avariento o el celoso, no son afines a la terapéutica suave y generosa de la Homeopatía, porque sus mentes son usinas generadoras de fluidos deletéreos y aniquilantes de la acción energética de las dosis infinitesimales. Mientras que el hombre frugal, piadoso, pacífico, honesto, abstemio y espiritualista, reacciona con extrema facilidad a la medicina homeopática porque su elevada condición psíquica se afiniza al tipo sutil y suave de la citada medicina.

Pregunta: Considerando que la función espiritual de la Homeopatía es curar el cuerpo físico y no la moral del enfermo, a nosotros nos extraña, que la simple creencia o no, como la naturaleza de las virtudes y pecados, puedan influir en ese tratamiento. ¿No es verdad?

Ramatís: Las dosis homeopáticas incitan las energías acumuladas en la intimidad de las fuerzas creadoras, de ese mundo infinitesimal; consecuentemente, ejercen mayor acción en el individuo superior, afectado a las ideas constructivas y a las virtudes del espíritu. El hombre interesado en su redención espiritual, es una criatura de frecuencia elevada en su contextura periespiritual a causa de su magnetismo y disposición mental optimista. En el ansia de superar el dominio instintivo de las fuerzas ocultas del mundo animal, eleva la frecuencia vibratoria de su psiquismo. Cuando es consciente de su sobrevivencia espiritual, siendo más esperanzado, se vuelve optimista, confiado y ordenado en sus pensamientos, facilitando extraordinariamente la acción homeopática en la delicada contextura del periespíritu. La función de la Homeopatía es “despertar” energías en el cuerpo humano, siendo preciso que el enfermo presente condiciones apropiadas para la medicación, sin rechazar o bombardear su acción sutilísima. Por eso, cuando el médico se ve imposibilitado para curar al hombre de instintos primarios e inmorales, alcanza notable éxito ante un paciente místico, cuya alma comprensible, de naturaleza frugal y pacífica, es de óptima “electricidad” para el tratamiento terapéutico. En verdad, la Homeopatía no tiene por finalidad médica, resolver los problemas morales del ser; sin embargo, como depende de las condiciones mentales del enfermo, su éxito consiste en dinamizar las energías de su mente, antes que violentarlas. Del grado de esa receptividad homeopática, depende la cura, como, la exacta prescripción de la dosis, baja o más alta. Por eso, las criaturas curadas fácilmente por la homeopatía, no reaccionan negativamente y jamás cambiarían esa medicación suave, por otra violenta y dolorosa, como son las drogas de acción tóxica o de gustos repulsivos.
Pregunta: ¿Existe alguna otra relación simpática entre el Espiritismo y la Homeopatía?

Ramatís: Bajo el concepto homeopático no existen enfermedades, pero sí enfermos; bajo el concepto espirita, no existen pecados, pero sí, pecadores. En ambos casos, la acción terapéutica debe concentrarse en los individuos “enfermos” o “pecadores”, antes de buscar cualquier entidad enfermiza o responsable.
La cura homeopática dependerá del propio paciente, conforme al celo, perseverancia, paciencia y confianza en el tratamiento sutil, de lo que el médico le prescriba en las dosis infinitesimales. La dieta, reposo, control, emotividad y serenidad mental son los factores positivos y eficientes para una cura más pronta. La Homeopatía se ejerce a través de la mente y de los sentimientos del ser, entonces, alcanza lo íntimo de la contextura periespiritual y cual impacto atómico certero, impulsa hacia las vías emuntorias el morbo psicofísico. Mientras que la medicina Alopática, en vez de catalizar las energías vitales del organismo humano, penetra bruscamente en el cosmos celular, arremetiendo con el quimismo de las sustancias tóxicas inyectables, provocando las reacciones violentas de la vieja disciplina de los “contrarios” preconizada por Galeno.
Hay religiones que combaten el pecado y se olvidan de esclarecer al pecador, pues lo excomulgan y le decretan la violencia sádica del infierno; hay doctrinas que esclarecen al pecador y lo ayudan a redimirse en forma tolerante, afectuosa y sin amenazas. Siendo así, la Alopatía ataca las enfermedades y la Homeopatía ayuda a los enfermos.

Pregunta: En vuestras consideraciones dijisteis que pueden modificarse ciertas situaciones emotivas y mentales, es decir, en el tratamiento homeopático. Preguntamos: ¿ese proceder no induce a pensar en una nueva terapia, que es capaz de modificar mecánicamente la, conducta del individuo? De esa forma, ¿no desaparece la responsabilidad y el mérito espiritual del hombre en conocerse a sí mismo y orientar conscientemente su propia evolución?

Ramatís: Pensando las cosas mejor, el ciclo de las reencarnaciones ¿no es una terapéutica divina, que obliga al espíritu a rectificarse y a progresar compulsoriamente, colocándolo en ambientes hostiles o en medio de la familia, cuyos miembros pueden ser adversarios del pasado a fin de purgar sus enfermedades espirituales? ¿Cuántas veces el hombre es abatido por la deformidad física, por una molestia congénita, que lo paraliza orgánicamente, quedando a merced de las vicisitudes económicas y morales, obligándolo a encuadrarse en los dictámenes del Bien? Aunque todo eso parezca calamitoso, el espíritu no pierde el mérito de su rectificación espiritual, pues delante de la escuela implacable de la vida física, es su conciencia la que decide respecto a lo que aprovecha o desprecia sobre la inexorable terapéutica kármica, aplicada compulsoriamente por la Justa Ley del Padre.
Las dosis infinitesimales, por el proceso homeopático, realmente pueden modificar ciertos síntomas mentales del paciente, pues ellas descargan y volatizan los residuos psíquicos que se han acumulado a través del tiempo, ya sea intoxicando al periespíritu, descontrolando las emociones o afectando la dirección normal del espíritu. Es de sentido común, que algunas drogas tóxicas y entorpecedoras como el opio, la morfina, o “aurum metalicum”, mescalina, el ácido lisérgico, la belladona o la cocaína, pueden influir en la mente perniciosamente, puesto que provocan distorsiones mentales, delirios alucinatorios, estados esquizofrénicos o melancolías en el psiquismo del hombre sano. Conforme a la ley homeopática, de que los “semejantes curan a los semejantes” esas sustancias y tóxicos, que en dosis alopáticas o macizas, provocan estados de morbidez en los pacientes o viciados, después de haberse dinamizado inteligentemente y suministradas en dosis infinitesimales, pueden efectuar curas en casos cuyos síntomas sean semejantes. El impacto energético de la dosis infinitesimal libera al psiquismo de la carga, que se genera por el abuso de los tóxicos, como ser miasmas, virus psíquicos, enfermedades mentales y residuos que son la resultante de los desequilibrios emotivos.
Pregunta: Bajo vuestra opinión, ¿el Espiritismo contribuye al éxito de la Homeopatía, y ésta corresponde recíprocamente a la doctrina espirita?
Ramatís: Indudablemente, ambas se complementan en el binomio “psicofísico” en su acción benéfica en la intimidad del espíritu humano. La Homeopatía acciona en la intimidad del ser y ayuda a mantener el control psíquico. Distribuye la energía potencializada en medio del vitalismo orgánico, ayudando al espíritu para efectuar las modificaciones urgentes y saludables para el cuerpo. Obviamente, es el psiquismo el que modifica el quimismo orgánico en base a la mejor disposición emotiva y energética y por lo tanto, su consecuente equilibrio fisiológico. El impacto energético producido en el campo mental y psíquico del paciente a través de la energía extraída de la sustancia material potencializada por las dinamizaciones homeopáticas, elevan la frecuencia vibratoria del espíritu enfermo, proporcionándole condiciones optimistas y estimulantes para sus reacciones favorables. Sin lugar a dudas, que mejorando el estado mórbido, también se reduce el pesimismo o la melancolía. Por eso, que el médico homeópata, además de ser un hábil científico ha de ser un inteligente filósofo, para relacionar la terapéutica del mundo infinitesimal con los principios inmortales del alma.

Pregunta: Nos cuesta comprender, esa acción de la homeopatía en el cuerpo humano, que es capaz de afectar el psiquismo y remover la carga mental perniciosa. ¿Nos podéis aclarar un poco más ese asunto?
Ramatís: El espíritu del hombre, a pesar de estar encarnado, permanece adherido al mundo oculto de la energía libre,” interpenetrado por las fuerzas de los planos, de la vida creada por Dios. Consecuentemente, la homeopatía es medicación apropiada para lograr el restablecimiento de la salud en el enfermo, porque está dirigida hacia ese mundo, donde el hombre tuvo su origen. Eso es posible porque el remedio homeopático es “energía” y no masa; es dinámica y no letárgica; más fuerza y menos medicamento; más activo y menos estático. Se asemeja a un poderoso catalizador que despierta energías, acelera reacciones en el organismo afectado, dado que intensifica y eleva su “quantum” de vitalidad adormecida, ajustando el potencial psicofísico desarmonizado, y acciona a través de su energía infinitesimal potencializada.
La energía infinitesimal que dormita en el seno de una gota homeopática puede desatar el poderoso campo de fuerzas que acciona el psiquismo humano y que dirige su cosmos orgánico. Es tan grande la afinidad de la acción terapéutica homeopática con el equipo periespiritual del hombre, que los “chakras” o centros de fuerza del doble etérico captan esa energía liberada y potencializada, absorbiéndola por los vórtices irisados. Entonces se produce un amortiguamiento vibratorio de las energías en combinación con el medicamento homeopático, permitiendo la condensación hacia la intimidad del cuerpo físico. La energía liberada y potencializada de las “altas dosis” homeopáticas se concentran con cierta rapidez en la región áurica del cráneo, convergiendo vigorosamente hacia la región cerebroespinal, diseminándose poco a poco, por las zonas de los plexos nerviosos braquial, cervical y dorsal, alcanzando inmediatamente el plexo solar, situado en la región abdominal. Bajo la influencia de esa carga energética y poderosa, el sistema nervioso trabaja activamente y restablece el metabolismo del sistema endocrino debilitado, incidiendo gradualmente en el equilibrio de todas las funciones orgánicas perturbadas. La glándula hipófisis, que es la regente del cosmos orgánico del hombre, se renueva y se conjuga con la epífisis, formándose un puente con la esfera mental y psíquica, aportando para el cuerpo físico todas las energías disponibles y activadas por la dosis infinitesimal homeopática. El periespíritu, maravilloso potencial de fuerzas y responsable por el equilibrio del organismo carnal, acelera su producción energética, ni bien recibe el refuerzo dinámico de la alta dinamización homeopática.
Pregunta: ¿Existe alguna relación entre los pases y radiaciones, tan comunes en las prácticas espiritas y los efectos homeopáticos en el hombre?
Ramatís: Es tan importante la relación del potencial homeopático con ciertos recursos adoptados por el Espiritismo en sus trabajos prácticos, que podríamos decir, comparativamente, que la dosis homeopática en su 100.000 a dinamización equivale al agua fluidificada por excelentes médiums, o al efecto producido por un efectivo pase magnético de acción continuada. Los ocultistas saben, que la dinamización homeopática potencializada, del alma vital de la planta, del mineral o de la sustanci tóxica extraída del animal, producen un poderoso campo de éter físico que se subordina al control instintivo del enfermo en su ansiedad por curarse. La Mente Divina es el principio coordinador de la creación cósmica y se manifiesta a través del alma del hombre, conforme a su capacidad. Obviamente, actúa durante la enfermedad, orientando al paciente para que utilice las energías con cierta urgencia a los fines de restablecer su armonía y salud a través de los cambios vitales orgánicos, fortaleciendo los sistemas dinámicos del cuerpo. La energía emanada del alma vital de la especie vegetal, mineral o animal, se manifiesta en forma de un poderoso eterismo que es potencializado por la dinamización homeopática. Bajo la dirección oculta de la mente de la persona, en sintonía y coordinación con la Mente Divina, esa energía acciona como un catalizador, especie de fermento etérico, que despierta energías latentes, acelera los campos electrónicos y produce las reacciones necesarias para retomar el equilibrio de la salud. Todo eso, es una operación que sucede en el campo mental y desde allí en adelante, sufre toda suerte de interferencias, para el mejor aprovechamiento de las fuerzas que le son puesta a su disposición.
A través de las prácticas espiritas, los enfermos readquieren su salud por la terapia de los pases y radiaciones, sucediendo lo mismo, con el medicamento homeopático de acción enérgica en el mundo infinitesimal del ser. En ambos casos queda aprobado el poder asombroso de la mente humana en la faz de la reconstrucción orgánica y de la armonía psíquica, cuyo trabajo en el silencioso laboratorio del alma y sin el conocimiento consciente del hombre, le asegura el equilibrio de la vida. La misma Ciencia dice, que la materia y la energía son diferentes modalidades vibratorias pero de una misma cosa; cuando la energía libre baja en dirección a la vida física, se constituye en materia o en estado de energía condensada. En consecuencia, el peri-espíritu -molde y matriz preexistente en el hombre- bajo la acción inteligente de la mente y a través de su campo energético acumulado, munido de su poder químico trascendental, aglutina la energía libre a su alrededor, bajando luego hacia la materia viva, a fin de sustentar las vidas inferiores que conforman el cuerpo físico y determinan su prolongación en la materia.
Pregunta: El Espiritismo ofrece a sus adeptos los valores sublimes de la adoctrinación, los que aplicados conscientemente producen su mejoría moral y los vuelca a un orden superior. Mientras tanto, según vuestras afirmaciones, la Homeopatía produce modificaciones psíquicas y mentales sin la intervención consciente del ser, a través de las dosis infinitesimales. ¿Nos podéis aclarar este punto?

Ramatís: Los médicos homeópatas experimentados prescriben la dosis después del examen psíquico del paciente; en verdad, se preocupan más por el enfermo que por sus síntomas aislados. Tienen especial cuidado de constatar el conjunto arquitectónico de la criatura, e indagan sobre las causas ocultas que puedan sufrir la influencia de la mente y del psiquismo perturbado del enfermo. Investigan, también, la síntesis de los síntomas reveladores y de qué manera se comporta el enfermo con las personas de su relación y el medio ambiente. En fin, debe ser la copia fiel de las actividades globales del individuo, en el binomio “psico-físico”, pues es de sentido común, que el sufrimiento y las vicisitudes cambian el padrón común de la actividad mental y psíquica del ser. Existe mucha diferencia entre la persona que goza de excelente salud corporal y aquel que vive acicateado por los dolores ulcerosos.
El homeópata, como el hábil ingeniero, antes de preocuparse por la grieta de una pared, se preocupa por la naturaleza del terreno que soporta el edificio. Por lo tanto, el ser humano debe ser examinado en su función coordinativa psíquica y anímica, antes de tratarlo como un simple agregado de moléculas y células, dado que estas últimas sufren la influencia de las variaciones registradas en el campo mental y emotivo.
Bajo lógico concepto, fue que Hahnemann consideró que la salud, como la enfermedad, viene de “adentro hacia afuera” y de “arriba hacia abajo”, regla ésta que forma el basamento de las prácticas homeopáticas. La terapéutica homeopática aplicada en razón del tipo psicofísico de la persona, produce reacciones de las cuales se sirve la mente del enfermo, para mejorar sus condiciones psíquicas. Efectivando la drenación y consecuente limpieza de los residuos enfermizos, las dosis homeopáticas eliminan los síntomas que afectan a la mente y hasta los sentimientos del enfermo, pues aplaca su irritación e intranquilidad. Conforme al tipo de medicación, se producen estímulos beneficiosos en el campo mental, que son verdaderas modificaciones o substituciones de estados morales del ser, impeliéndolo a mantener hábitos mejores.
El Espiritismo esclarece a las personas a través de sus principios superiores, provocando una constante renovación moral, mientras que la Homeopatía, es el complemento de esa manifestación espirita, porque además de eliminar la escoria mental y desahogar los sentimientos alterados, predispone al enfermo para que cultive valores morales superiores. El Espiritismo se dirige a la conciencia de la persona para esclarecerlo de su vida inmortal y lo invita a incentivar sus buenas costumbres morales, que le permitirán vivir en las futuras humanidades angélicas. La Homeopatía, por su acción positiva al modificar los estados mentales y emotivos, puede considerarse como un corolario del Espiritismo, en la función elogiosa de agilizar el camino psicofísico del enfermo, haciéndole aprovechar eficientemente los valores espirituales.
Pregunta: ¿Podríais ejemplificar todo ese aspecto de las relaciones entre la medicación homeopática y el estado mental y psíquico de los enfermos?

Ramatís: Dice la ley homeopática que “los semejantes curan a los semejantes”; por lo tanto, las sustancias tóxicas que producen estados mórbidos en “dosis masivas”, después de dinamizar-las inteligentemente y aplicadas en “dosis infinitesimales”, pueden curar casos cuyos síntomas mentales se asemejan. La ipecacuana, por ejemplo, administrada en dosis maciza, provoca vómitos y hemorragias de sangre rojo vivo y acceso de asma; después de dinamizada en dosis infinitesimales, cura los síntomas y enfermedades semejantes a las que produce. En el primer caso se suministra la ipecacuana en sustancia, “corporalmente”; en el segundo, la dosis infinitesimal es la energía del alma vital de la planta, destinada a curar los efectos semejantes. Es de sentido común, que ciertas drogas tóxicas y algunos entorpecedoras, como el opio, la morfina, el “aurum metalicum”, etc., influyen en la mente perniciosamente, dado que provocan distorsiones mentales, delirios alucinatorios, estados esquizofrénicos o melancolías en el psiquismo de la persona sana.
Pregunta: Perdonad nuestra insistencia, pero ¿podríais darnos un ejemplo específico de esa condición homeopática?

Ramatís: Nuestro mayor interés, es unificar las explicaciones que os entregamos, desde diversos ángulos, a fin de que la elucidación alcance todos los niveles mentales, puesto que nuestros temas son para todos los interesados en profundizar las causas ocultas, que promueven los hechos. Hay un tipo de cáñamo europeo conocido por “Pango” o “Diamba”, cuyo tóxico produce en el hombre sano, los más variados síntomas mentales, pues ataca el sistema nervioso, determinándole un estado de intensa exaltación, extensiva a todas sus percepciones emotivas, concepciones mentales y sensaciones, que se vuelven exageradas.
La exageración es el principal “síntoma mental”, que ese cáñamo provoca en sus intoxicados. Bajo la acción tóxica del “Pango”, las personas mansas, aun se vuelven más tiernas, placenteras y felices, mientras que las de fácil irritación se vuelven violentas, coléricas y rabiosas. Después se quejan de que los minutos les parecen horas y algunos pasos caminados, les parecen millas; sus ideas se agolpan y confunden en el cerebro, pudiendo llegar hasta el “delirium tremens”, histeria excesiva y a la subyugación total por las ideas fijas.
Bajo la ley del “similia similibus curantur” y para casos idénticos a los citados anteriormente, la Homeopatía prescribe la dosis de Cannabis indica, que es el llamado “cáñamo europeo” o vulgarmente dicho “Pango”, en dinamizaciones terapéuticas infinitesimal. Sin embargo, es conveniente comprender, que la Cannabis Indica no es el remedio homeopático indicado, para las personas atacadas por el tóxico del “Pango”, pero la medicación sirve para los enfermos que presentan síntomas idénticos, a los que provocaría el cáñamo “Pango”. Aquello que en sustancia o dosis macizas provoca determinados síntomas enfermizos, físicos y mentales, después los cura en la dinamización de las dosis infinitesimales.
De la misma forma, la dosis homeopática de la Ignatia Amara, cura las grandes contradicciones del espíritu y los estados súbitos de pesar a los de alegría, o viceversa, así como los temperamentos excesivamente caprichosos, las tendencias a la melancolía y al llanto sin motivo alguno, se debe a que la haba de San Ignacio, originaria de las Filipinas, produce los mismos síntomas mentales a quienes las comen inmoderadamente. El Helleborus Niger, planta medicinal de la familia de las Liláceas, cuando intoxica, provoca un estado de postración física, deja al enfermo silencioso, o habla estupideces; además, se vuelve sumamente melancólico y sin gobierno espiritual, dando la impresión que su cuerpo no obedece, mientras tanto, dinamizada en forma de dosis homeopática, cura todos esos tipos de enfermedades. Por eso, es que la Belladona y la China han curado casos de delirio o locura, aplicada en dosis homeopática, porque esas sustancias proporcionada en dosis macizas e inmoderadas, provocan tales síntomas, como ocurrió en los tratamientos epidémicos de las gripes y malarias.

Pregunta: ¿Qué diferencia existe entre tener “fe” en la Homeopatía para ser curado y el tener “fe” en el Espiritismo para ser redimido?
Ramatís: La fe, que muchas personas juzgan ser necesaria para obtener éxito en el tratamiento homeopático, no es una creencia o estado místico religioso, que el paciente debe asumir’ obligatoriamente para poder curarse. La fe, en ese caso, es la confianza, el optimismo y la simpatía del enfermo. De ahí, que despierta su naturaleza receptiva y se vuelva positivamente dinámico en su campo mental y astro etéreo, favorablemente electivo para la absorción de la energía dinamizada, suministrada por la dosis homeopática.
El pueblo presiente, debido a su innata intuición, que la Homeopatía es una medicina de acción energética, que se introduce en el mundo imponderable; es menos medicamento y más energía. Y, como éstas accionan sobre el psiquismo, las dosis deben ser tomadas con confianza, aunque su apariencia parezca inocua o simple agua destilada. Además, la fe implica paciencia y tranquilidad, estado de espíritu óptimo para alcanzar éxito en la terapia de las dosis infinitesimales. Las curas milagrosas, siempre se hicieron bajo un estado muy particular de fe, contribuyendo a dinamizar las propias energías en favor de la creencia y del taumaturgo o del santo a que acudieron. La fe agrupa las fuerzas mentales dispersas y las conduce a un punto dado o centro acumulativo, transformándolas en poderosas palancas, que en una fracción de segundos, produce el “milagro” tan en boga en la creencia popular.1

1 “Eso prueba que existen energías fabulosas en lo íntimo de cada ser, que al ser dinamizadas por un esfuerzo mental poco común, o por un estado de fe o confianza absoluta, se unifican y producen, lo que el vulgo llama de milagro. Son energías que destruyen lesiones, bajan o elevan la temperatura accionando los centros térmicos; purifican la linfa de la vida y electrizan el corazón. Sin embargo, no pueden ser curados todos los enfermos. El enfermo debe ir ¡il encuentro del curador y hacerse electivo a la cura…” Trecho extraído del Cáp. XXIII, “Jesús, Sus Milagros y Efectos” de la obra El Sublime Peregrino, de Ramatís. Edición Kier S. A. – Av. Santa Fe 1260, Buenos Aires, Rep. Argentina.
Esa fe tan pregonada para alcanzar éxito homeopático, es de similar afinidad a la fe de las personas, que ponen todo su empeño para ser curadas por los llamados “curadores del alma” que operan bajo la doctrina espirita. No basta creer en la Homeopatía para adquirir la salud sin violencias o intoxicaciones no agradables; es necesario confiar y mostrarse electivo, deseoso y receptivo a esas dosis tan diminutas. De igual forma, que no basta creer en los postulados espiritas, sino que se debe tener la fe, que es fruto del ánimo, de la buena disposición, confianza y receptividad. De ahí entonces, que el enfermo tanto se cura por la Homeopatía, por la sugestión, por los pases mediúmnicos o de los magnetizadores, porque ese estado de fe, fue generado con entera confianza y optimismo.
Pregunta: ¿De qué forma contribuye la filosofía espirita para el éxito de la Homeopatía?
Ramatís: El Espiritismo es una doctrina optimista y esclarece al hombre respecto a su inmortalidad y redención espiritual, a través de las vidas sucesivas. Relata el encuentro venturoso entre los familiares queridos en el Más Allá, demuestra que el Mal es relativo a las condiciones evolutivas del ser, no hay castigos eternos por parte de Dios, sino caminos apropiados para la recuperación del tiempo perdido. El sufrimiento es purgación y limpieza del periespíritu sobreviviente, o “vestido nupcial” del espíritu, que se prepara para un día conseguir el ingreso definitivo en las comunidades angélicas del Edén. La vida física es ilusoria y transitoria, apenas es un simple banco escolar, donde el espíritu aprende el alfabeto espiritual para luego entender el lenguaje de los planos angélicos.
En el seno de la doctrina espirita, los buenos médiums todavía prueban la vida espiritual a través de las comunicaciones mediúmnicas, materializaciones y voces directas, que ponen de manifiesto la identidad de las personas fallecidas. Además, efectúan pases, proporcionan el recetario curativo en forma gratuita y realizan operaciones asombrosas. En fin, por medio de esos abnegados trabajadores, los espíritus enseñan, esclarecen, confortan, ayudan, curan y renuevan la mente humana para que prosigan su camino de ventura eterna. Obviamente, la doctrina espirita es una de las más valiosas contribuciones para la Homeopatía, porque sus adeptos no pueden ser pesimistas, tristes, desesperados o rebeldes, porque aprendieron que son seres inmortales; por lo tanto, el dolor es transitorio y útil y despoja al espíritu de su bagaje animal.
La desilusión en el mundo carnal, impulsa al hombre a buscar compensaciones en el mundo espiritual; la necesidad de alivio para los dolores tremendos, les hace desear la muerte, que es liberación. Todos los días se producen transformaciones en los seres, cambiándoles el aspecto físico y agradable de la niñez para la figura decrépita del viejo; las alternativas de placer y dolor, riqueza o pobreza, exaltación o humillación, convencen a las personas que viven en un mundo inseguro y decepcionante, como el náufrago que se posa en las arenas movedizas. Todo eso conduce al pensamiento humano a confiar en otras posibilidades de vida, más provechosa y pacífica, donde pueda vivir sus ideales, que son frustrados por la inestabilidad de la vida material. Sin lugar a dudas, que esa condición que el Espiritismo crea en las personas, es un estado de espíritu ideal y electivo para el éxito de la Homeopatía. La vivencia humana bajo el mensaje espirita es un estado de “fe” que elimina fronteras y acerca al hombre a su fuente de recuperación física.
Pregunta: ¿El recetario mediúmnico en base a la homeopatía, tiene mayor eficacia en aquellos que le depositan fe?
Ramatís: En verdad, las personas habituadas a la 5ª dinamización y que ha sido generalizada por el recetario mediúmnico, no creen que la homeopatía pueda causar reacciones o modificaciones en el cuerpo enfermo. En general, desconocen las altas dosis de 100, 500, 1000 o 10.000 dinamizaciones, cuya reacción atómica es profunda y penetrante en la contextura del periespíritu, arrastrando toxinas, drenando residuos y provocando transformaciones importantes, que necesitan receta médica. El recetario mediúmnico homeopático, sin embargo, alcanza muchos efectos positivos, aunque se trabaje exclusivamente con la 5ª dinaminzación, pues lo correcto es cuando se acierta con la dosis que coincide con el tipo electivo del enfermo.

Pero, si los médium recetan remedios homeopáticos sin darle la importancia científica que merece, y aun se los mezcla con infusiones de hierbas, leche o café u otras drogas medicamentosas, es preferible que sólo pagina 133
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